sábado, 28 de marzo de 2015

Llegó 2015 hace rato.


Alguien dijo alguna vez que la vida y el almanaque son como una noria en perpetuo giro. Debe ser cierto y a cada giro le agregamos propósitos que en su mayoría no se concretan, y debe ser porque nos proponemos muchas cosas grandiosas que jamás lograremos; así que, para facilitarnos la vida, hagamos propósitos de ralativo fácil cumplimiento, al alcance de nuestras posibilidades.

No me he propuesto cosas rayanas en lo imposible, con ser más y mejor revolucionario me basta. 2014 nos dejó secuelas, muchas de ellas que marcarán nuestras vidas y las del país en general, quien sabe por cuanto tiempo. Nadie duda que fue un año duro con muchas desgracias que facilmente pudieron no haber sido, pero en compensación también un año de muchas cosas buenas. Desechemos las malas, corrijamos los errores y estemos atentos a que no se repitan. En cuanto a las buenas, el propósito está hecho de mejorarlas para que tengan algún otro tipo de impacto positivo.

Conocemos mejor a los desquiciados descerebrados de la oposición perversa que nos ha tocado soportar con sus terribles enfermedades mentales, expresadas en un odio visceral que aparentemente no tiene ningún sentido. ¿Qué provoca ese odio? No lo sé, solo hago conjeturas y a lo mejor pego alguna. En particular creo que no existe razón alguna para que los humanos nos odiemos entre sí, teniendo en cuenta que es mucho más fácil y provechoso amarnos aún a pesar de nuestras lógicas diferencias de enfoques y puntos de vista que pueden ser relativos o que, de hecho, lo son. He preguntado a muchos escuas la razón de su odio y lo niegan y les creo a título individual. Estoy casi convencido que a nivel personal, siendo ellos también como nosotros, no existe aparentemente ese odio, así que el problema es a nivel colectivo.

Trataré de explicarme. Tomemos una persona en particular y, si quieres lector(a) enfócate en alguien conocido por ti. Es probablemente alguien como tú, con sus caracteŕisticas relativamente positivas y negativas, con una familia normal, con una actividad laboral o profesional normal, con ambiciones y metas también dentro lo llamado normal, pero no la pongas en contacto con un grupo porque automaticamente cambiará, se transformará en no sé que porque el problema lo veo como perteneciente a los grupos y no a los individuos. Entonces surge la segunda pregunta, ¿qué dispara en los grupos esa conciencia y ese comportamiento anómalo? Si de alguna manera lográramos evitar ese disparo, es altamente posible que se evitarían muchas de las conductas grupales desquiciadas y altamente dañinas a veces.

Pero no me pregunten como evitar el disparo. Tampoco lo sé aunque aspiro que nuestra creatividad colectiva nos dé probables soluciones que tampoco serían duraderas en el tiempo porque, no olvidemos, las conductas mutan porque las circunstancias también. Evitar ese disparo forma parte de mis aspiraciones para 2015 al menos en la pequeña comunidad donde vivo. Hay mucha gente que piensa de manera ilógica porque no corresponde a su verdadera naturaleza ni tampoco al entorno social donde se desenvuelven. No debe ser posible que alguien que ha sido pobre toda su vida, que ha tenido que masticar su pobreza, piense, actué, admire y apoye a sus depredadores, a sus sempiternos explotadores. A mi, en lo personal, me parece una conducta que me atrevo a calificar de aberrante a menos que, ese o esa alguien ni siquiera llegue a entender, que sí es una víctima.

Historicamente, el país ha pasado antes por crisis y circunstancias mucho peores. A los descerebrados sin memoria el recuerdo algo muy reciente. El paro sabotaje petrolero de 2002/2003, de más de dos meses de duración, que dejó profundas y dolorosas secuelas de todo tipo a la nación y a todos los habitantes. Lo que pasa ahora con la baja inducida de los precios petroleros no es nada comparado con aquello porque, entonces, el petróleo realmente bajó a cero dólares por barril porque al no producirse nada, entonces, ¿a qué precio se vende lo que no se produce? En esa época no fue que escasearon muchos alimentos y muchos otros insumos, simplemente no se produjeron y lo poco que se producía no se podía distribuir; pero, lo grandioso estuvo en que el pueblo puso en marcha sus poderes creadores y produjo sustitutos a productos, servicios y otras necesidades individuales o colectivas, sobrevivió con éxito e inclusive salió fortalecido de esa crisis provocada por los sectores más dañinos que aún persisten en nuestra sociedad.

Me río mucho de las grandes imbecilidades que oigo, de los rumores que propalan, de lo pronósticos de los profetas del desatre. ¿Qué significa todo esto? Mi respuesta sencilla es que esas personas o grupos no conocen el alma del pueblo. Este pueblo bueno, generoso, solidario, trabajador, siempre dispuesto al sacrificio y propulsor del todos los grandes cambios históricos de relevancia que van más allá de nuestras fronteras no se dejará someter ni, mucho menos, avasallar por unos cuantos desquiciados prepotentes y soberbios que se creen superiores y apenas son unos débiles pigmeos mentales e intelectuales, que apenas son unos burros - con el perdón de esos tiernos y nobles animales - cargados de dinero. Aquí repito una hermosa frase de Victor Hugo en su monumental obra Los Miserables: el millonario de la inteligencia llega a compadecer a los millonarios del dinero.

Basta con recordar que uno de los mejores métodos para neutralizarlos es no hacer caso a sus absurdas pretenciones. No los tomemos en cuenta. Oídos sordos a sus disociadas ideas y llamados. Dejemos que se ahoguen en su propia bilis o en sus propios excrementos. Es a ese pozo fétido, putrefacto y maloliente donde, por su naturaleza, pertenecen y merecen siempre estar.


¡PATRIA SOCIALISTA Y VICTORIA! ¡VIVIREMOS Y VENCEREMOS!

¡CHÁVEZ VIVE Y VIVE! ¡LA PATRIA SIGUE Y SIGUE!         

No hay comentarios:

Publicar un comentario