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sábado, 27 de febrero de 2016

Boicot Polar o Sigamos el ejemplo que Catia dio

Explicación preliminar para las(os) gentiles lectoras(es) de otras latitudes:

Parodiando la última estrofa del Himno Nacional del la República Bolivariana de Venezuela que dice así: “Seguid el ejemplo que Caracas dio”.

Catia: popular parroquia muy combativa al oeste de la ciudad de Caracas, la más numerosa.

Para comprender mejor a cuanto diré más adelante, invito cordialmente a ver un corto video:


En varios de mis anteriores escritos en este blog he repetido varias veces la frase lapidaria y futurista de Antonio Guzmán Blanco, un corrupto presidente de Venezuela del Siglo XIX, “en Venezuela no hay empresarios sino pulperos enfranelaos”. Acertó, la gran mayoría de nuestros mal llamados empresarios, son eso mismo, pulperos enfranelaos que no producen y jamás han producido nada, salvo las honrosas excepciones que suelen confirmar la ley.

Me explico: recuerdo los viejos pulperos de mi niñez en mi pueblito rural, eran señores muy, pero muy flojos, costaba que se movieran, recibían los sacos de productos que los campesinos traían en sus arreos de burros o mulas, cuando alguien venía a comprarles los envolvían, despachaban, cobraban y no hacían más nada. Los modernos pulperos, claro está, manejan toneladas de productos y el empaquetado lo hacen obreros y máquinas; es decir, son mucho más vagos que los viejos pulperos de mi infancia. Eso hace el conglomerado oligopólico de empresas Polar, empacar mecanicamente, cobrar y esquilmar al pueblo y, también, explotar sus trabajadores que hacen funcionar las máquinas empaquetadores. ¿No me creen? Solo piensen un momento en el proceso del arroz. No lo reciben en sacos sino a granel, lo embolsan y ya, salvo al que le agregan veneno llamado eufemística y pomposamente saborizante.

El oligopolio Polar es, no lo duden, el principal impulsor de la atroz guerra económica que no es contra el gobierno, es contra el pueblo, contra todo el pueblo, contra quienes apoyan y contra quienes adversan al gobierno y pretenden que los apoyemos sumándonos a los planes golpistas y desestabilizadores que una enorme mayoría de pulperos, no empresarios, han desatado desde hace ya bastante tiempo, pero la han arreciado contra el Sr. Presidente Maduro, conjuntamente con simultáneas guerras psicológicas, mediáticas, financieras, políticas, violencia, sabotajes y muchos otros actos criminales contra la patria y contra nosotros todos. Pretenden que creamos que el culpable de todas las desgracias que ellos crean es el gobierno y nos aliemos con ellos para ayudarlos a derrocarlo. Si serán también tan retestúpidos que nos agreden, nos causan daños muchos irreversibles, nos someten a muchos sufrimientos, nos aprietan el pescuezo, nos golpean la barriga y el bolsillo y, encima, nos incitan a que los apoyemos. Repito, ¿como serán de tarados para pretender que con ese criminal método terminemos apoyándolos? ¿Creerán que los venezolanos somos tan rependejos?

Deberían estar agradecidos que aguantamos estoicamente y, a pesar del tiempo transcurrido, no les hemos causado el más mínimo daño. Creo que ha llegado el tiempo de empezar pacificamente a golpearlos donde verdaderamente les duele. Han escondido y acaparado todos los productos necesarios para la vida, estrangulado los canales de distribución y manipulado la comida (harina, arroz, pasta, aceite, margarina, salsa de tomate, artículos de limpieza y otros rubros esenciales para la vida) para crear angustia y desesperación, pero despachan abundantes refrescos carbonatados, yogurt químico, cerveza, otros licores y productos chatarra que en ningún momento han faltado en ninguna parte.

