sábado, 18 de octubre de 2014

La Historia no tan Sagrada - Séptima Parte



Un breve comentario respecto a la última cita del escrito anterior (Sexta Parte): ahí tenemos la explicación de la ignorancia generalizada sobre las cuestiones referentes al judaísmo y, especialmente, al sionismo. Ellos han sido y son sumamente celosos en mantener el mayor secreto sobre sus asuntos porque los consideran “su” asunto privativo; pero, continuemos con las citas que nos ilustran algo sobre esa peculiar manera de pensar, lo cual, indudablemente, influye en su conducta generalizada respecto a los goim, y que los sionistan explotan inteligentemente para manipular y confundir a cuantos puedan entre los creyentes de esa religión.

“Dondequiera que se establezcan los hebreos, es preciso que lleguen a ser amos; y mientras no posean el absoluto dominio, deben considerarse como desterrados y prisioneros. Aunque lleguen a dominar naciones, hasta que no las dominen a todas, no deben cesar de clamar: ¡Que tormento!; ¡Que indignidad!”. (Tal., Bal., Trat., Sanhedrín, f. 104, c. 1)

“Dios se muestra en la tierra en el semblante del judío. Judío, Judas, Judá, Jevah o Jehová son el mismo y único ser. El hebreo es el Dios viviente, el Dios encarnado; es el hombre celeste, el Adán Kadmon. Los otros hombres son terrestres, de raza inferior. Solo existen para servir al hebreo. Son pequeñas bestias. (Qaballah ad Pentateucum, f. 97, c. 3)

Avancemos en el tiempo y veamos la opinión de algunos de los “sabios” más famosos de la ortodoxia hebrea. ¿Qué nos dice, o les dice, el filósofo Isaac Abravanel (1437 – 1508):

“Cuando venga el Mesías, el hijo de David, exterminará a todos los enemigos”. (Manjene jeshua, f. 76, c. 1)

“Todos los pueblos vendrán al Monte del Señor y al Dios de Jacob, y serán subyugados por los israelitas”. (Comentario a Isaías, f. 4, c. 1)

“El profeta (Isaías) también anuncia que el Señor lo ha ungido para decir a los israelitas que tendrán subyugados a todos los pueblos, y que las gentes extranjeras tendrán que arar y trabajar para que a los hijos de Israel no toque ningún trabajo pesado, y puedan servir a Dios tan solo orando. A fin de tener tiempo para servir a Dios bendito, debéis devorar los bienes de los pueblos”. (Mashmis jeshue, f. 89, c. 4)

La práctica del parasitismo social de los hebreos, tan cuestionada por la gran mayoría de los europeos, especialmente a finales del siglo XIX y bien entrado el XX, demuestra bastante bien hasta que punto acataron, y siguen acatando, este “mandamiento”.

Veamos ahora opiniones de otras “autoridades” hebraicas:

“Solo Israel justifica, como su fin, la creación del mundo”. (Abraham Seba, Zeror hammor, f. 6, c. 4, año 1505)

“El mundo ha sido creado para los israelitas, y éstos son la pulpa; los otros pueblos solo son la corteza”. (Jeshaia Hurtwitz, Shene Inchot habberith, f. 145, c. 3, 1686)

“En el futuro los israelitas poseerán el mundo, y los pueblos se arruinarán, y solamente los israelitas subsistirán eternamente”. (R. Bechai., Gad-hakkemach, f. 179, c. 3)

“En el tiempo del Mesías, los israelitas estirparán a todos los pueblos de la tierra”. (Bar Nachmani, Bammidbar rabba, f. 172, c. 4, y f. 173, c. 1, 1673). “Entonces la tierra de Israel se dilatará en una amplitud que abarcará al mundo entero”. (R. Naphtalí, Emmek hammelech, f. 44, c. 1, 1653)

Como podemos observar, hasta el siglo XVII se mantiene intacta, entre ellos, la tradición del pueblo elegido devorador y soberano universal.

Vengamos ahora a un tiempo más cercano al actual. ¿Qué nos dice, o les dice Moritz Cohn?

“Sin haber sido absorbido, hoy el espíritu hebraico domina allá donde antes apenas se le soportaba. Nosotros ya no tenemos necesidad de encerrarnos en el “ghetto” medieval; pues desde hace ya tiempo poseemos el dominio de todo lo que nos estaba prometido. Sin nosotros, ningún potentado del mundo puede emprender algo, porque nosotros controlamos el mercado del oro. Ninguna palabra que no sea deseada por nosotros llega a publicidad, porque controlamos la prensa. Ninguna idea que nos disguste penetra en el mundo intelectual, porque nosotros dominamos el teatro. El espíritu hebraico ha conquistado el mundo”. (Citado por G. Zur Beek, Die Geheimnisse der Weisen von Zion, 3ª edición, 1919, pag. 27) (Resaltado y subrayado mío. Cualquier parecido con la vida real actual en 2014 NO es pura coincidencia)

Sigamos: “El objeto principal, que es el dominio hebraico mundial, aún no ha sido logrado. Pero lo lograremos, y ya está mucho más próximo de cuanto las masas de los estados cristianos imaginan. El zarismo ruso, el imperio alemán y el militarismo han sido derrocados, todos los pueblos se sienten empujados hacia la ruina. Este el el momento en que se inicia la verdadera dominación del Hebraísmo”. (Manifiesto de la logia ruso-hebraica “Los Sabios de Sión”, citado en Meister, Judas Schuldbuch, 5ª edici+on, pag. 171)

Cerraremos este capítulo con el texto parcial de una carta que el hebreo Baruch escribió a Carlos Marx, quien también era hebreo:

“El pueblo hebreo, considerado en su conjunto, será su propio Mesías. Alcanzará su señorío en el mundo mediante la unificación de las otras razas humanas, la eliminación de las fronteras y de las monarquías, que son los bastiones del particularismo, y mediante la constitución de una república mundial, que en todas partes acordará los derechos cívicos a los hebreos. En esta nueva organización de la humanidad, los hijos de Israel llegarán a ser, en todas partes, y sin encontrar obstáculos, elemento directivo, sobre todo si conseguirán colocar a las masas proletarias bajo la dirección de alguno de ellos. Los gobiernos de los pueblos comprendidos en esta república mundial, con la ayuda del proletariado victorioso, caerán sin dificultad en manos hebraicas. La propiedad privada será sofocada entonces por los dirigentes de la raza hebraica, que doquiera administrarán el patrimonio estatal. Así se cumplirá la promesa del Talmud, vale decir, la promesa de que los hebreos, llegados los tiempos mesiánicos, poseerán la llave de todos los bienes y de todos los pueblos de la tierra”. (Revue de Paris, año 35, n. 11, pág. 574).

