domingo, 18 de marzo de 2012

La diferencia entre ellos y nosotros


Estaba en deuda con un amigo lector quien me pidió hace tiempo opinión sobre lo que ocurre actualmente en Grecia y otros países especialmente europeos, y sobre las diferencias en la forma de reaccionar entre ellos y nosotros frente a la aplicación – o imposición – de esos llamados “paquetazos” neoliberales.

En cierta manera la pregunta me desconcertó y no me arriesgo a dar una opinión que considere certera. Eso no es posible establecerlo así como así, no hay puntos de comparación entre esos pueblos y el venezolano.

En primer lugar está el mal llamado aspecto racial. Me opongo a ese calificativo porque, para mí, todos pertenecemos a una sola raza: la humana. Aunque a veces observo ciertos individuos con características exteriores propias de los humanos pero que – repito – para mí realmente están muy lejos de serlo.

El tal aspecto racial lo traspolo al social. Fenotípicamente, ellos son, diríamos, casi uniformes y nosotros muy diversos y, es bien sabido, que muchas de nuestras diferencias en el fenotipo están directamente asociadas a los problemas vinculados con la exclusión social impuesta de manera dispar a muchos sectores y estamentos de nuestra sociedad. Históricamente, nuestros excluidos han sido los aborígenes, los negros, los mestizos (eufemísticamente llamados pardos) y los “blancos de orilla”, o sea los blancos pobres. La exclusión en realidad ha sido contra los pobres y ésta es el reflejo de una antigua concepción judía aún vigente entre los poderosos.

Las sociedades venezolana y latinoamericana en general han sido terriblemente dispares e injustas en cuanto a la distribución de la riqueza. El pobre acude gustoso y entusiasta al llamado de la revolución porque lo único que tiene que perder son las cadenas que lo atan. Lo único que siempre ha tenido no pasa de ser una vida miserable y la muerte es para ellos una forma de liberación. Si la revolución triunfa y lo redime aunque sea un poquito, su ganancia habrá sido inconmensurable.

Eso no ocurre en las sociedades europeas. La gente cree que tiene algo en su poder y no se arriesga a perderlo, pero, entretanto, sus explotadores le aprietan más y más los torniquetes. Al final terminarán perdiéndolo todo pero continuaran teniendo peores cadenas opresoras que antes, porque la molicie les impide revelarse. La única esperanza de que reaccionen es que se les haga absolutamente insoportable el dogal que les aprieta el pescuezo, que el hambre les atenace el estómago, que el banquero ladrón les expropie la casa, que los saquen a patadas de los sitios de trabajo donde los explotan, que sus hijos no puedan ir a la escuela, que vean morir a sus ancianos podridos en la miseria. Entonces es posible que se alcen, se dispongan a perder nada, vuelvan otra vez a ser gente de pelea, se revelen y hagan su revolución.

Ellos saben pelear y lo hacen bien. Lo han demostrado hasta la saciedad cuando los poderosos viejos que sí se conocen los han mandado con engaños a combatir entre ellos para que defiendan sus intereses. Así como han sabido pelear en defensa de los intereses de sus clases dominantes y opresoras, pueden salir al frente y pelear en defensa de sus propios intereses.

Solo entonces, cuando ya no aguanten más y les hayan quitado todo, se darán cuenta de lo que nunca debieron olvidar pero lo hicieron encandilados por las baratijas de la sociedad de consumo:

IMPORTA SER, NO TENER. Lo repito, LO IMPORTANTE ES SER, NO TENER.

Y viéndolo bien, no tienen nada. Dinero en el banco, viene cualquier banquero ladrón y se los roba. Casa, viene cualquier banquero ladrón y se la roba aunque la esté pagando, siempre habrá excusa y contubernio legal. Seguridad social, salud, educación, etc., viene cualquier gobierno de los banqueros ladrones y se lo quita de un plumazo. Entonces, en definitiva, ¿Qué carajo tienen? Sí, tienen algo, el encandilamiento y más nada.

Solo que si fueran – fueran viene del verbo SER - dignos que no permitieran que nadie los pisotee, si fueran libres para actuar conforme a su conciencia y a ciertos valores, si NO fueran apegados a tesoros virtuales, se atreverían a pelear, a hacer su revolución, a transitar el camino de su propia redención.

Al amigo que pidió mi opinión, y a todos, sinceramente creo, y ruego a Dios estar equivocado, creo que no harán nada, no se revelarán y los explotarán al máximo, los exprimirán hasta que sean solo bagazo inservible, los tirarán al basurero de la historia. No harán nada. Quien sabe cuando, si al final de un tiempo, recuperarán su dignidad forzados por sus explotadores, sí se alzarán y veremos.

Es triste pero así funciona la dialéctica de la historia. O el molino de la historia.


PATRIA SOCIALISTA Y VICTORIA - ¡VIVIREMOS Y VENCEREMOS!


3 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo, amigo y camarada... Ser antes que vivir atrapados en la ficción del Tener, de acumular objetos, deudas y promesas de Paraísos en la Nada...

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  2. Camarada y gran amigo Antonio;

    Efusivo saludo. Hay una pregunta rondando en mi mente desde que se inició el llamado Movimiento de los Indignados, ¿si realmente son el 99%, por qué no se unen, se organizan, inician un proceso que tomará tiempo, buscan y toman el poder por sí mismos para resolver sus problemas?

    La lección la dio hace tiempo Evo Morales. ¡Funciona!

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  3. Camarada y gran amigo Antonio;

    Efusivo saludo. Hay una pregunta rondando en mi mente desde que se inició el llamado Movimiento de los Indignados, ¿si realmente son el 99%, por qué no se unen, se organizan, inician un proceso que tomará tiempo, buscan y toman el poder por sí mismos para resolver sus problemas?

    La lección la dio hace tiempo Evo Morales. ¡Funciona!

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