jueves, 31 de marzo de 2016

Venezuela actual – Segunda Parte

Dedicatoria: a una apreciada amiga uruguaya, quien vivió años en Venezuela, me interroga sobre nuestra situación en general. Las respuestas ameritan un espacio mayor y quisiera compartirlo con el resto de mis aburridas(os) lectoras(es).

Insisto y redundo, la guerra que nos está acogotando es simplemente bestial e inhumana. Pero sus efectos serían mucho más catastróficos si no existiera la MISIÓN ALIMENTACIÓN porque ellos nos atacan, entre otros frentes, por donde posiblemente más nos duele, la barriga y el bolsillo. La tortura es diaria y continua y cada día arrecian inmisericordemente sus carajazos contra el pueblo; el pueblo que menos recursos maneja. MERCAL, PDVAL y Abastos Bicentenario en algo sirven para paliar en buena medida los efectos destructivos que intentan repetidamente de hacernos.

Personalmente, considero que todas las Misiones son sociales incluyendo la que impulsa la construcción, mejora y ampliación de infraestucturas; autopistas, carreteras, ferrocarriles, los llamado Metro Cable (funiculares a los cerros donde habitan los pobres, los excluidos para liberarlos del sufrimiento de subir y bajar escaleras, sobretodo aquellos con discapacidad), aunque ya mencioné en el escrito anterior, la MISIÓN VIVIENDA y la MISIÓN BARRIO NUEVO –BARRIO TRICOLOR que mejora, rehabilita, remodela, amplia, repara viviendas en los barrios sempiternamente abandonados y la cual, por cierto, ya ha dignificado más de medio millón de unidades en tan solo dos años y cuya meta es llegar a 3 ó más millones.

Vayamos a otros aspectos siempre relegados a algo más allá del llamado segundo plano. Me refiero a la cultura, la recreación y el deporte los cuales, por cierto, son DERECHOS CONSTITUCIONALES junto al llamado Ocio Creativo. Son ampliamente conocidos los logros en esas materias y solo me referiré a dos ejemplos: los movimientos musicales y teatrales, el Sistema de Orquestas y Coros Infantiles y Juveniles Simón Bolívar y la Fundación César Rengifo. Tanto la música como el teatro contribuyen a dar a las personas una espiritualidad diferente, al igual que el deporte. Se forman ciudadanos y ciudadanas más disciplinados, moralizados, con una diferente visión del mundo lo que, sin lugar a dudas, produce personas más dignas y conscientes. Uno de los grandes postulados de la Revolución Bolivariana es la creación del llamado hombre nuevo.

La oposición, es decir la ultraderecha rancia criminal y apátrida, logró circunstancialmente una mayoría en la últimas elecciones para la Asamblea Nacional, donde son mayoría, cabalgando sobre promesas y ofertas falsas y ya en tres meses de actuación no han producido un solo acto tendiente a la solución de tantos problemas acuciantes; al contrario, solo han hablado, descubierto sus planes conspirativos y proponer leyes totalmente absurdas que, de paso, son anticonstitucionales y sobre las cuales no hablaré. La oposición está entrampada en sus propias contradicciones y ambiciones y, es mi opinión, que en nada contribuirán con el país.

No puede existir diálogo entre el gobierno y la oposición aunque el Sr. Presidente Maduro ha insistido desde su primer día en promoverlo y lo ha logrado con otros sectores; pero, siempre puede haber diálogo cuando existe entre los grupos contrapuestos, al menos, una idea, un valor que sea común a ambos. Ese valor existente en todos los países del mundo es, sin lugar a dudas, el amor a la Patria, de lo cual carece la oposición venezolana. Ellos son descarados agentes, arrastrados y desvergonzados lacayos del imperialismo gringo y de los más abyectos intereses de la oligarquía y la plutocracia local y mundial cuyo única meta es destruir la Revolución Bolivariana, retomar el poder y entregar el país; es decir, volver a los desafueros y a la miseria en que sumieron al pueblo durante casi doscientos años después de la traición a los hechos meritorios de la Independencia, no solo de Venezuela sino de la Patria Grande como fue y sigue siendo el sueño y proyectos de nuestros Libertadores en todo el continente. Una prueba contundente de cuanto afirmo lo constituye su APOYO al ridículo decreto de Obama de considerar a Venezuela como una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad de los Estados Unidos que le abriría el camino a una invasión, tal como efectivamente lo han hecho ya en otros países del orbe. Para mí, ese apoyo al decreto imperial es TRAICION A LA PATRIA que definitivamente los descalifica inclusive como ciudadanos de esta nación.

De lo dicho en el párrafo precedente se desprende la tenebrosa idea que podríamos llegar inclusive a una guerra civil. Esa idea nefasta la descarto, entre otras razones, por dos motivos: en primer lugar, por la consciencia que ha alcanzado el pueblo venezolano que estoicamente ha soportado y sufrido los embates de la contrarevolución durante los últimos dieciseis años; y otra, que también el pueblo está consciente que de haber esa guerra civil que pareciera ser promovida por la oposición como su último recurso, seguramente traería consigo una invasión gringa que los colocaría a ellos en el poder, invasión con sus bombardeos “humanitarios” y sus “daños colaterales”, como describirían a los cientos de miles o tal vez millones de muertos, la destrucción y el saqueo del país como efectivamente, para desgracia de la humanidad, ya ha ocurrido en otros desafortunados países.

Redundo y repito hasta la saciedad, los métodos opositores para alienar al pueblo son sencillamente bestiales, bajos y carentes de todo escrúpulo.

Querida amiga uruguaya y demás queridas(os) lectoras(es), aparten de sus mentes esa horrible idea de la guerra civil en Venezuela. El Eterno Comandante Chávez tuvo el mérito, entre otros muchísimos, de enseñarnos a pensar, a soportar estoicamente los sufrimientos, a prevalecer y, sobre todo, a VENCER. Y VENCEREMOS, ¡CARAJO!


¡INDEPENDENCIA Y PATRIA SOCIALISTA! ¡VIVIREMOS Y VENCEREMOS!
¡CHAVEZ VIVE Y VIVE! ¡LA PATRIA SIGUE Y SIGUE!


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