Como pueden ver no hago comentario alguno, no resalto ni subrayo nada. Ahí se los dejo. Saquen ustedes sus propias conclusiones.


¡INDEPENDENCIA Y PATRIA SOCIALISTA! ¡VIVIREMOS Y VENCEREMOS!
¡CHAVEZ VIVE Y VIVE! ¡LA PATRIA SIGUE Y SIGUE!


(Continuará)

La Historia no tan sagrada – Sexta Parte


Excusas: lamentablemente, y por razones muy lejos de mi voluntad, estuve ausente de Internet durante largo tiempo. Intenté en un principio hacer coincidir cronologicamente estos escritos con la últimas barbaridades cometidas por los sionistas contra Gaza. No fue así. No obstante, y perdonen la petulancia, cuanto he dicho, digo y seguiré diciendo, está y estará vigente. Por otra parte, no creamos en pajaritos preñados porque, casi seguro estoy, que esos asesinos arremeterán de nuevo contra el sufrido pueblo palestino en cualquier momento.

El deseo de paz está contenido en una palabra árabe: inchalá. ¡Ojalá!

Ahora continuemos con el tema que hemos venido intentando desarrollar.



En esta sección intentaré dar a mis caros(as) lectores(as) algunas partes de los llamados libros o escrituras sagradas de los judíos que los sionistas usan para manipular a su propia gente. Son algunos elementos reales que, de hecho, llevan a confusión a mucha gente sin la debida formación. Insisto, no me critiquen, solo copiaré textualmente, y ahora mismo no tengo idea en cuantas partes lo dividiré.

La fuente más antigua de la tradición hebraica es la Torah, la supuesta “ley” recabada de la enseñanza mosaica, o sea, “dictada” nada menos que por el mismo Dios a Moisés. Veamos:

“Tú eres un pueblo santo para el Señor; El te ha elegido para que seas un pueblo entre todos los que viven sobre la faz de la tierra”. (1. Moisés, 7,6)

“Yo te haré un gran pueblo y te bendeciré y magnificaré tu nombre; y tú serás bendición; y yo bendeciré a aquellos que te bendigan y maldeciré a todos aquellos que te maldigan”. (1. Moisés, 12, 2-3)

“Yo te (a Abraham) bendeciré y multiplicaré tu simiente... Tu progenie poseerá la puerta de tus enemigos, y en ella serán bendecidas todas las naciones de la tierra”. (1. Moisés, 22, 17-18)

“Y él pondrá a sus reyes en tus manos y tú extirparás sus nombres de la faz de la tierra; ninguno podrá estar a tu frente, hasta que no los hayas destruido”. (5. Moisés, 7, 24)

“Tú prestarás a muchas gentes, pero no tomarás nada prestado. El Señor te colocará a la cabeza, y no a la cola; y siempre estarás arriba, y nunca abajo!. (5. Moisés, 28, 12-13)

“Devora, pues, a todos los pueblos que tu Señor te dé; tu ojo será inflexible, y no sirvas a sus divinidades”. (5. Moisés, 7, 16)

“Hoy comenzaré a esparcir espanto entre las naciones, bajo todo el cielo, y se aterrorizarán al oír tu nombre”. (5. Moisés, 2, 25)

Esta es parcialmente la simiente de la Torah, de la ley hebraica, según la cual los hebreos deben considerarse el único pueblo elegido, que devorará, extirpará y dominará a todas las otras naciones. Esto es, por supuesto, anterior a la creación el estado hebreo de la antigüedad en parte de la antigua Palestina. Pero el profetismo volvió a tratar los mismos temas prediciendo el futuro dominio de Israel sobre todos los pueblos de la tierra. Ejemplos:

“Y el reino y el señorío y la grandeza de los reinos debajo de todo el cielo (por tanto, no solo en Palestina sino en toda la tierra) será dado al pueblo santo del Altísimo; su reino, será un reino eterno, y todos los imperios le servirán y le obedecerán”. (Daniel, 7, 27)

“Demándame, y yo te daré las gentes por tu heredad, por tu posesión de los confines de la tierra. Quebrantarlos has con vara de hierro; como vaso de ollero, los desmembrarás”. (Salmos, 2, 8-9)

“Y los hijos de los extranjeros edificarán tus muros y sus reyes te servirán”. (Isaías, 60,10)

“Tú chuparás la leche de las gentes, y mamarás del pecho de los reyes”. (Isaías, 60,12)

“Vosotros seréis llamados ministros del Dios nuestro; comeréis la fuerza de las naciones, y con su gloria seréis sublimes”. (Isaías, 61, 6)

Acerca del “comer” o “devorar”, se ha intentado hacer creer que los preceptos se referían a los Cananeos de aquellos tiempos y no a “todos” los pueblos. En contra, se arguye que todos los profetas y rabinos deducen una confirmación del mito de la dominación de Israel para el futuro, y en general. De Jeremías 2-3 se desprende con claridad que en tanto que Israel, según la Torah, podrá devorar a las otras gentes, ningún otro pueblo lo podrá tocar sin tener que pagarlo caro.

