domingo, 26 de mayo de 2013

¿Empresarios? ¿Qué emprenden?

Los empresarios privados, no todos pero si un inmenso número de ellos, constituyen uno de los  más grandes y más efectivos arietes de la oposición y del imperio para tratar de destruir al Gobierno, a la Revolución Bolivariana y al pueblo venezolano. No logro entender como el destrozar al pueblo y al país les resultará redituable. Si destruyen al pueblo y al país, la pregunta tonta sería quien les compraría entonces sus productos; a menos que, hayan calculado que el robo a posteriori será tanto que compensará con creces las eventuales pérdidas iniciales. Pero, por otro lado, destruir al pueblo incluye destruir su capacidad de compra, o sea de consumo, lo cual conduce a la misma pregunta. ¿Se estarán acaso imaginando que la recompensa del imperio por permitirles volver a su sempiterno saqueo de nuestros recursos naturales será tan jugosa que alcanzará para tantos? Sinceramente no lo creo. Pero si creo que el imperio volvería a su anterior rapiña incrementada para compensar lo que no robaron en años recientes y no les darían nada, absolutamente nada, a sus útiles imbéciles cretinos. Cero recompensa por los servicios prestados. Esa es y ha sido siempre la conducta imperial. Tutto per me, niente per te. (Traducción a mi manera: todo para mí, nada para ti) Siempre han desechado sus tontos útiles después de servirse de ellos.

Viene a mi mente la actitud patriótica que asumió el pueblo unido durante el maldito paro sabotaje petrolero de 2002/2003; en ese entonces, la mayoría de la población comprendió que la guerra era contra ellos y se defendió espléndidamente poniendo en marcha su creatividad. No había gas, cocinó con leña; no había harina de maíz, piló su maíz y lo molió como hacían las abuelas o comió topochos, plátano verde, yuca, etc.; no había licores, bebió guarapita, ponsigué, cholejoso, lavagallo, guasitruque y otros cuyos nombres no recuerdo; no había bebidas carbonatadas (Gracias a Dios por librarnos de esos venenos) y bebió jugos naturales (más saludables) y, mejor paremos de contar. Hay escenas elocuentes y verdaderamente emocionantes de gente haciendo gala de creatividad para sustituir los productos que la burguesía depredadora ha inventado para esclavizar a la población por la barriga. Y hay también en abundancia escenas muy sentidas de amas de casa del pueblo estimulando al Sr. Presidente Chávez (QEPD) a no dejarse vencer, argumentando con vehemencia que si a ellas se les dificultaba conseguir leña para cocinar, quemarían sus desvencijados pocos muebles.

Pero lo que quiero resaltar realmente es la gran diferencia en la forma como, buena parte de la población, ha tomado la reciente y en curso GUERRA ECONOMICA QUE LA DERECHA EMPRESARIAL HA DESATADO CONTRA EL PUEBLO. En vez de defenderse con pasión, tal como lo hicieron exitosamente antaño, ahora se quejan en contra del Gobierno por lo que los conspiradores les hacen. ¡Habrase visto mayor contradicción!

La única explicación es que la derecha perfecciona pérfidamente sus métodos. Esta vez los refinaron y comenzaron lavándole el cerebro a la población más distraída o; perdón, inoculándole veneno en contra de sí mismos. Y lo lograron. Increíblemente cierto, pero lo lograron, llegando al punto de hacer que el aporreado termine alabando a su aporreador y, para colmo de colmos, endilgándole la culpa quien lo defiende e intenta proteger.

Solo pido a esos compatriotas envenenados por esos canallas de más de siete suelas que abran una rendija en sus anquilosadas circunvoluciones cerebrales y traten de entender la realidad. Repiten como loros las frases prefabricadas por los laboratorios de guerra sucia, de terror psicológico, de aletargamiento o destrucción neuronal en vez de tratar de captar la verdadera naturaleza y falsedad de esos mensajes. Dice un viejo refrán que no hay peor sordo que quien no quiere oír; así que, sáquense ya las toneladas de cerumen que tienen atapuzadas en sus conductos auditivos y empiecen a oír lo que no quieren, porque parte del tratamiento inyectado consiste en implantarles una gran dosis de terquedad que les niega la posibilidad cierta de que hay otras versiones sobre el mismo problema.

A veces me he quedado paralizado escuchando algunas de esas frases prefabricadas y he llegado a la dolorosa conclusión que es preciso estar sumamente idiotizado para aceptarlas como ciertas. Tengamos una pequeña dosis de sindéresis, juzguemos correctamente y valga la redundancia, tratemos de observar la realidad real y no permitir que nos hagan tragar ruedas de molino con el cuento que son ostias. Volvamos al doloroso pero brillante heroísmo exhibido durante los 63 y más días del paro petrolero de 2002/2003, reconozcamos y señalemos a los verdaderos enemigos del pueblo. Simón Bolívar, el padre, nos dijo que por la ignorancia nos han dominado más que por la fuerza. Alguien (no sé quién es) dijo que el peor de los colonizados es aquel que admira a su colonizador. Haciendo un juego de palabras con ambas sentencias acuñemos: No seamos tan estúpidamente ignorantes, reconozcamos quienes pretenden imponer su tiranía contra nosotros aplicando sus diabólicas fuerzas en nuestras barrigas contra nuestros bolsillos y contra nuestra salud mental y, de paso, con el mayor asco y desprecio, los mandamos al mismísimo infierno, donde quizás el mismo Señor Lucifer no querrá recibirlos, no sea que intenten destruir el averno con sus recetas neoliberales cocinadas en otro infierno peor llamado CIA.


PATRIA SOCIALISTA Y VICTORIA  -  ¡CHÁVEZ VIVE!  -  ¡LA LUCHA SIGUE!

No hay comentarios:

Publicar un comentario