Razón tiene la gente de Catia, los apoyo, respaldo y animo a no cejar en la lucha que han comenzado. Es más, incito y excito a todas las demás comunidades a seguir el ejemplo que Catia dio, a boicotearles la distribución de productos dañinos no esenciales y que solo traigan alimentos a las comunidades. Si no despachan a las comunidades la necesaria comida, no permitamos la llegada ni la descarga de camiones cargados de veneno. Es más, definitivamente dejemos de adquirir porquería dañina para la salud. En cuanto a mi, personalmente, no he adquirido productos Polar desde el paro-sabotaje petrolero de 2002/2003 y sé que muchas otras personas también lo hacen e invito a aquellos que tengan Twitter a divulgar la etiqueta #BoicotPolar

Animo gente de Catia. El pueblo unido jamás será vencido. Recuerden que p'alante es p'allá. Si no hay comida, que los enviciados no compren refrescos, cerveza y chucherías chatarra, todos dañinos para la salud y, tampoco, comprar los demás productos a bachaqueros quienes son sus cómplices voluntarios o involuntarios.


¡INDEPENDENCIA Y PATRIA SOCIALISTA! ¡VIVIREMOS Y VENCEREMOS!
¡CHAVEZ VIVE Y VIVE! ¡LA PATRIA SIGUE Y SIGUE!






sábado, 16 de enero de 2016

Otra vez, ¡Clamo a mi pueblo!

Con dolor, con rabia, con frustración clamo a mi pueblo:


¡Pueblo mío, cuanto dolor siento por ti cuando te veo humillado, cuando veo tu dignidad pisoteada, cuando te veo arrastrarte en una cola rogando, rogando a unos sucios mercaderes de pacotilla que te estafen!

A ese nivel indigno de sinvergüerzura te han conducido tus amorales verdugos, a ese indigno nivel de alienación te han hecho llegar quienes han contaminado tu mente y tu espíritu altivo, guerrero, retrechero, igualitario, rebelde, porfiado que no le aguanta vainas a nadie.

¿Qué parte de los genes de tus antepasados se habrán perdido? ¿Qué parte de la sangre guerrera de tus antepasados se volvió agua sucia?
Si alguno de tus antepasados resucitara se metería de nuevo en la tumba, avergonzado de verte tan cobarde, vil y bajo que no te has rebelado todavía ante tanta humillación y como has soportado impávido durante tanto tiempo.

Pueblo, es momento que interiorices la idea que tu tiempo de venganza ha llegado para redimir tu apatía y quitarte de encima esa maldición que la burguesía te ha impuesto. Probemos algunos métodos para nosotros, ahora, aporrearlos aunque sea en muy mínima proporción, mucho menos de lo que ellos nos hacen todos los días de una manera inclemente y, encima, se ríen y burlan de nosotros y nos echan en cara nuestra imbecilidad.

Propongo un método que ha resultado infalible muchas veces en muchas partes del mundo:

Escojamos un producto comercializado por una empresa cualquiera. No lo compremos durante una semana; que nadie absolutamente lo compre. Si no reaccionan, abastecen profusamente y bajan los precios, continuemos una semana, o un mes más. Luego escogemos otros productos, otra empresas productoras y así sucesivamente. De esa manera los golpearemos donde les duele; lo único que les importa, sus bolsillos y sus vulgares cuentas bancarias.

Para comenzar, propongo hacer boicot a un producto emblemático, harina de maíz precocida marca P. A. N. tramposamente elaborada por polar (minúsculas en señal de asco y repudio) Sí, ya sé, me dirán muchos sobre el sufrimiento de no comer arepas ni bollitos. Muy bien, lo acepto pero es preferible no hacerlo un corto período de tiempo que seguir con el actual yugo encima. De paso, no nos va a ocurrir nada. Muchas personas hemos pasado largo tiempo en otros países donde no se comen arepas y no nos ha ocurrido nada, aquí estamos, aquí seguimos y no nos iremos del país como ellos seguramente harán al menor asomo de una insurrección popular. Entretanto, si otros nos la venden, compremos cualquier otra marca siempre y cuando lo hagan en las cantidades y precios que aceptemos; de lo contrario, aguantemos como machos, ¡carajo!