El llamado Antiguo Testmento vale para el hebraísmo como una “Sagrada Escritura” y no como una crónica. Una Sagrada Escritura tiene, para sus creyentes, un valor peremne y universal; por lo tanto, limitarnos a tiempo y lugar sería como pretender que los cristianos aceptaran sus preceptos como solo válidos y restringidos a la Galilea de los tiempos del Imperio Romano. La verdad es otra: la idea del pueblo elegido y el imperialismo mesiánico han constituido el corazón del Hebraísmo y ejercieron su influencia sobre Israel durante más de dos milenios.

El Talmud viene después del Antiguo Testamento. Su parte principal es la Ghemara, que significa coronación, perfección; o lo que es lo mismo, se considera al Talmud como el perfeccionamiento de la Antigua Ley (Mosaica), al igual que la Qabbalah (Cábala) que etimologicamente significa tradición y, expresa excelentemente que, según opinión rabínica, solo constituye una forma embrionaria e imperfecta. Veamos una selección de textos escritos después de Cristo, que por cierto, todos deberíamos conocer:

“Vosotros, israelitas, sois llamados hombres, en tanto que las naciones del mundo no merecen el nombre de hombres, sino el de bestias”. (Talmud, Babamezia, fol. 94, col. 1)

“La progenie de un extranjero (vale decir de un goi – no hebreo) es como progenie de animales”. (Jebamoth, fol. 94, col. 2)

“¿Qué significa Har Sinaí, es decir, Monte Sinaí? Significa el monte desde el cual se ha irradiado Sina, es decir, el odio contra los pueblos del mundo”. (Schabbath, fol. 89., col. 2) (Resaltado y subrayado míos)

“El Mesías dará a los hebreos la dominación del mundo, y a ella estarán sometidos todos los pueblos”. (Tal. Bat. Trat. Schabb., f. 120, C. 1 y Sanhedrin F. 88, c. 2, f. 99, col. 1)

“El Altísimo habló a los Israelíes así: Vosotros me habéis reconocido como el único dominador del mundo, y por esto yo he de haceros los únicos dominadores del mundo”. (Chanica, fol. 3-a, 3-b)

“Al mejor entre los goi, mátalo”. (Aboda Zara, 26-b, Tosephoth) (Idem)

“Está prohibido prestar sin usura a los goim”. (Sanhedrín, f. 76, c. 2)

“¿Qué es una prostituta? Cualquier mujer goi”. (Eben Ha Eser, 6, 8)

Antes dije que todos deberíamos conocer estos preceptos judíos para entenderlos mejor y, como quiera que nos hemos extendido bastante por hoy, les dejo uno más para que nos ayude a reflexionar:

“Un goi que estudie el Talmud y un hebreo que lo ayude en tal estudio, han de ser condenados a muerte”. (Sanhedrín, f. 57, a. Aboda Zara, f. 6-8, Szagica, F. 13)


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(Continuará)

miércoles, 3 de septiembre de 2014

La Historia no tan sagrada – Quinta Parte



Continuación del escrito publicado por La Vita Italiana intitulado “EL SIONISMO Y LA INTERNACIONAL HEBRAICA” - Ver referencias en el escrito anterior (La Historia no tan sagrada - Cuarta Parte)

“En lo tocante a las cosas, el sionismo propiamente dicho fue preparado por la Revolución que emancipó a los judíos, dándoles motivos para esperarlo todo y pretenderlo todo. En lo tocante a los hombres, fue preparado por algunos personajes políticos y financieros de Israel, como el judío anglo-italiano Moisés Montefiori, a principios del segundo Imperio (tentativamente interrumpido por la guerra de Crimea). Cuando se organizó la A. I. U. (Alianza Israelita Universal), con asiento en París, ésta reanudó con mayor energía el proyecto, fundando una primera colonia en Palestina, la “Mikweh Israel”, con escuela agrícola, sostenida por el hebreo Carlos Netter y algunos correligionarios rusos. A tal primera colonia
hebraica en Palestina, han venido a sumarse durante los últimos treinta años muchas otras, algunas de ellas muy prósperas y tendientes a convertirse en verdaderas ciudades. Entre ellas, las más antiguas son Petach-Tikwah (la puerta de la esperanza), subsidiada por el barón Eduardo Rothschild; Rishon-le-Sion (el primero en Sion), cerca de Jafa; Zichron-Jacob (el recuerdo de Jacob), en Samaria, con elementos hebreos de Rumania; Rosti-Pinah (piedra fundamental), en Galilea, etc.”

“Alrededor de 1880 (en esa época florecieron las organizaciones hebraicas en la Europa oriental), Laurence Oliphant organizó en Inglaterra el movimiento sionista, pero sin éxito por entonces. Contemporaneamente, Eduardo Cazalet publicó un esquema para el incremento demográfico israelita en Palestina.”

“Entretanto en Rusia, en el gran centro hebraico de Odesa, se fundó la sociedad de los Chevené-Zion (los amigos de Sion), teniendo por jefes espirituales a los escritores hebreos Pérez Smolensky y León Pinsker, y cuyo propósito consistía en encauzar masas hebreas del imperio ruso hacia Palestina.”

“Pero el gran organizador del sionismo propiamente dicho fue el hebreo, de lejano origen español (los “aschekenezim” son los hebreos del grupo y rito germánico; los “sephardim” son los hebreos del grupo y rito español), Teodoro Herzl, nacido en 1860 y muerto en 1904. En plena cuestión Dreyfus, Herzl se atrevió a lanzar en París un verdadero programa sionista, “el Estado de los Judíos”. La cuestión, ya lentamente preparada y madura, alcanzó un éxito definitivo.”

A partir de 1896, el sionismo tuvo en Leipzig su órgano central: el semanario Die Welt, Zionistiche Zentralorgan. El partido se afirmó, a comienzos de 1902 en el congreso de Basilea, que también lanzó una medalla sionista distintiva.”

