miércoles, 15 de febrero de 2012

El hombre más malo


Hace años leí un libro humorístico que, como el adjetivo calificativo indica, me hizo reír mucho. Su título “El Hombre mas malo del Mundo”, escrito por Otrova Gomas, pseudónimo del escritor Jaime Ballestas. Lo siento Otrova o Jaime, me estoy robando parte del título para aplicarlo a esta cosa que ahora empiezo a escribir. Es un viejo cuento que me echaron quien sabe quien y quien sabe cuando. Más o menos es así:

Al principio de la humanidad y durante varios milenios, los hombres vivían en comunidad, todos procuraban el sustento para todos. Cuando hablo de sustento englobo todas las necesidades personales y colectivas. Lo obtenido lo repartían equitativamente entre todos. Si alguno recibía algo más era porque lo necesitaba. Se implantó el dar a cada quien según sus necesidades y demandar de cada quien según sus capacidades.

Aparentemente, esas sociedades primitivas y primigenias vivieron normalmente, sin mayores confrontaciones durante un número considerable de miles de años. Lo absolutamente normal era la solidaridad entre todos.

De repente, un mal día, no se sabe en que parte ni cuando, apareció un tipo raro y extraño con una actitud todavía más rara y más extraña. El tipo de marras cercó un pedazo de terreno y afirmó ante todos que era suyo. Que de ahora en adelante exigía respeto por y para su propiedad privada.

Todos se carcajearon a mandíbula batiente. A muchos les dolió la barriga de tanto reír.

Lógico que así fuera. Durante miles de años la tierra había sido de todos y para todos. Sobre ella sembraban, criaban, cazaban, pescaban en las aguas que también eran de todos; en resumen, vivían y morían. Y los enterraban en esa tierra colectiva.

Nadie le hizo caso alguno. Todos le tuvieron lástima. Todos creyeron que sufría de algún mal. El tipo, no obstante, insistía en que esa propiedad era suya exclusivamente; y además, tenía el tupé de reclamar respeto.

Hasta ahí no había pasado nada. Todo pasó un cierto día cuando apareció otro tipejo – de peor calaña que “el loco”, digo yo – el hombre que más daño le ha hecho a la humanidad en toda su existencia, quien afirmó que todo era cierto, que la propiedad le pertenecía al otro, que él lo apoyaba. Después aparecieron otros y otros apoyadores y se armó el despelote universal que pervive hasta hoy.

El primero que apoyó aquella descabellada y absurda idea es, ha sido y será “El Hombre más malo de la Humanidad”

Sobre las consecuencias que generó ese abominable hecho, tal vez escriba otro día. Creo que son tantas. Entretanto pensemos en ellas. ¿Qué tal si me envían lo que han pensado? Gracias.


PATRIA SOCIALISTA Y VICTORIA  -  ¡VIVIREMOS Y VENCEREMOS!


jueves, 9 de febrero de 2012


¿La destrucción o la salvación de la humanidad?

Las noticias procedentes de todo el mundo ya me están fastidiando en extremo. No leo ninguna que me anime a nada. Solo tragedias de todo tipo, problemas, inconvenientes, muertos, aporreados, hambreados y una larga pero tenebrosa lista. ¿Qué pasa? ¿Están todos locos? Medito y llego a una conclusión aterradora: quienes dirigen casi todos los gobiernos del mundo no son humanos. ¿Cómo? No son humanos. Tiene forma figura y en algo se comportan como humanos, pero no lo son. La naturaleza o lo que llaman ciencia o tecnología ha producido unos abortos, unos engendros sin alma.

Por naturaleza soy y quiero seguir siendo optimista y auguro que los que sí somos humanos podemos sacarnos de encima esos bichos repugnantes.

Hago una propuesta a todo el género HUMANO, a todos los habitantes del planeta tierra. Quitémonos de encima esa plaga.

Sí, sencillo; somos muchísimos más que ellos. Ellos son poderosos, tiene acaparado todo el dinero y toda la riqueza del mundo, han diseñado en sus laboratorios métodos y procedimientos para manipularnos, esclavizarnos, explotarnos y…deshumanizarnos. Pero somos más. Eso deberíamos convertirlo en fuerza. Si nos unimos, los aislamos y los sacamos de nuestras vidas, quedarán solos y a mordiscos se aniquilaran entre ellos mismos.