No perdemos nada haciendo la prueba; eso sí, garantizo los resultados. Personalmente, muchos boicoteamos los productos polar (idem) desde el Paro Sabotaje Petrolero de 2002/2003; pero somos pocos y no sienten el efecto; pero, siendo muchos, ojalá todos, la cosa cambia. No faltarán esquiroles que también venceremos.

Pido encarecidamente a todos aquellos lectores que estén de acuerdo, contribuir a dar la mayor difusión posible a este escrito y aportar su cuota en la lucha por el beneficio de todos. Sus ideas para mejorar estas propuestas las estamos todos ansiosamente esperando. Echemos a un lado la abulia, demostremos que somos un pueblo corajudo, reencontremos esa olvidada retrechería que siempre nos caracterizó. La pelea tenemos que darla TODOS.

Recordemos, tengamos presente la frase del Che: Si la lucha se dispersa no habrá victoria popular en el combate.

O a Bolívar en Pativilca, muy enfermo, sumido en una grave crisis y grandes contradicciones, interrogado por Joaquín Mosquera sobre que haría, respondió tajante:

¡VENCER! ¡VENCER! ¡VENCER!
Y... ¡ VENCIÓ!


¡INDEPENDENCIA Y PATRIA SOCIALISTA! ¡VIVIREMOS Y VENCEREMOS!
¡CHAVEZ VIVE Y VIVE! ¡LA PATRIA SIGUE Y SIGUE!






domingo, 24 de mayo de 2015

Preguntas tontas sobre la Polar

Al comienzo de la brutal guerra económica que ha desatado la burguesía parasitaria contra la República, contra el Estado, contra el Gobierno; pero, especialmente contra el PUEBLO VENEZOLANO, la Polar escondió la harina de maíz precocida, llamémosla, normal. De resto, de todas las otras fórmulas de harina envenenada, había profusión. En todas partes se encontraban, en cantidades practicamente ilimitadas, las presentadas como “para hacer empanadas”, “arepitas fritas”, “integral”, “mezclas con harina de arroz” y otras cuyas denominaciones no recuerdo ahora. Uno de los sindicatos de obreros de la Polar denunció publicamente que “solo producían harina normal dos días a la semana” y, el resto de los días, producían las mezclas envenenadas, lo que originó que el Gobierno, inteligentemente, prohibiera la producción y venta de mezclas raras que no tiene nada que ver, en principio, con la elaboración de arepas tanto en hogares como en areperas.

Como resultado, esa mezclas indeseables que vendían a precios exorbitantes por estar fuera de regulación, gracias a Dios y al Gobierno, desaparecieron del mercado. Ahora viene una pregunta tonta que les hago respecto a la Polar y que, como cosa rara y extraña, nadie que yo sepa se ha planteado hasta ahora.

¿Si la Polar dejó de producir las otras mezclas y se dedicó a producir solo harina “normal”, por qué no la encontramos ahora tampoco?

¿Adonde está esa harina entonces si no está en los anaqueles de supermercados, abastos, bodegas y taguaritas como había sido siempre? Si hay algo que no se le discute a la Polar es su formidable sistema de distribución. Por algo hay cerveza hasta en los lugares más insospechados de todo el país.

¿Si antes de la guerra económica contra el país había harina precocida de maíz normal para dar, prestar y regalar, por qué rara razón no se consigue ahora?

Ellos dicen y afirman que están produciendo a plena capacidad; entonces he ahí la pertinencia de las preguntas anteriores.

Vamos entonces a ponernos capciosos respecto al comportamiento de esa empresa en cuanto a la distribución de harina precocida de maíz. Y me pongo capcioso porque sí se encuentra multitud de productos, llamémoslos no vitales, de la dieta básica o como quieran llamarlos, producidos por Polar. No hay escasez alguna, por ejemplo, de múltiples presentaciones y fórmulas de yogurt y otras baratijas químicas, que al igual que la cerveza no han faltado jamás.