La acción hebraica en Palestina cobró vigor. En 1914, las instituciones hebraicas adoptaron, como idioma hablado, el hebreo. Se recogieron ingentes sumas para enviar y colocar a familias hebreas en Palestina, sumas recogidas por el Jewish National Found (SIC), por los Chovené-Zion, por el banquero hebreo Jacob H. Schiff, por la asociación hebreo-alemana Judisches Hilfverein, etc.”

“Un verdadero gobierno internacional hebraico, substancialmente ya existente ab antiquo, se ha venido perfeccionando en estos últimos años, y ha funcionado energicamente durante la guerra y durante la paz, imponiendo promesas y compromisos a los jefes oficiales del mundo, persiguiendo tenazmente una política de conquista y acaparamiento en todos los terrenos vitales.”

“Dicho gobierno funcionó a menudo desde Londres, por medio de “Comités” o Comisiones de relaciones exteriores, prensa, etc., que eran ministerios o departamentos de Estado en todo el sentido de la palabra. Dentro de ese marco, el sionismo representa la parte vistosa de un programa cuyos puntos fuertes permanecen invisibles para el mundo profano.”

Nota: Hasta aquí el contenido del artículo citado. Lo he copiado textualmente. Recordemos su antigüedad y comparemos lo dicho en esa “lejana” época con lo que ha sucedido y sucede en el mundo. Repito a los fanáticos, si de algo me queiren culpar, hagánlo por haber copiado este viejo escrito.


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(Continuará)

lunes, 18 de agosto de 2014

La Historia no tan sagrada – Cuarte Parte



Pido a cualquier fanático que me lea que no empiece por adelantado a cuestionar los que escribiré a continuación. Nada de eso es de mi propia cosecha. Solo voy a copiar textualmente un artículo escrito el 15 de enero 1921, hace casi un siglo, en la revista que supongo desaparecida “La Vita Italiana”, reproducido en el Apéndice del libro “Los Protocolos de los Sabios Ancianos de Sión”, editado por Sociedad Editora de “Novissima”, Roma 1938. No es mi costumbre escribir muy largo y, como quiera que este artículo sí lo es, lo dividiré en dos porciones. Gracias por su paciencia, queridos lectores y lectoras.

Hago hincapié en la fecha de su escritura para que nos demos cuenta que el problema con los sionistas – sionazis – no es nada nuevo. De hecho, como decimos popularmente, esos malditos sionistas del carajo andan jodiéndole la vida a los demás desde hace más de cien años.

EL SIONISMO Y LA INTERNACIONAL HEBRAICA

“Para comprender el movimiento del sionismo, del que hoy tanto se habla, conviene recordar que los hebreos se dividen en los siguientes partidos: a) sionistas propiamente dichos, organizados por Herzel, que aspiran a reconstituir el estado hebraico de Jerusalem (Sión) en Palestina; b) los sionistas impropiamente dichos, que sería más acertado llamar territorialistas, organizados por Zangwill (centro británico) que aspiran a constituir una “tierra hebraica”, en cualquier parte del mundo que ofrezca buenas condiciones; c) los cosmopolitas, que prefieren que Israel siga esparcido por el mundo para dominarlo: muchos de éstos, por oportunismo, se fingen sionistas, contribuyendo al correspondiente fondo, pero en realidad su programa no es sionista ni territorial.”

“En cuanto a la política hebraica en general, tenemos: a) los israelitas ultraconservadores, que se organizaron aproximadamente en 1880, contrarios a toda cultura y asimilación “goi”; b) los conservadores, que aceptan contactos oportunos con la vida “goi”, siempre que la vida del hebraismo siga siendo sustancialmente tradicional; c) los demócratas sociales, que han venido invadiendo y dominando cada vez más a las democracias europeas y americanas, a contar desde los socialistas clásicos Marx y Bebel; hasta los actuales independientes y bolcheviques de Rusia y espartaquianos de Alemania. Estos se organizaron en el viejo “Bund” (palabra alemana que significa Liga) de revolucionarios hebreos, que se reveló en el Congreso de Ginebra de 1906.”

“La alta banca hebraica subsidia a todos estos partidos y se hace servir por todos ellos. Los Rothschild, los Hirsch, los Schiff, etc., no desean, por cierto, ser ciudadanos de un pequeño estado judaico, pues que son los amos del mundo; pero siempre apoyarán los esfuerzos tendientes a tal fin, ya sea para gozar de popularidad entre los judíos, ya sea porque cada una de esas empresas hebraicas resulta siempre un buen negocio.”

“Los territorialistas, Zangwill y los socios de la I. T. O. (Jewish Territorial Organization), buscan desde hace tiempo la nueva tierra prometida en el mundo. A este respecto, convendrá recordar lo que publicó la revista mensual Touring Club Italiano en abril de 1914: “La misión de la ITO en Benguela. El nombre ITO está formado por las iniciales de la Jewish Territorial Organization, sociedad que se propone estudiar cuales territorios presentan condiciones favorables para recibir una colonia hebrea, y que, con mayor precisión, busca un territorio donde puedan vivir autónomos los israelitas que no se encuentran en condiciones favorables en los países donde residen actualmente. Poco antes de la ocupación italiana, la ITO envió a Cirenaica una misión a la cual debemos una excelente descripción de esa tierra. Las conclusiones de la misión resultaron desfavorables a la idea de fundar una colonia hebrea en Cirenaica y ello, por razones ajenas a la fertilidad del suelo, o, mejor dicho, a la potencialidad de la producción agraria que la ITO tuvo ocasión de constatar (nota nuestra: la verdadera razón fue la fácil previsión de que la población árabe no iba a tolerar esa intromisión hebraica) Una nueva misión, enviada a la colonia portuguesa de Angola, al sur del Congo Belga, acaba de presentar una memoria favorable a la fundación de una colonia hebraica en la altiplanicie de Benguela, en la parte central del África Occidental Portuguesa, a la que se conserva el nombre de Angola”.

“El movimiento ITO es de base británica; y el gobierno inglés lo sigue y lo apoya desde el punto de vista de su política imperialista. No por nada Zangwill ha venido haciendo buenos buceos en Cirenaica, que confina con Egipto, y en las colonias portuguesas, tan deseadas por Inglaterra.”