¿Es muy difícil unirnos? Si. Ellos nos han preparado a lo largo de años, han condicionado nuestras mentes a rechazar la unión creativa y creadora, solidaria, espiritual y espiritualista, cooperadora y cooperativista, caritativa y comprensiva entre nosotros los miembros del género humano que nos diferenciamos de ellos en que tenemos alma y somos capaces de amar. Somos esa parte del mundo que es capaz de sufrir, amar y esperar. Pues bien, ya hemos sufrido bastante y quieren aumentarnos la dosis a niveles infernales pero hemos reducido nuestra capacidad de amar y, también, pareciera que no nos hemos cansado de esperar obnubilados, ¿y esperanzados?, por ofertas engañosas propias de los publicistas que, entre otras cosas, engañaron malévolamente a nuestra bellas mujeres para que se pusieran implantes PIP y se inyectaran los mal llamados biopolímeros, pagando previamente sumas astronómicas a ladrones criminales hábilmente disfrazados de científicos para que las acercaran a su propia destrucción.

Ha llegado el momento de escudriñar nuestra conciencia y escudriñar en que hemos fallado para inclinarnos a favor de quienes nos exprimen, explotan y conducen a la muerte cierta, sin darnos la menor oportunidad para disfrutar las cosas más elementales de la vida. Lo que ciertos sectores de la humanidad habían logrado alcanzar a punta de luchas y sacrificios para vivir un poquito mejor, se los están quitando. Vuelvo a las noticias para ilustrarlo algo. Se habían obtenido ciertos niveles de atención y mejoras a la salud; pues, los están echando abajo. Igual con la educación que se habían ampliado los horizontes, la inclusión y la calidad; pues, también los están reduciendo y pretenden eliminarlos. No hablemos de los beneficios sociales, alimentación, pensiones, jubilaciones, condiciones dignas para los últimos años de nuestros abuelos. Vivienda, ni hablar. No sigo, tú lector, agrégale tu parte. Pretenden dejarnos sin nada y vaya que lo están consiguiendo. Millán Astray, un cruel verdugo franquista de la despiadada Guerra Civil Española acuñó una frase macabra: Viva la Muerte. Duele comprobar que le están dando vigencia, importancia y concreción.

En Venezuela, gracias a Dios, y en otras partes de Nuestra América, estamos haciendo lo contrario y, ¡carajo!, hacen todo lo posible e imposible para que no tengamos éxito. Son tan despiadados, tan canallas y asquerosos miserables que también les duele el bienestar ajeno. Y eso que no lo hemos logrado todavía, tan solo lo estamos buscando y apenas hemos alcanzado pequeños logros. Nos quieren destruir porque señalamos un rumbo a otros que lamentablemente no lo han podido todavía diseñar todavía.

Ignoro la recóndita razón por la cual muchos pueblos no han llegado a comprender lo que les ha sucedido durante las últimas décadas, y esa incomprensión los lleva directamente al precipicio de su propia destrucción. ¿Qué de especial tuvimos o tenemos una buena parte de nosotros – desgraciadamente no somos todos – que nos dimos cuenta en buena hora? No lo sé. Solo sé que hemos podido hacer un alto en el viejo camino al despeñadero, reflexionar como consecuencia de los latigazos y medio voltear la tortilla.

¿Cómo lo hicimos o lo estamos haciendo? Sencillo. Volvimos al lógico punto de partida: pusimos los bueyes delante de la carreta. Otros, en otras partes, insisten ilógicamente en poner la carreta delante de los bueyes. O en permitir que la pongan otros.

La POLÍTICA, así, escrita con mayúsculas, debe ser el motor que impulsa cualquier sociedad. No, nunca jamás los tecnócratas económicos. La economía debe ser tan solo uno más de los instrumentos que usa la Política para beneficio de los pueblos. Los resultados económicos tienen que ser para apuntalar los beneficios sociales que facilitan la REDENCION SOCIAL de los pueblos o, lo que es lo mismo, pavimentar el camino hacia ese largamente ansiado desideratum de alcanzar la ansiada utopía que nos señaló Tomás Moro.

Hago una salvedad. Cuando hablo de POLÍTICA, y por antonomasia de POLITICOS, me estoy refiriendo a POLÌTICOS de verdad. No hablo de tecnócratas u sus acólitos hábilmente disfrazados.

He repetido muchas veces una fórmula práctica que nos enseñó ese ser, con quinientos o más años de sabiduría acumulada en sus genes, llamado Evo Morales. El dijo, más o menos:

Nos cansamos de pedir a los gobernantes la solución de nuestros problemas, hasta que nos decidimos a tomar el poder y resolverlos nosotros mismos.

