miércoles, 13 de agosto de 2014

La historia no tan sagrada - Tercera Parte



Se ha pretendido hacer creer a los incautos que el actual conflicto entre Palestina e Israel es religioso y milenario. No es ni lo uno ni lo otro. No es religioso porque no se trata de dirimir ninguna interpretación de esa naturaleza, y no es milenario porque este problema se intensificó a partir de 1948, aunque sus orígenes se remonten al último tercio del siglo XIX. Ese conflicto es simplemente el resultado de pretender, como lo han logrado, introducir una cuña neocolonial en el Medio Oriente para desmembrar los estados árabes y, desde luego, hacer más fácil el dominio colonialista imperialista por parte de las élites capitalistas mundiales y, sobretodo, saquear sus recursos naturales y para ello se han valido del movimiento sionista; siendo éste último, una simple cuestión política económica financiera que no tiene nada que ver con religión ni etnias. Esto último niega entonces las a veces pretendidas intensiones de tildar de antisemitismo a sus opositores o críticos. Ya vimos anteriormente que son igualmente semitas tanto los árabes como los judíos, llamémoslos originarios, sabras quienes hablan árabe y sefardíes o sefarditas que hablan castellano antiguo. El sionismo, repito, es una doctrina colonialista imperialista creada por una alta burguesía europea de los llamados judíos eskenasis que no son semitas ni hablan hebreo, hablan una mezcolanza de idiomas centroeuropeos llamada yidish, quienes se han aliado con el decadente imperialismo británico, con el gringo y con muchos oscuros intereses europeos y solo persigue intereses. El llamado idioma hebreo “moderno” es una intentona ridícula de resucitar el antiguo idioma hebreo que desapareció hace siglos. Es algo tan tirado por los pelos como que los italianos actuales pretendieran resucitar el latín o los mejicanos el azteca.

Los acontecimientos del siglo XX son realmente una continuación de lo acaecido en el XIX. Primero fueron los franceses y luego los británicos quienes disputaron a los turcos otomanos el dominio sobre la zona, lucha que concluyó con el fin de los sultanes y la Revolución Turca encabezada por Mustafá Kemal, llamado Ataturk o el padre de los turcos, es decir, el final de la llamada primera guerra mundial. A esto debemos agregar los eventos políticos y las guerras intervencionistas en la Rusia de la revolución comunista. Aquí hay un punto oscuro en la historia y no se ha sabido con certeza como es que muchos intelectuales judíos impulsan el nacimiento del socialismo y del comunismo – Marx, Engels, Bronsky, Bronstein, etc. - y se oponían vehementemente al capitalismo mercantilista de entonces, precisamente liderizado por judíos capitalistas muy poderosos – Rothschield o Rothchild, Schiff, Vanderbilt, por ejemplo.

Desde el último tercio del siglo XIX, otros intelectuales judíos de menor renombre que los nombrados, Herlz y Teodoro Bialik, impulsan la llamada doctrina sionista que prevé el dominio del mundo por la burguesía financiera judía eskenazy, de origen estrictamente europeo. Repito, no son semitas ni hablan hebreo, son en su mayoría eslavos y hablan yidish. Entre algunas de sus contradicciones pregonan el retorno a ”la tierra prometida” pero consideraron varias opciones; es decir, establecerla en algún lugar de África o América Latina, proposiciones que fueron negadas por los probables afectados. A los gobernantes europeos se les presentaba el problema creado por “esos judíos” que no se integraban a sus sociedades, se mantenían al margen, pretendían regirse por sus propias leyes y carecían de identidad patria lo que los hizo cometer el error de apoyar la idea de la vuelta a la tierra prometida, cualesquiera que ésta fuese, con tal de liberarse de una población que consideraban como un estorbo. Los postulados sionistas son realmente aberrantes y pueden leer algunas cosas horripilantes en un pequeño libro intitulado “Los Protocolos de los sabios ancianos de Sión”, que dicho sea de paso, los sionistas niegan haberlo escrito.