“Por otra parte, los no-hebreos no han de creer que los judíos que personalmente no son territorialistas ni sionistas, sean real y lealmente fusionistas, es decir, que deseen sinceramente que el hebreo de Francia o Alemania sea ni más ni menos que un ciudadano francés o alemán como todos los otros. El viejo elemento farisaico (pharah = dividir), o sea, separatista; subsiste en la gran mayoría hebraica aunque haya perdido la fe tradicional. El hebreo cosmopolita no es sionista ni territorialista, porque en estos dos proyectos no ve un buen negocio para Israel; pero es sionista a su manera, es decir, quiere que los israelitas materialmente dispersos en el mundo, sean ciudadanos de los respectivos estados para gozar de todos los derechos de la ciudadanía, pero también quiere que tales Estados reconozcan los privilegios nacionales de Israel. Esta dúplice pretensión es contradictoria; pero Israel se dispensa de la lógica, cuando le conviene. En efecto, veremos a los hebreos de Checoslovaquia reclamar y obtener, y a los de Polonia exigir con todos los medios, que el hebreo de Praga y de Varsovia sea un ciudadano checo o polaco con todos sus derechos, pero al mismo tiempo el gobierno local tiene que reconocer la nacionalidad Israelita, acordándole escuelas propias, con idioma propio, etc., etc.”

“Este estado de ánimo existe incluso en los Estados Unidos, donde, sin embargo, la confusión de tantas razas y la nivelación democrática favorece la fusión definitiva.”

Hace dos años nosotros denunciamos desde La Vita Italiana la pretensión de privilegios nacionales de Israel, a propósito de una reunión que tuvo lugar el Roma el 9 de febrero de 1919 por iniciativa de la “Pro Israel Italiana”, con asistencia del señor Rosemberg. Se formuló la tesis de que la Sociedad de Naciones debía reconocer una autonomía política a las aglomeraciones israelitas considerables de Galitzia, Polonia, Lituania, Rumania, etc. Se reclamaba esta autonomía aún en los casos en que a los israelitas se les reconociera plena igualdad jurídica o política con respecto a los de otros habitantes de esas regiones. En resumen, los judíos querían y quieren constituir Estados dentro de los Estados. Y no se manifestaban dispuestos, siquiera por razones de coherencia, a permitir que núcleos de población no israelita, en el estado de Palestina, siguiesen siendo ciudadanos autónomos o de otro estado a la vez que se convertían en ciudadanos del estado hebraico.”

Su razonamiento era muy sencillo: nosotros – decían – no nos contentamos con gozar de garantías para la práctica de nuestra religión y el ejercicio de todos los derechos, a la par de los otros ciudadanos del estado en que vivimos; queremos también conservar a nuestra raza un reconocimiento legal para no ser asimilados.

“Según esta pretensión, los Estados Unidos, por ejemplo, deberían permitir a sus doce millones de negros constituirse un Estado en el Estado, y así también a sus tres millones de italianos, a los alemanes, irlandeses, chinos, etc. Resultaría una condición de real inferioridad para los ciudadanos autenticamente originarios del estado. Esa pretensión induce a considerar a los judíos como a extranjeros en tierra ajena, como lo son en el extranjero los italianos que conservan su nacionalidad de origen.”

En vísperas de la guerra, el rabino norteamericano Schindler proporcionó un “caso” interesante de la irreductibilidad hebraica a una verdadera y leal fusión con los pueblos en medio de los cuales vive Israel. El tal rabino escribía en la Jewish Chronicle del 28 de abril de 1911, página 26: “Durante cincuenta años, yo fui partidario de la asimilación hebrea, y creía en ella. Hoy confieso mi error. La gran olla de los Estados Unidos no hará jamás la fusión de ningún hebreo. Hace cincuenta años, estábamos próximos a asimilarnos con los norteamericanos, pero desde entonces dos millones de hermanos nuestros han venido de Oriente (Europa, y sobretodo de la Europa centro oriental), fieles a sus viejas tradiciones y trayendo consigo su viejo ideal. Este ejército nos ha sumergido. En esto se ve la mano de Dios. El pueblo judío tiene que diferenciarse de su vecino. Y lo debe saber, debe tener noción de ello y estar orgulloso”.”

(Continuará)


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miércoles, 13 de agosto de 2014

La historia no tan sagrada - Tercera Parte



Se ha pretendido hacer creer a los incautos que el actual conflicto entre Palestina e Israel es religioso y milenario. No es ni lo uno ni lo otro. No es religioso porque no se trata de dirimir ninguna interpretación de esa naturaleza, y no es milenario porque este problema se intensificó a partir de 1948, aunque sus orígenes se remonten al último tercio del siglo XIX. Ese conflicto es simplemente el resultado de pretender, como lo han logrado, introducir una cuña neocolonial en el Medio Oriente para desmembrar los estados árabes y, desde luego, hacer más fácil el dominio colonialista imperialista por parte de las élites capitalistas mundiales y, sobretodo, saquear sus recursos naturales y para ello se han valido del movimiento sionista; siendo éste último, una simple cuestión política económica financiera que no tiene nada que ver con religión ni etnias. Esto último niega entonces las a veces pretendidas intensiones de tildar de antisemitismo a sus opositores o críticos. Ya vimos anteriormente que son igualmente semitas tanto los árabes como los judíos, llamémoslos originarios, sabras quienes hablan árabe y sefardíes o sefarditas que hablan castellano antiguo. El sionismo, repito, es una doctrina colonialista imperialista creada por una alta burguesía europea de los llamados judíos eskenasis que no son semitas ni hablan hebreo, hablan una mezcolanza de idiomas centroeuropeos llamada yidish, quienes se han aliado con el decadente imperialismo británico, con el gringo y con muchos oscuros intereses europeos y solo persigue intereses. El llamado idioma hebreo “moderno” es una intentona ridícula de resucitar el antiguo idioma hebreo que desapareció hace siglos. Es algo tan tirado por los pelos como que los italianos actuales pretendieran resucitar el latín o los mejicanos el azteca.