¿Es que acaso la Polar ha diseñado un sistema para contrabandear la harina hacia otros países? No creo que la estén guardando para alimentar gorgojos o, acaso mienten descaradamente cuando afirman que la producen a plena capacidad.

La mentira ha sido un elemento transversal del capitalismo y muy especialmente el del capitalismo parasitario rentista como es el caso venezolano. De ahí que se han inventado múltiples tretas para esquilmar al país. Otro ejemplo, Polar vendió su marca comercial Harina P.A.N.; así, con los puntos, acrónimo de Productos Alimenticios Nacionales, para evadir la palabra genérica “pan” que no puede ser utilizada como marca comercial según la legislación venezolana, a una empresa canadiense por lo que debe pagarles royalties en divisas que, por supuesto, pide anualmente al Estado. Vuelvo a preguntar, ¿para que vender una marca propia a otros, seguirla usando y pagar royalties? Pareciera a primera vista cosa de imbéciles, pero no pequemos de incautos; lo hacen para tener un ardid y extraerle divisas al país, por supuesto en complicidad con sus socios extranjeros.

Si los dueños de Polar son tan empresarios como se autocalifican, o lo que es lo mismo, emprendedores, por que razón no han invertido y arriesgado “su” dinero para crear tecnología sencilla al alcance de profesionales medios, por ejemplo, para producir yogurt. En cambio, se aliaron y pagan royalties a una transnacional para que ésta les permita usar su fórmula e inclusive su marca comercial – Migurt - con sus respectivas manifestaciones visibles.

Pagan con gusto a sus cómplices extranjeros pero nunca pagaron ni medio centavo partido por la mitad a la familia heredera del ilustre Dr. Luís Caballero Mejías, inventor del proceso para elaborar harina de maíz precocida y diseñador de los equipos para hacerlo a escala industrial. Muchos afirman, creo que con sobrada razón, que se valieron de argucias leguleyas y de la misma inocencia de los herederos para hacerse de la patente. Durante años han evadido astutamente explicar este raro e inmoral asunto. Ver mi respuesta dividida en cuatro partes. especialmente la tercera, refiriéndome a a este asunto:


a un bodrio que llegó a mi correo, que reproduje entonces en mi blog:


Si algún amigo lector de otras latitudes se sorprende por lo dicho en el párrafo anterior, le explico que la harina para hacer arepas no es cualquier harina, no es maíz molido; es una masa húmeda de maíz cocido posteriormente molida y deshidratada, mejor explicado en la primera referencia anterior. Con solo agregar agua se regenera; de ahí que sustituyó el trabajoso problema de nuestras abuelas de pilar, cocer y moler el maíz blanco en grano para luego hacer las arepas en aquellos budares o aripos de antaño. Aripo es la palabra indígena para nombrar el instrumento, de barro o hierro, donde se asan las arepas en los fogones y de la cual proviene la palabra arepa.

Por la ignorancia nos han dominado más que por la fuerza – Simón Bolívar.


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jueves, 6 de marzo de 2014

Las guerras económicas – Quinta Parte



En mi anterior escrito afirme que “...los venezolanos y los pueblos del planeta en general, ESTAMOS DESUNIDOS.....No contamos con ningún equipo científico asesor que nos ilustre en la manera de cómo defendernos de ellos. Si tuviéramos alguna orientación tal vez no caeríamos como verdaderos pendejos en las trampas que nos tienden regularmente.” Naturalmente, si supiéramos lo suficiente, si tuviéramos experiencia práctica en el manejo de esos intríngulis o si contáramos con equipos de expertos asesores, no caeríamos tan facilmente en las trampas que nos ponen a cada rato para esquilmarnos los bolsillos.

