miércoles, 3 de agosto de 2011

Respuesta a correo recibido – Primera argumentación

En primer lugar, la gente debería ocupar su valioso tiempo en cosas útiles y provechosas y no en tratar de embaucar incrédulos con medias verdades y, peor aún con falsedades. Como cosa semi chistosa está bien porque una de las instituciones más respetables del venezolano es la “mamadera de gallo”; pero, en este caso en particular no le encuentro el humor por ninguna parte. Al contrario, es grotesco.

Veamos porque grotesco. En primer lugar, como ocurre con una enorme cantidad de escuas, el castellano utilizado, incluidos signos de puntuación, es también grotesco, pero esto se excusa porque quien lo escribió, seguramente hizo su high school en Miami y los gusanos nunca han aprendido el idioma cervantino, por lo tanto, elemental, sus tutores no lo pudieron enseñar. Grotesco, en segundo lugar, porque asume como ciertas cosas que no lo son pero, lo peor, las medias verdades, interesadamente o por ignorancia, no las completa con su otra cara para ver entonces la totalidad. Inclusive, se contradice algunas veces. En tercero, asume como cierto y así lo propaga, mentiras totales. Esas tres características del escrito lo descalifican pero, aún así, hace daño en las mentes desprevenidas de sus colegas que lo celebran alborozadamente. Esos lectores escuas no tienen la conciencia que da el conocimiento y, como ígnaros crasos, se tragan semejante rueda de molino y, dándolo por bueno, incrementan el daño mediante la propagación del bodrio.

Quien lo escribió, quienes lo creen aunque sea parcialmente y, peor aún, quienes contribuyen a su propagación, sin temor a equivocarme opino que no tienen la autoestima propia del venezolano y, en ese grupo, en el de los escuas, no tiene nada de raro ni de extraño porque a ellos les lavaron el cerebro, les introdujeron ideas contrarias a su propia esencia y se creen felices con toda la basura mental de la que tanto se enorgullecen. Un venezolano orgulloso de serlo no arremete contra su propio país, no hace burla de su patria, no escarnece su gentilicio, no se avergüenza de su nacionalidad, de su gente, ni del espíritu colectivo. Yo estoy seguro que quien escribió esa mamarrachada asumiendo que era muy chistoso es de aquellos que jamás se han tomado un guarapo de papelón y quisiera haber nacido en Dade County y si se llama Pablo Blanco quisiera con el alma que su nombre real fuera Paul White. Debe ser de esa caterva de idiotas que beben Gatorade, comen Cheetos, oyen música en inglés (sin entenderla, por supuesto), juegan con Nintendo y rinden homenaje permanente a Mickey Mouse, Batman o Marvel Woman, y tienen sus únicas tres neuronas iguales a las de Goofy. No hay peor colonizado que quien admira a su colonizador.

El lavado cerebral que el capitalismo ha inyectado a los venezolanos, y a los demás pueblos del mundo a lo largo del tiempo, ha convertido a muchos en estructuralmente estúpidos, estructuralmente imbéciles. Cuando llegan a creer en algo son incapaces de confrontar la realidad, se vuelven impermeables ante toda información que contradiga ese punto de vista en particular, rechazan modificar inteligentemente cualquier posición ya asumida. Se niegan de plano a ver y oír. Niegan a ultranza inclusive cuanto les beneficia directamente. Conozco personalmente a muchos que son así, absolutamente incapaces de hacer el menor esfuerzo para comprobar si están o no en lo cierto. Rechazan violentamente oír, ver y mucho menos entender. “Su” verdad es razón inamovible de vida. Se caracterizan por tener siempre la razón, su razón, y todo lo demás simplemente está imposibilitado de existir. La estupidez estructural ya forma parte integral de su propio ser. Inútil decir que esos escuas de hoy en día pertenecen a la generación BOYA, jamás se sumergirán en las aguas de las ideas, del conocimiento y de la conciencia y, por lo tanto, jamás profundizarán en nada. Permanecerán indefinidamente en la superficie. Pues, que les aproveche.

Continuaré.

PATRIA SOCIALISTA Y VICTORIA -- ¡VIVIREMOS Y VENCEREMOS!

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