Los acontecimientos del siglo XX son realmente una continuación de lo acaecido en el XIX. Primero fueron los franceses y luego los británicos quienes disputaron a los turcos otomanos el dominio sobre la zona, lucha que concluyó con el fin de los sultanes y la Revolución Turca encabezada por Mustafá Kemal, llamado Ataturk o el padre de los turcos, es decir, el final de la llamada primera guerra mundial. A esto debemos agregar los eventos políticos y las guerras intervencionistas en la Rusia de la revolución comunista. Aquí hay un punto oscuro en la historia y no se ha sabido con certeza como es que muchos intelectuales judíos impulsan el nacimiento del socialismo y del comunismo – Marx, Engels, Bronsky, Bronstein, etc. - y se oponían vehementemente al capitalismo mercantilista de entonces, precisamente liderizado por judíos capitalistas muy poderosos – Rothschield o Rothchild, Schiff, Vanderbilt, por ejemplo.

Desde el último tercio del siglo XIX, otros intelectuales judíos de menor renombre que los nombrados, Herlz y Teodoro Bialik, impulsan la llamada doctrina sionista que prevé el dominio del mundo por la burguesía financiera judía eskenazy, de origen estrictamente europeo. Repito, no son semitas ni hablan hebreo, son en su mayoría eslavos y hablan yidish. Entre algunas de sus contradicciones pregonan el retorno a ”la tierra prometida” pero consideraron varias opciones; es decir, establecerla en algún lugar de África o América Latina, proposiciones que fueron negadas por los probables afectados. A los gobernantes europeos se les presentaba el problema creado por “esos judíos” que no se integraban a sus sociedades, se mantenían al margen, pretendían regirse por sus propias leyes y carecían de identidad patria lo que los hizo cometer el error de apoyar la idea de la vuelta a la tierra prometida, cualesquiera que ésta fuese, con tal de liberarse de una población que consideraban como un estorbo. Los postulados sionistas son realmente aberrantes y pueden leer algunas cosas horripilantes en un pequeño libro intitulado “Los Protocolos de los sabios ancianos de Sión”, que dicho sea de paso, los sionistas niegan haberlo escrito.

Se habla mucho del holocausto judío; es decir el llamado exterminio llevado a cabo por los nazis durante la llamada segunda guerra mundial. Ese tema se ha exagerado hasta límites demenciales y se ha convertido en un verdadero negocio para muchas mafias judías, especialmente gringas. Un judío decente como hay muchos, Norman Finkelstein, entre sus obras escribió “The Holocaust History” donde se aclaran muchas falacias y se señala el terrible silencio sobre la suerte corrida por polacos, rusos, magiares, gitanos, homosexuales y muchos otros en los llamados campos de exterminio nazis. De hecho, la mayoría de las víctimas judías lo fueron por ser socialistas o comunistas, no por ser judíos. Nadie dice nada de la colaboración de las burguesías capitalistas judías con los nazis y Hitler en particular, quienes no sufrieron absolutamente nada y en cambio negociaron a sus pobres “congéneres” para alimentar la industria militar germana con mano de obra semi esclava. Tampoco se menciona por ninguna parte que altos dirigentes nazis eran judíos e inclusive, al final de la guerra, durante la vulgar parodia llamada juicio de Nüremberg, un ministro judío de Hitler, Albert Spier, aspiraba a gobernar la Alemania derrotada como premio a ser concedido por los aliados. Nadie ha dicho nada que un formidable economista judío, Djarmar Schacht, fue ministro de finanzas de Hitler y presidente del Bundesbank. Observen además que ninguno de los pocos judíos nombrados tiene nombre semita ni bíblico. Son todos de orígen europeo. También pueden observar el fenotipo, ninguno de esos judíos poderosos de entonces ni los actuales tiene aspecto de semita; al contrario, muchos son rubios con facciones típicas de los pueblos centroeuropeos.

Volviendo al malestar generalizado de los países europeos destruidos por la guerra por tener una población molesta, éstos optan por la solución de la vuelta de los judíos a la tierra prometida dondequiera que ésta estuviera. Un cretino “noble” inglés llamado Balfour había presentado una propuesta horripilante basado en las ideas de un tal Shaftbury que los demás aceptan como “su” solución y apoyan que vuelvan a Palestina y crean todo un parapeto para justificar esa acción y es así como las Naciones Unidas, es decir la burguesía internacional económica-militar-financiera, crean al actual estado de Israel, donde ya habían creado colonias hebreas desde comienzos del siglo XX, forzando a los palestinos a evacuar a sangre y fuego una tierra donde habían permanecido, se cree, durante 11.000 años. Nadie dice nada que los gobiernos europeos, en bancarrota después de la primera guerra mundial, fueron practicamente chantajeados por los banqueros judíos para que apoyaran el fulano “retorno”.

Estos intrusos europeos trasladados a Palestina pudieron, inclusive, haber vivido en paz con los palestinos, pero fue política de los imperios la limpieza étnica y el desalojo de los pobladores, cometiendo toda clase de atropellos, crímenes de lesa humanidad, genocidio y toda una larga cadena de barbarie y para ello han contado con todo el apoyo logístico militar para acabar con un pueblo inerme.

A mi en particular me provoca hilaridad el absurdo argumento sionista que Dios les dió esa tierra. Entonces que muestren el documento. Imaginen que los mexicanos le reclamen a los gringos la devolución de la mitad de su territorio que fue robado a mediados del siglo XIX, algo mucho más reciente. Nadie en el mundo niega que un minúsculo territorio es cubano, el absurdo enclave colonialista de Guantánamo o que las islas Malvinas son argentinas. Bueno, que los gringos y los ingleses devuelvan esos territorios ya. Ah, pero los pobres pendejos palestinos si tienen que morir o emigrar para darle gusto a los sionistas.