Seguramente, comentando estas cosas entre amigos nos daríamos cuenta, por lo menos, de algunas de las trampillas menores. Al profundizar en el asunto, comparando experiencias, tal vez, detectaríamos trampas mayores.

Intentemos explicar la trampa más usada en esta guerra económica, el arma más certera empleada por la mayor empresa distribuidora de alimentos en el país para crear malestar social y, por supuesto, echarle la culpa al Gobierno y a la revolución Bolivariana de los males que ELLOS nos causan.

Empiezo explicando el basamento utilizado. Toda empresa productora o distribuidora de productos de venta masiva sabe estadísticamente el promedio volumétrico, por clase, tipo, empaque de cada producto que cada punto de distribución o venta maneja por unidad de tiempo. Dicho más fácil, sabe aproximadamente cuantas unidades de producto, por ejemplo, kilos de harina de maíz semanal, mensual, etc. vende cada supermercado. Asumamos que un determinado abasto vende al público un promedio de 5.000 kg. de harina de maíz por mes. La empresa utiliza ese dato para planificar sus rutas y frecuencias de distribución; así como también su producción y en base a esos datos, y otros más, para optimizar sus ganancias.

El Libertador Simón Bolívar sentenció que el talento sin probidad es una azote. Ellos usan el talento para causarnos daño, son un verdadero azote. Utilizan esos los datos señalados anteriormente para descoyuntar el mercado, crear una sensación artificial de escasez aunque efectivamente venden lo mismo o más de lo que vendían anteriormente. Repito, crean una artificial sensación de escasez, no hay tal escasez como ellos pretenden hacernos creer y, a fe de Dios, lo han logrado.

¿Como lo hacen? Muy sencillo. Ya han creado la idea generalizada que no hay suficientes productos para todos, de tal forma que cada uno puja por abastecerse y comprar por encima de sus necesidades reales. Esto simple y sencillamente incrementa la demanda. Al abasto del ejemplo le resulta insuficiente su dotación de 5.000 kg. mensuales, cantidad que mantienen en sus programas de despacho.

Cuando van a realizar un despacho se encargan de difundirlo abierta o subliminalmente. Alguien avisa a alguien que en determinado momento será surtido el abasto tal. La noticia se riega y acuden masivamente tanto los clientes habituales como los circunstanciales y además los otros. Antes de la llegada del camión una larga cola de gente ansiosa lo está esperando y no pasa mucho tiempo sin que las molestias habituales, el calor, el tiempo de espera, etc. les altere el humor. Muchos casos se han dado de reales trifulcas, algunas con consecuencias lamentables. La generación de habladurías, consejas y fantasías se da en profusión y no falta un estratégico infiltrado que empieza a correr la voz que la culpa es del gobierno. Mucha gente se lo cree sin el menor esfuerzo. Parte de daño ya está hecho.

Llega el camión. La angustia aumenta a medida que lo descargan. Las molestias y el mal humor se incrementan. Limitan la venta por persona a cierto número de unidades y eso genera más habladurías de otro tipo – ¿cuando en mis días? Era feliz cuando había para todos lo que quisieran – que generalmente dan pié a más comentarios perversos, incrementa el mal humor y se aumentan las posibilidades de conatos de pleitos entre los sufridos y ya acalorados insatisfechos clientes.

El resultado final es que en muy poco tiempo venden la dotación para, digamos, una semana, cobran de contado al brinco rabioso, y aunque muchos compran MAS DE LO QUE NECESITAN, otros muchos se van furiosos con las manos vacías.

Hay personas que han desarrollado la habilidad, o tienen los contactos que se lo indican, para estar en toda cola en todo supermercado para abastecerse. Conozco una familia en particular que siempre tiene una dotación mínima de 40 paquetes de harina de maíz; pero, hay otra perversión: parte del cargamento NO LO VENDEN AL PUBLICO DE LA COLA. No. Lo apartan en los depósitos para revenderlo a los pequeños comerciantes, buhoneros, bodeguitas de barrio, etc. pero se lo venden a precio de detal, no a precio de mayor, o más caro. Estos otros compran caro, son especulados, así que ellos se ven obligados a revender a precios elevados. Al final del final terminan los pobres robando a los pobres, la cosa más fea del mundo.