Huelgan más palabras.


PATRIA SOCIALISTA Y VICTORIA  -  ¡VIVIREMOS Y VENCEREMOS!

viernes, 3 de febrero de 2012

Españoles de tercera edad

El pasado domingo 1º de Febrero me impactó un programa transmitido por Venezolana de Televisión, “Reverso”, que les ruego vean accediendo a:

http://www.vtv.gob.ve/index.php/multimedia/viewvideo/102360/reverso/reverso-12-capitalismo-en-crisis-arrebata-sus-casas-a-los-espanoles

Repito, me impactó, me entristeció, me puso a meditar, reflexionar y recordar.

A Venezuela han llegado a lo largo del tiempo varias oleadas de inmigrantes españoles, y de muchas otras partes. Una de esas, la más grande, sin duda, fue la ocurrida como consecuencia de la Guerra Civil (1939 – 1939) y la inmediata II Guerra Mundial. Como todos sabemos, España sufrió durante mucho tiempo las consecuencias de esa horrible confrontación creada tanto por los nazi-fascistas, como también por las otras potencias capitalistas nada democráticas y lo cual, por cierto, es ocultado de manera interesada. No olvidemos que Gran Bretaña, Francia y los Estados Unidos también conspiraron y actuaron en contra de España para que el país fuese destruido, lo cual supuestamente les resultaría conveniente y provechoso para sus intereses capitalistas. Las consecuencias y sucesos posteriores a lo largo de más de 50 años así lo han demostrado y quien no lo vea o entienda sus razones tendrá.

Desde mediados de los 40 hasta entrados los 60 del siglo XX, llegaron a Venezuela aproximadamente unos 600.000 españoles en búsqueda de una nueva vida. Huelga decir que se les recibió solidariamente, jamás hubo discriminación de ningún tipo contra ellos, ni contra nadie, tuvieron absoluta libertad para vivir, crecer y desarrollarse y la consecuencia directa de cuanto afirmo es que muchos de ellos, quienes llegaron con una mano delante y otra detrás, progresaron y unos cuantos de esos pobres de solemnidad se convirtieron en prósperos millonarios. Lamentablemente, también unos cuantos de esos “prósperos” olvidaron sus sufrimientos especialmente el hecho de haber sido explotados y, burla burlando, se volvieron ellos explotadores de quienes les dieron cobijo, asilo y ayuda. Sé que le dolerá a muchos pero la verdad es la verdad, cuando se hicieron ricos despreciaron al pueblo que fue generoso con ellos, despotricaron y despotrican y, para colmo, ahora son aliados de las fuerzas más retrógradas en contra del país que los acogió con desinteresa fraternidad. Sus mentes se pudrieron con el dinero que ganaron y de explotados miserables, hambreados, perseguidos y despreciados por los falangistas (la peor expresión del nazi-fascismo), increíblemente, se volvieron ellos explotadores fanáticos empedernidos de las más rancia y asquerosa ultraderecha. Para colmo, inculcaron en sus  descendientes esa “mala leche”, el racismo ridículo, la superioridad inmunda, la arrogancia de los cretinos y lo atorrante de los más degenerados y podridos imbéciles.

De esta caterva de larvas ponzoñosas, muchos escaparon de esta tierra de mestizos salvajes subdesarrollados, orgullosamente obtuvieron sus pasaportes de la Unión Europea y con el dinerillo de sus papis se largaron a España. Allá, como era natural, no tardaron en unirse a los peores gamberros más ignorantes y nos acuñaron, al igual que al resto de los suramericanos, el despreciativo cognomento de sudacas con la correspondiente dosis de violencia, no solo verbal y fáctica sino física también.

La crisis generada por el capitalismo neoliberalista los está afectando a ellos ahora. Muchos han vuelto y muchos más regresarán calladitos y con el rabo entre las piernas a tragarse su propia atorrancia. Ahora vuelven mostrando, esta vez, sus pasaportes venezolanos de los cuales se avergonzaban hasta hace muy poco tiempo.

Volvamos a la referencia indicada al comienzo. Mientras en España se vive y se sufre lo mostrado sin eufemismos en el programa de televisión, en Venezuela ocurre todo lo contrario gracias a la Revolución Bolivariana que en hora afortunada liberó al país de la afiladas garras del capitalismo explotador (todavía falta mucho por hacer), del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial; se apoyó en los poderes creadores del pueblo y ha venido reimplantando la siempre olvidada justicia social en pro de la redención social.

