jueves, 3 de junio de 2010

La burocracia

El extraordinario escritor uruguayo Ernesto Galeano, el autor de “Las Venas Abiertas de América Latina”, escribió precisamente en esa obra maravillosa que todo latinoamericano debe leer, lo siguiente: El burocrático temor a la imaginación creadora y a la libertad de decisión, continúan imponiendo obstáculos al desarrollo del Socialismo”.

Galeano, al escribir esa sabia reflexión, se refería a cualquiera de tantas circunstancias adversas por las cuales tuvo que atravesar la Revolución Cubana en sus comienzos.

El burocratismo es una enfermedad. Así lo creo. Me referiré al burócrata malsano y, en ningún momento, ni de ninguna manera, al empleado eficiente que cumple satisfactoriamente con sus deberes.

Cada burócrata es un ejemplar de una especie perversa de una fauna que se multiplica como un virus con propiedades miméticas. Se esconde, se cobija, se tapa, se oculta, se camufla de mil maneras y su principal actividad consiste en hacer todo lo posible por estar bien con el jefe, por figurar y hacerse notar con el jefe. Por parecer importante ante el jefe. Les encantan las reuniones, las juntas, los comités y cualquier aquelarre. Acuden prestos con sus grandes bojotes de carpetas y papeles tan solo a demostrarle a los demás burócratas, y especialmente a sus superiores, que ellos son lo más chévere, lo más cuchi-cuchi, lo last. Acuden presurosos a esas reuniones y la única decisión seria que toman es, créanlo, la de volver a reunirse.

Cada burócrata cumple eficientemente otras funciones. No lo creen. Pues, créanlo. Se ocupan, casi a tiempo completo, a serrucharle las patas a los que están a un nivel superior al suyo; cerrarle el paso a los que están debajo y, también, ponerle zancadillas a los de su mismo nivel. ¿Y las funciones propias inherentes a su cargo? Para ellas hay muchas carpetas, gavetas y archivos donde colocarlas en hibernación o en vida latente, con más efectividad que los más desarrollados y adelantados sistemas criogénicos.
Volveré sobre el tema.


PATRIA SOCIALISTA O MUERTE ¡VENCEREMOS!

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