Muchos judíos inocentes fueron llevados a teritorio palestino bajo engaño, alienados, para que sirvieran de carne de cañón a intereses mercantilistas muy egoístas de grandes capitalistas con fines muy torvos, y los mantienen bajo un constante lavado cerebral con una hábil manipulación mezcolanza de religión, falsos valores étnicos y una larga ristra de mentiras y barbaridades, por lo que tocará al verdadero pueblo judío ilustrado hacer su propia revolución y sacudirse a esos perversos asesinos manipuladores, cínicos e hipócritas. Parte de la ayuda que pueden dar los pueblos amantes de la justicia y la paz es obligar a sus gobiernos a romper todo tipo de relacion con el gobierno sionista - sionazi - de Israel y bloquearlos económicamente, no comprar productos comercializados por las empresas que los patrocinan y, por supuesto, no venderles nada. Aislamiento total.


¡INDEPENDENCIA Y PATRIA SOCIALISTA! ¡VIVIREMOS Y VENCEREMOS!
¡CHAVEZ VIVE Y VIVE! ¡LA PATRIA SIGUE Y SIGUE!


(Continuará)

domingo, 10 de agosto de 2014

La historia no tan sagrada - Segunda Parte



Los judíos que creyeron en Cristo empezaron a llamarse Cristianos y, al principio, eran un grupo muy reducido. Por extrañas razones, su mensaje religioso fue desoído por sus correligionarios no obstante ser dirigidos a ellos. Debido a la persecución originada por el fanatismo religioso debieron esconderse o huir a tierra de paganos o, según una nueva denominación, gentiles. Curiosa y extrañamente, muchos de éstos sí acogieron el mensaje. La palabra “gentil” usada hoy profusamente es una adecentada mala traducción de la palabra hebrea “goi” (sungular), “goim” (plural) que se traduce como excremento, vulgarmente “mierda”. Entre los “gentiles”, los cristianos crecieron no obstante la persecución de los romanos hasta que llegó un momento en que se convirtieron en un problema político. Habían pasado más de cuatrocientos años desde la aparición de Jesús. Entretanto, sabras y sefardíes continuaban su vida entre gentiles sin mayores dificultades.

Debieron pasar mas de mil años para que desapareciera el Imperio Romano, se desorganizara el mundo político de entonces y surgió un nuevo concepto religioso que reúne al Judaísmo, al Cristianismo y otras nuevas ideas: el Islam, también llamado Mahometanismo por Mahoma su Profeta. A los creyentes del Islam se les llama Musulmanes. De hecho, la traducción del árabe al castellano de la palabra Musulmán es precisamente “creyente”. Una nueva religión que logró unificar los dispersos pueblos árabes y más allá porque logró incorporar pueblos de otras etnias no semitas, los persas, por ejemplo. De esa unión surgió una formidable fuerza política y, a la usanza de los tiempos, un nuevo dominio territorial, el de los Califatos árabes con el tiempo asentados en Bagdag, El Cairo y Córdova.

El predominio árabe sobre una extensa zona geográfica duró unos cuantos siglos y fue un período de paz durante el cual se desarrollaron la cultura, las artes, la literatura, la arquitectura, las ciencias especialmente las matemáticas, la astronomía, la medicina, la navegación, etc. Las tres religiones monoteístas – judía, cristiana y musulmana – convivieron en paz y armonía junto con todas las demás.

La decadencia de los árabes trajo consigo el fortalecimiento de los reyes católicos de Europa, especialmente de España. Los cristianos arremetieron violentamente contra todo cuanto oliera a árabe o musulmán, y también contra los judíos desde mucho antes cuando inventaron las famosas Cruzadas. El dogmatismo cristiano de esa época es realmente espeluznante; por ejemplo, los judíos fueron obligados a escoger entre convertirse al cristianismo o ser expulsados. Comenzó una indiscriminada persecución muy violenta y ya antes, se les había prohibido a los judíos cultivar la tierra, para entonces la primera fuente de riqueza de los países. Se afirma que esta medida originó la búsqueda de otros oficios y negocios en los cuales se volvieron expertos con el correr de los siglos, joyeros y banqueros especialmente.

En la Palestina, los tres grupos religiosos que convergen en la llamada Tierra Santa continuaban conviviendo en relativa paz, y si surgía algún conflicto, no era generalmente religioso.

Las potencias europeas de los siglos subsiguientes quisieron siempre dominar la zona del llamado Medio Oriente porque es un lugar de mucha importancia geoestratégica; de ahí que, los pueblos de esos lares tuvieron que sufrir las consecuencias de esas apetencias. Imperios fueron y vinieron durante siglos conculcando todos los valores y derechos a los habitantes de esos sufridos territorios hasta hoy en día.

Los deseos de ser libres jamás se alejan de los pueblos, especialmente aquellos que han cultivado valores y tradiciones de diverso signo. Los pueblos levantinos llevan en los genes el germen de la libertad y han sido, probablemente, entre los más sufridos del planeta.

Así llegamos al siglo XX. Los nuevos imperios, vale decir francés, británico, gringo, otomano se disputaron esos territorios y nos detendremos en la llamada segunda guerra mundial de mediados de siglo.


¡INDEPENDENCIA Y PATRIA SOCIALISTA! ¡VIVIREMOS Y VENCEREMOS!
¡CHAVEZ VIVE Y VIVE! ¡LA PATRIA SIGUE Y SIGUE!

(Continuará)

jueves, 31 de julio de 2014

La Historia no tan Sagrada - Primera Parte



Antes que algunos lectores me juzguen anticipadamente, como suele suceder, los invito a leer un viejo escrito donde fijo parcialmente mi posición:


La llamada Historia Sagrada con la que atosigaban hasta el aburrimiento más grande a los niños en tiempos pasados, estaba o está llena de cuentos, mitos, fábulas y leyendas, por no decir mentiras inventadas sobre el pueblo judío.