Inútil decir que, además de lo explicado, hay otros mecanismos, acaparamiento, especulación, usura, pero hoy vamos a quedarnos con un solo ejemplo.

¿Como acabar con esta perversión? Lo único que se me ocurre es que nadie vaya a hacer colas frente a los puntos de venta. Que descarguen los camiones, que exhiban los productos como hacían antes y que todo vuelva a la normalidad.

¿Qué les parece proponer al gobierno que establezca una regla mediante la cual la descarga de los camiones se haga solo de noche cuando la mayoría duerme?

El ejemplo de la harina ha contagiado otros rubros. También están apareciendo las colas para el arroz, café, aceite, papel higiénico, etc. Claro, el truco es formidable, venden más, cobran de inmediato y logran su satánico propósito de poner a la gente en contra del gobierno. Loa a los genios creadores de la maldad, los talentosos que usan sus circunvoluciones cerebrales para joder a los pendejos.


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domingo, 18 de agosto de 2013

5 de Marzo de 2013 – 4:25 p.m.

A la fecha y hora señalada en el título se cubrió toda Venezuela con un manto de luto, llanto y dolor que, a esta fecha, no ha desaparecido aunque sus efectos sobre la población se han mitigado aparentemente. En ese instante se acabó la existencia terrenal de HUGO CHÁVEZ FRÍAS y, en ese instante, saltó a la inmortalidad.

Un ser excepcional de esos que nacen quien sabe cada cuanto tiempo pasó a otro plano de la existencia y, sin importar credos, religiones o creencias, hay casi unanimidad en el sentido de aceptar, entender y comprender que Chávez, así, simplemente, a secas, no ha muerto y que, por el contrario, CHÁVEZ VIVE Y LA LUCHA SIGUE. Inclusive, muchos de sus detractores en vida han mirado en su propio interior y han hecho manifestaciones fehacientes de sus nuevas y diferente opiniones respecto al hombre y a su obra; obra que trascendió los confines de Venezuela y se esparció por el Continente Americano y fue más allá alrededor del mundo.

Lo anterior nadie lo discute, ni siquiera sus más acérrimos detractores tanto en vida como después. Pero no es a eso a lo que me referiré. Además de la pérdida de Chávez, el país ha tenido que soportar estoicamente la peor guerra económica por la que ha pasado el país incluyendo el terrible paro-sabotaje petrolero de 2002/2003. Ese malhadado tiempo fue relativamente breve, tan solo 63 días aunque algunas de sus consecuencias siguen vigentes, pero esta nueva guerra ha sido mucho más larga. Comenzó antes de las pasadas elecciones presidenciales del 7 de octubre de 2012, continúa con enorme fuerza hasta el día de hoy y quien sabe cuanto tiempo más durará.

Los promotores y atacantes de esa guerra creyeron que con ella derrotarían a Chávez en octubre pero no fue así; luego, aprovecharon el difícil tiempo de su penosa enfermedad y arremetieron con más fuerza soñando que la muerte del líder lo era también la de la Revolución Bolivariana. Carentes de la más elemental pizca de solidaridad y caridad cristianas formaron un aquelarre bochornoso cuando Chávez finalmente partió hacia el nuevo plano de su existencia. A partir de ese momento elevaron a la enésima potencia sus ataques en todos los frentes y daban por descontado que en las elecciones del pasado 14 de abril de 2013 saldrían airosos, pusieron su más rabioso y descomunal empeño para lograrlo y atacaron despiadadamente en todos y desde todos los frentes. Volvieron a fallar pero eso pareció envalentonarlos, y no contentos con provocar muerte (asesinatos reales a sangre fría) y destrucción se regaron por el mundo, buscaron los más inmundos aliados, se negaron a reconocer los resultados y aún persisten, buscaron las mil formas posibles para sabotear el novel  gobierno de Nicolás Maduro y lo han continuado haciendo con salvaje saña y amoral empeño. La guerra continúa y el sufrido pueblo, especialmente los más sufrientes, han soportado estoicamente todas las arremetidas haciendo suyo el lema “Chávez vive – la lucha sigue”.

