martes, 18 de noviembre de 2014

La Historia no tan Sagrada - Duodécima Parte


A lo largo de esta dilatada serie de escritos, hemos visto los fundamentos en los cuales el sionismo basa su asqueroso comportamiento. Simplemente, nosotros los goim somos seres inferiores a las cucarachas y, por lo tanto, pueden hacer con nosotros lo que se les antoje, inclusive matarnos, sin que les quede remordimiento alguno. Para ellos, nosotros no tenemos la categoría de humanos sino de inmundas bestias demoníacas.

Ellos, además, a lo largo del tiempo han acumulado tal cantidad de riquezas que se dan el lujo de controlar, mundialmente, casi todo el poder económico, financiero, industrial, militar y político del mundo capitalista. Ese poder les permite poner y quitar gobiernos y gobernantes a todos los niveles y, por supuesto, hacer ejecutar sus órdenes.

No nos sorprendamos que la ONU ha emitido no sé cuantas resoluciones ordenando a Israel cambiar su comportamiento respecto a Palestina y no han obedecido ni siquiera una sola de esas resoluciones. No solo desobedecen sino que descaradamente se burlan del resto de la humanidad y continúan con su criminal agresión que busca exterminar ese sufrido pueblo. Si nos llegáramos a preguntar que podríamos hacer en el mundo para, por lo menos, reducir en parte el sufrimiento al noble pueblo palestino, la respuesta obvia sería NADA. No hay poder en el mundo capitalista actual que sea capaz de someter a los poderosísimos intereses sionistas esparcidos por sobre la faz de la tierra.

La única luz al final del túnel la pueden aportar los pueblos con conciencia crítica, unidos, hermanados, que formemos una poderosísima corriente de opinión pública mundial. Ya lo sugirió Noam Chomsky, por cierto un judío, como fórmula para controlar el imperialismo que es basicamente lo mismo que el sionismo. Para ello deberemos formar un poderosísimo movimiento de opinión que logre traspasar las enormes barreras formadas por los grandes sistemas de medios de comunicación de todo tipo, prensa, radio, cine, TV, redes sociales, etc., que son de su única y exclusiva propiedad.

Otra arma poderosa que podemos oponerles es de tipo MORAL. Moral erguida frente a sus desfachateces. Usar la moral para rechazarlos, desconocerlos y estratégicamente hacer que los ignoramos. Hay que ver la corriente de conciencia que se levantó entre multitudes de árabes del medio oriente cuando el siempre recordado y admirado Presidente Chávez, que Alá tenga en la gloria, rompió todo tipo de relación entre Venezuela e Israel a raíz de la operación Plomo Fundido. Que todos los gobiernos dignos del mundo tomen el mensaje contenido en la última estrofa de nuestro Himno Nacional y “sigan el ejemplo que Caracas dió”.

Tengamos siempre en cuenta que ellos son expertos taimados y muy astutos en el arte del engaño. Si llegaran a tomar todo el territorio de Palestina, muy pronto buscarían expandirse más. No olvidemos que su bandera, un sucio trapo blanco con una estrella de David en el centro, tiene dos franjas azules, superior e inferior, que simbolizan los ríos Eúfrates y Nilo, o sea el territorio que ellos dicen que Dios les dió o prometió. Cuanto me gustaría ver un documento firmado nada más y nada menos que por el mismísimo Dios. Pero es que, además, en muchos de sus escritos dicen que su misión, o su meta, es dominar todo el mismísimo planeta tierra, sojuzgar todos los pueblos y esclavizarlos a su servicio para que hagan todos los trabajos porque se consideran indignos si efectúan trabajo alguno, ya que, según afirman, solo deben dedicarse a la contemplativa vida de alabar a Jehová. Si desgraciadamente llagaran al expandir sus límites actuales hasta el Eufrates y el Nilo, no tengamos la menor duda que después buscarían cualquier justificación o motivo para ir más allá, y así sucesivamente hacia su descarada y absurda meta de dominación mundial

El profeta (Isaías) también anuncia que el Señor lo ha ungido para decir a los israelitas que tendrán subyugados a todos los pueblos, y que las gentes extranjeras tendrán que arar y trabajar para que a los hijos de Israel no toque ningún trabajo pesado, y puedan servir a Dios tan solo orando. A fin de tener tiempo para servir a Dios bendito, debéis devorar los bienes de los pueblos”. (Mashmis jeshue, f. 89, c. 4)

La Biblia. Los llamados libros sagrados del judaísmo, la Torah, el Talmud, el Mitsvah, el Haggadah, etc., al igual que todos los escritos “teológicos” al igual que los analíticos sobre la religión y la cultura judía, y muy especialmente los escritos realacionados con la doctrina política – económica – financiera – cultural llamada sionismo, son absoluta y definitivamente machistas. No mencionan a las mujeres para nada bueno, las apartan de toda consideración, de alguna manera muestran hasta desprecio hacia ellas y cuando lo hacen es para denostar de ellas. He intentado inutilmente documentarme sobre este asunto en particular, y la verdad, es que no he encontrado nada que valga la pena.

La referencia más relevante que he obtenido es la siguiente:

¿Qué es una prostituta? Cualquier mujer goi”. (Eben Ha Eser, 6, 8)

Por lo demás no tiene nada de raro, si nosotros los goim somos menos que cucarachas, nuestras mujeres, por muy santas y castas que sean, serán para ellos seres también bajos e inferiores. Hay una sentencia que he oído pero no he logrado la documentación; pero, no obstante, su contenido va en línea con todo lo demás:

No te cases con mujer goi, úsala como meretiz para tu placer y luego deséchala”. No me crean, no lo he podido comprobar.

Por lo demás, y para poner punto final a esta larga serie, por ahora, les repito un pensamiento escrito en la Torah que guía todas las acciones de los sionistas:

Devora, pues, a todos los pueblos que tu Señor te dé; tu ojo será inflexible, y no sirvas a sus divinidades”. (5. Moisés, 7, 16)



¡INDEPENDENCIA Y PATRIA SOCIALISTA! ¡VIVIREMOS Y VENCEREMOS!

¡CHAVEZ VIVE Y VIVE! ¡LA PATRIA SIGUE Y SIGUE!

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