Se habla mucho del holocausto judío; es decir el llamado exterminio llevado a cabo por los nazis durante la llamada segunda guerra mundial. Ese tema se ha exagerado hasta límites demenciales y se ha convertido en un verdadero negocio para muchas mafias judías, especialmente gringas. Un judío decente como hay muchos, Norman Finkelstein, entre sus obras escribió “The Holocaust History” donde se aclaran muchas falacias y se señala el terrible silencio sobre la suerte corrida por polacos, rusos, magiares, gitanos, homosexuales y muchos otros en los llamados campos de exterminio nazis. De hecho, la mayoría de las víctimas judías lo fueron por ser socialistas o comunistas, no por ser judíos. Nadie dice nada de la colaboración de las burguesías capitalistas judías con los nazis y Hitler en particular, quienes no sufrieron absolutamente nada y en cambio negociaron a sus pobres “congéneres” para alimentar la industria militar germana con mano de obra semi esclava. Tampoco se menciona por ninguna parte que altos dirigentes nazis eran judíos e inclusive, al final de la guerra, durante la vulgar parodia llamada juicio de Nüremberg, un ministro judío de Hitler, Albert Spier, aspiraba a gobernar la Alemania derrotada como premio a ser concedido por los aliados. Nadie ha dicho nada que un formidable economista judío, Djarmar Schacht, fue ministro de finanzas de Hitler y presidente del Bundesbank. Observen además que ninguno de los pocos judíos nombrados tiene nombre semita ni bíblico. Son todos de orígen europeo. También pueden observar el fenotipo, ninguno de esos judíos poderosos de entonces ni los actuales tiene aspecto de semita; al contrario, muchos son rubios con facciones típicas de los pueblos centroeuropeos.

Volviendo al malestar generalizado de los países europeos destruidos por la guerra por tener una población molesta, éstos optan por la solución de la vuelta de los judíos a la tierra prometida dondequiera que ésta estuviera. Un cretino “noble” inglés llamado Balfour había presentado una propuesta horripilante basado en las ideas de un tal Shaftbury que los demás aceptan como “su” solución y apoyan que vuelvan a Palestina y crean todo un parapeto para justificar esa acción y es así como las Naciones Unidas, es decir la burguesía internacional económica-militar-financiera, crean al actual estado de Israel, donde ya habían creado colonias hebreas desde comienzos del siglo XX, forzando a los palestinos a evacuar a sangre y fuego una tierra donde habían permanecido, se cree, durante 11.000 años. Nadie dice nada que los gobiernos europeos, en bancarrota después de la primera guerra mundial, fueron practicamente chantajeados por los banqueros judíos para que apoyaran el fulano “retorno”.

Estos intrusos europeos trasladados a Palestina pudieron, inclusive, haber vivido en paz con los palestinos, pero fue política de los imperios la limpieza étnica y el desalojo de los pobladores, cometiendo toda clase de atropellos, crímenes de lesa humanidad, genocidio y toda una larga cadena de barbarie y para ello han contado con todo el apoyo logístico militar para acabar con un pueblo inerme.

A mi en particular me provoca hilaridad el absurdo argumento sionista que Dios les dió esa tierra. Entonces que muestren el documento. Imaginen que los mexicanos le reclamen a los gringos la devolución de la mitad de su territorio que fue robado a mediados del siglo XIX, algo mucho más reciente. Nadie en el mundo niega que un minúsculo territorio es cubano, el absurdo enclave colonialista de Guantánamo o que las islas Malvinas son argentinas. Bueno, que los gringos y los ingleses devuelvan esos territorios ya. Ah, pero los pobres pendejos palestinos si tienen que morir o emigrar para darle gusto a los sionistas.

Muchos judíos inocentes fueron llevados a teritorio palestino bajo engaño, alienados, para que sirvieran de carne de cañón a intereses mercantilistas muy egoístas de grandes capitalistas con fines muy torvos, y los mantienen bajo un constante lavado cerebral con una hábil manipulación mezcolanza de religión, falsos valores étnicos y una larga ristra de mentiras y barbaridades, por lo que tocará al verdadero pueblo judío ilustrado hacer su propia revolución y sacudirse a esos perversos asesinos manipuladores, cínicos e hipócritas. Parte de la ayuda que pueden dar los pueblos amantes de la justicia y la paz es obligar a sus gobiernos a romper todo tipo de relacion con el gobierno sionista - sionazi - de Israel y bloquearlos económicamente, no comprar productos comercializados por las empresas que los patrocinan y, por supuesto, no venderles nada. Aislamiento total.


¡INDEPENDENCIA Y PATRIA SOCIALISTA! ¡VIVIREMOS Y VENCEREMOS!
¡CHAVEZ VIVE Y VIVE! ¡LA PATRIA SIGUE Y SIGUE!


(Continuará)

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