La derecha fascista, apátrida, lacaya servil del imperialismo y los peores intereses que afectan la nación venezolana refina cada día sus métodos, usa descarada e inmoralmente la mayoría de los medios de comunicación de todo tipo, se apoya en los mal llamados empresarios – jamás emprendieron ni emprenderán nada, solo han medrado y quieren seguir – que siempre usufructuaron los caudales del erario público en su propio y exclusivo beneficio y ahora sangran por la herida porque lo que antes se robaban a manos llenas a la vista de todos, ahora va en gran parte a sanar las heridas de la injusticia social acumulada a los largo de siglos.

No dudan en aporrear al pueblo por donde más duele, por la barriga. Y para eso cuentan inclusive con gente que sale perjudicada como los pequeños comerciantes que tampoco dudan en esquilmar los consumidores, especialmente los que menos tienen.

Producción hay que bien administrada y dirigida alcanza razonablemente para satisfacer las necesidades de todos. El truco sucio que han inventado con la complicidad de los mismos perjudicados ha sido el desviar especialmente los alimentos básicos por la puerta trasera hacia minoristas y buhoneros que, seguramente, les han hecho creer que harán el negocio de su vida especulando a los de su propia clase sin percatarse que ellos mismos también son perjudicados y que lo que hacen es cuchillo para su propio gañote.

Voy a proponer algo que implica un sacrificio heroico. No prestarse a hacer colas interminables cuando anuncian la venta de cualquier artículo, no acudir todos los miembros de la familia a comprar cada uno la arbitraria cuota individual que fijan los comerciantes, NO PAGAR LOS PRECIOS impuestos arbitrariamente que realmente consisten en un ROBO A TODOS LOS PENDEJOS que salen a pretender atiborrarse de productos dejando a muchos sin la posibilidad de adquirir aunque sea una ínfima cantidad; en resumen, no caer en el jueguito que los vivianes nos quieren imponer. NO COMPREMOS NADA EXCEPTO A PRECIO RAZONABLE. Que se les pudran los productos, que se los coman los ratones. Cuando eso ocurra y solo entonces se verán forzados a rectificar ante la muralla de honradez que el pueblo les presente. Así como ellos nos manipulan para esquilmarnos, hagamos lo propio PARA QUE NO NOS JODAN MÁS.

Que no comemos arepas, que no comemos pollo, que no endulzamos el café, etc., etc., no importa porque el sacrificio será, se los garantizo, por tan solo unos pocos días. Mientras no bajen los precios y eliminen las cuotas de racionamiento no compremos nada y auguro que en pocos días ganaremos la batalla. Si no están convencidos todavía simplemente piensen que harán los vendedores de pescado cuando se les empiecen a podrir, lo que harán los vendedores de tomates cuando les empiece a chorrear una agüita rojiza y los mosquitos a ronronear. Pónganse ustedes mismos el ejemplo que se les ocurra y entretanto hagamos como en los días del paro sabotaje petrolero de 2002/2003 cuando no había nada de nada e hicimos acopio de nuestra inventiva y creatividad para derrotarlos y los derrotamos bien derrotados.

Adelante mis bravos guerreros, la victoria contra los abusadores nos espera y será fulgurante.

INDEPENDENCIA Y PATRIA SOCIALISTA  -  ¡CHÁVEZ VIVE!  -  ¡LA LUCHA SIGUE!