martes, 18 de noviembre de 2014

La Historia no tan Sagrada - Décima Parte


Durante la reciente agresión sionista al pueblo palestino vimos una vez más la reiteración de una aberrante conducta terrorista, genocida, etnocida, crímenes de guerra y de lesa humanidad, contra el inerme pueblo de la Franja de Gaza, y todo eso ante la vista y complicidad de todo el mundo, salvo muy honrosas excepciones precisamente por parte de países cuyo poder no puede hacer nada para impedir semejante masacre malvada y despiadada. Es manera de proceder de los sionistas no es nueva. Ha sido reiterativa sobre todo a partir de 1948 del pasado siglo. Esa manera cruel de actuar cuando se tiene el poder es explicada por la peculiar forma de pensar de los sionistas. Observen que uso la palabra “sionistas” y en ningún momento me refiero a judíos, hebreos o semitas, aunque ese aspecto creo haberlo explicado con suficiente claridad anteriormente.

Los sionistas usan de forma totalmente manipulada muchas de las enseñanzas de los llamados libros sagrados de la religión judía para deliberadamente confundir incautos, inocentes o, digámoslo claro y sin ambages, ignorantes, especialmente entre aquellos que profesan la religión judía, de la cual se originó el cristianismo y, sorpréndanse algunos, también el islamismo.

He tratado inutilmente de encontrar la fuente bibliográfica de una creencia arraigada entre los judíos poderosos y, muy especialmente, entre los sionistas según la cual, si alguien es rico, poderoso, inteligente, sano, bello, etc., es por que Dios lo ama y; si por el contrario, alguien es pobre, no muy inteligente, enfermo, feo, etc., es por que Dios no lo ama. Por lo tanto si alguien no es amado por Dios, no tiene por que ser amado por las demás personas. He ahí la razón fundamental para despreciar y, por supuesto, humillar y desfenestrar a aquellos no bien dotados por la naturaleza ni por la vida.

Por otra parte, como ya hemos visto, aquellos que “por desgracia no pertenecemos al pueblo elegido”, somos goim; es decir, menos que bestias asquerosas, inmundas y despreciables, no hay pues entonces razones para no excluirnos y, si posible, aniquilarnos. Solo nos permitirían vivir en tanto fuéramos útiles a sus propios fines, para realizar tareas “indignas”. Es algo aproximado a la visión que muchos tienen en todas partes respecto a ciertos animales. Si, por ejemplo, tengo un caballo, lo exploto pero al llegar a la vejez y volverse un ser inútil, lo mato. O como otros frente a las cucarachas o los gusanos ponzoñosos, los aplasto sin campasión alguna porque son solo bichos inutiles, feos, despreciables, asquerosos, etc. Bueno, en resumen, ese es el concepto que ellos tienen de los goim y de los mismos judíos que no son amados por Dios, lo que, dicho sea de paso, supuestamente Dios no los ama porque alguno de sus antepasados cometió pecado y él o ella tiene que pagarlo. Menuda concepción teológica de un Dios tunante y castigador durante generaciones de descendientes inocentes del pecado de alguno de sus antepasados.

Los cristianos, logicamente, creen en los llamados milagros de Jesús. Eso es un asunto teológico en el cual no voy a opinar porque son ideas que pertenecen solo al fuero interno de cada quien. Sin embargo, uno de los milagros más difundidos de Jesús es la sanación de leprosos. Sean ciertos o no los milagros de Jesús, este en particular constituiría un milagro simbólico. Recordemos que los leprosos en aquellas bíblicas épocas constituían los seres más excluidos entre los excluidos de cualquier sociedad y, al ser rescatados y curados por Jesús, él estaba enviando un mensaje diciendo que hasta los seres más excluidos de cualquier sociedad eran también sujetos y objetos de redención. Esa nueva concepción de la redención social echa por tierra la inutilidad de la creencia a la que me he referido antes. Pues bien, es mi opinión personal, que los sionistas niegan la posibilidad de redención a los demás y que solo ellos creen ser los únicos entre el llamado pueblo elegido por Dios, aunque todavía no he encontrado por ninguna parte la respuesta a una pregunta que podría ser considerada vital por unos cuantos:

¿Para que carajo eligió Dios al pueblo judío?

Muy difícil creer y aceptar que algún Dios, respetando fielmente todas las creencias, haya elegido a un determinado pueblo para joder a los demás en su nombre. Sinceramente prefiero pensar que si Dios realmente existe, cualesquiera sea su concepción, es un ser de amor, paz, bienaventuranza y factor de solidaridad entre “sus hijos”. Imposible que Dios pudo crear unos hijos más hijos que otros. Dios, tampoco creo, discrimina porque eso sería ir precisamente en contra de la esencia y del mismo concepto que se tiene universalmente de Dios, por parte de quienes los tienen.


¡INDEPENDENCIA Y PATRIA SOCIALISTA! ¡VIVIREMOS Y VENCEREMOS!

¡CHAVEZ VIVE Y VIVE! ¡LA PATRIA SIGUE Y SIGUE!

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