lunes, 3 de septiembre de 2012

Las Técnicas del engaño – Parte II de IV


El embuste que manipula y engaña es la herramienta favorita de los políticos demagogos, los banqueros ladrones y los comerciantes inescrupulosos. También lo es de los donjuanes que ven en las mujeres un instrumento para su personal disfrute sexual, y no podemos dejar por fuera a las sibilinas evas trepadoras que utilizan su perfidia mezclada con sus atributos femeninos.

El ridículo que les cuento a continuación a los amigos lectores de otras latitudes ocurrió en la vida real. Uno de esos politiqueros falsos del viejo orden, de esos que únicamente salen de sus mansiones y de las tascas lujosas cuando, tapándose la nariz y desinfectándose después con alcohol, acuden a las comunidades a pedirles el voto, se presentó en un apartado poblado y como siempre suele ocurrir, le organizaron un “acto de masas”.

Por supuesto, solo habló embustes y promesas falsas. Si votan por mí, - vociferó – les construiré la escuela y el dispensario, les construiré las cloacas, les pavimentaré las calles y les construiré el puente.

Del grupo que lo escuchaba surgió un murmullo y una voz:

¡Aquí no hay río!

Impertérrito, haciendo gala de su engolada voz les dijo:

¡¿No hay río?! – Pausa – No se preocupen. – Otra pausa y gritó entonces - ¡También les haré el río!


PATRIA SOCIALISTA Y VICTORIA  -  ¡VIVIREMOS Y VENCEREMOS!   

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