Comencemos por el principio. Lo que se conoce como “historia antigua” lo describe – a las 12 tribus de Israel - como un pequeño grupo nómada, criador de cabras, en un territorio también habitado por muchos otros grupos similares y, el mismo concepto de tribu de aquellos tiempos era como el de “clan familiar”, lo que viene de paso a limitar fuertemente el número de personas que integraban cada clan o tribu. La única diferencia era que ellos, los judíos, constituían el único “pueblo” monoteísta como cosa rara y extraña en contraposición con los demás, que eran todos politeístas a la usanza generalizada. Insisto en lo reducido del número de personas que componían “el pueblo judío” porque en uno de tantos mitos nos cuentan de su cautiverio en Babilonia y en Egipto.

Pregunto: Si eso fue cierto, ¿qué tan numeroso podría ser un grupo de personas para ser sometido y controlado en cautiverio? Porque también intuimos que en esa lejana época, ni los babilonios ni los egipcios eran tampoco muy numerosos y, por lo tanto, no disponían de suficiente gente y recursos para mantener grandes contingentes en cautiverio. Esa, llamémosla información, teníamos que creerla como dogma de fe porque, sencillamente, no existe evidencia histórica comprobable, como tampoco existe con relación a muchos otros episodios.

Esa historia y la biblia nos habla de las guerras entre los judíos y otros grupos, lo cual era el pan de cada día en todas partes. Nos habla también de un período de esplendor durante el cual “construyeron” obras que recuerdan su “civilización”; pero, de eso, lo que hay es un pedazo de muro de un supuesto templo que nadie, salvo ellos mismos, ha pretendido documentar.

Sabemos que durante siglos muchos pueblos guerrearon en todo ese territorio. Invasiones iban y venían y cambiaban los dominios de unos sobre otros. Egipcios, griegos, medos, persas y tantos otros dominaron esos espacios en mayor o menor grado durante períodos que fueron desde fugaces hasta algo prolongados. Para la época del imperio romano, éstos extendieron sus dominios sobre toda la región y es bien sabido que los judíos formaban dos grupos, los que permanecieron en “su” territorio, la llamada Judea (una pequeña parte de la actual Palestina), y los que se regaron a lo largo de las costas norte y sur del Mediterráneo, o sea, el mundo conocido de entonces por “nuestra” mal llamada civilización. Seguimos acotando que como grupos humanos, no eran tan numerosos y apenas constituían pequeñas comunidades aisladas.

Podemos decir que hasta entonces la historia transcurría de manera normal, tal cual había sido conocida y concebida hasta entonces. Pero vino un acontecimiento inusitado que torció la historia del mundo y ese evento influye de manera determinante hasta nuestros días. Nació Joshua Ben Yousef, hijo de un pobre carpintero judío, en una diminuta aldea de Palestina. Pero, ¿qué hizo ese hombre para cambiar la historia del mundo? No fue un guerrero ni conductor de tropas, no escribió un libro, no construyó ninguna obra de arquitectura o ingeniería, no fue un potentado ni ricachón pero, tan solo con su palabra dirigida a los excluídos de la sociedad, proclamó que se cumpliera a cabalidad con los preceptos de esa religión monoteísta y se pusieran en práctica sus mandamientos, entre ellos uno que no se cumple todavía salvo de manera muy excepcional, AMA A TU PRÓJIMO COMO A TI MISMO.

Su mensaje estaba dirigido solo a sus correligionarios. Redundando, a quienes practicaban la religión monoteísta de los judíos. Era el tiempo de la dominación del Imperio Romano sobre esos territorios, incluyendo lo que historicamente ha sido Palestina. Pero ocurrió algo perfectamente normal en toda sociedad, unos le creyeron y de alguna manera siguieron y otros no por las razones que sean. Quienes no le creyeron procedieron de manera errónea y, equivocadamente creyendo que matando a un hombre se matan sus ideas, urdieron todos los trucos para justificar matarlo y lo mataron.

Eso creó un cisma religioso. Los judíos que creyeron se hicieron cristianos; quienes no, siguieron siendo judíos. Hasta ahí, aparentemente, todo marchaba normal. Pero los romanos se contagiaron y emprendieron la persecución sangrienta contra los cristianos y, como suele suceder, eso los fortificó.

Pero, volvamos a los judíos. Después de muerto Jesús, como lo llamamos en nuestro tiempo, una facción se sublevó contra el dominio romano y éstos, tal como era la usanza de la época, ahogó la rebelión a sangre y fuego lo que causó la huida de muchos a lugares donde no corrieran mayor peligro. Pues bien, unos cuantos se fueron, otros se quedaron en Palestina. Esa separación entre los que se quedaron y los que se fueron los denominó sabras y sefardíes o ladinos.

El término semita se aplica a un antiquísimo pueblo que, según la Biblia, son los descendientes de Sem, hijo de Noé. Más adelante, de estos semitas surgieron dos ramas, los descendientes de Ismael y los de Jacob (también llamado Israel), ambos hijos de Abraham. De Ismael descenderían los árabes y de Israel los judíos.

Como obra literaria y como poema, esta explicación fabulosa, es desde luego muy bella; pero, historicamente es muy cuestionable aunque hiera muchas susceptibilidades. En resumen, según esa historia fabulada, son semitas ambos, los árabes y los judíos. Y el fenotipo de ambos los confirmaría, gente morena de ojos y cabello oscuro como la inmensa mayoría de los nativos de ese gran espejo humano llamado eufemisticamente el Medio Oriente. Sabras y sefardíes son entonces semitas al igual que los árabes.

En medio de la barahunda de las guerras, judíos, judíos conversos al cristianismo y paganos, de alguna manera convivieron en relativa paz. Los conflictos eran de naturaleza diferente a la religiosa.


¡INDEPENDENCIA Y PATRIA SOCIALISTA! ¡VIVIREMOS Y VENCEREMOS!
¡CHAVEZ VIVE Y VIVE! ¡LA PATRIA SIGUE Y SIGUE!


(Continuará)