En España los botan de las casas, aquí se les dan. Allá crece el desempleo, aquí crece el empleo. Allá hay más de 5.000.000 de “parados”, aquí cada día menos; allá aumentan impuestos y la edad para jubilarse, aquí los impuestos no inciden sobre quienes menos tienen, se rebaja la edad para ser pensionados, se pensiona a todos hayan o no cotizado al Seguro Social; hay salud y educación, incluida la universitaria, gratuitas y las cifras de mortalidad y morbilidad en franco descenso. Y mucho más.

No comparo las cosas con ánimo de ofender a nadie. Al contrario, ansiamos que todos los pueblos del mundo sean felices como lo somos nosotros; que tengan lo que nosotros tenemos, que la justicia social sea universal, que desaparezcan los explotadores, que la miseria y el sufrimiento sean palabras abolidas de todos los diccionarios. No nos alegramos con los males ajenos y la comparación que solo sirva para cotejar los modelos de desarrollo de uno y otro. De veras lamentamos las desgracias ajenas y nos hacemos solidarios con todos los sufrientes del mundo.

Ignoro los agravios directos e indirectos provenientes de la canalla. Ni siquiera los ignoro. ¿Lo pruebo? Lanzo una propuesta y espero el apoyo y solidaridad de mis lectores de todas partes para que se materialice:

Que el Gobierno Venezolano ofrezca a esos viejitas y viejitas españoles(as), (lo digo con afecto y cariño), una vivienda digna de esas que construye la Gran Misión Vivienda Venezuela y los pensione para que pasen sus últimos años en santa paz en esta Tierra de Gracia.

Lo que la “madre patria” les niega, que se los dé la “hija patria”.

Que lindo sería que grupos de ellos sean montados en aviones de Conviasa, y traídos a nuestras playas o donde a ellos les guste más, para que olviden esas terribles situaciones que ahora están atravesando mientras viven en las calles como animales abandonados. Ya imagino la cariñosa recepción que nuestro pueblo sano, alegre, generoso y solidario les daría.

La palabra la tiene el pueblo y el Sr. Presidente. Hagamos que la oiga. Y gracias en nombre de todos esos abuelitos y abuelitas que ahora sufren hambre, frío y, sobretodo, ausencia de afecto. Piensen un momentico, ¿qué esperanzas pueden ellos y ellas tener? Les pido solo un minuto de reflexión.


PATRIA SOCIALISTA Y VICTORIA  --  ¡VIVIREMOS Y VENCEREMOS!
      

lunes, 16 de enero de 2012

Feasible solutions

Lots and lots of ink and millions of bytes, both on newspapers, magazines or internet, have been lately used in so many writings about recent political, economical, financial, social, environmental and even criminal events worldwide. Analyses, recommendations, suggestions of all kind have flooded all sorts of media, be it corporate or alternative, in one or other direction, according to one or another viewpoint. However, I’ll refer exclusively to those pointing towards indignados, occupiers, revolted, rebelled, furious, outraged and mad, fed up, etc. people around the world. No feasible or recommended solution is offered so far to get off the chaos.

Please let me point out I’m not intending to criticize those actions nor what’s being written; on the contrary I’ll aim at helping if at all possible to obtain better concrete results than those up to now.

Please let me also point out that all I’ll be writing comes out directly from the horse’s mouth; therefore, start assuming all as sincere, frank, positive and well minded.

All of you are perfectly entitled to doubt. Who am I to pontificate? Who am I to give any piece of advice to all of you? Well, I’ve just mentioned that all would directly come out of the horse’s mouth. Yes fellows, I was one like you. I was directly involved in a similar struggle for years and nowadays I’m happily enjoying its outcome and results; therefore, I’m indignado no more; on the contrary, I’m a happy satisfied revolutionary.

It’s widely accepted that POLITICS is a science, social though; therefore, subject to human character. It’s not definitively an exact science like math or physics for it takes into account variable human values. As per accepted ancient definition, democracy is the government of the people, by the people, for the people; thus, for the benefit and welfare of persons and those goods fostered by politicians, i.e. persons dedicated to politics, in other words to take care of persons’ problems, wishes and desires, both personally and collectively.

Politicians should always aim at solving societal problems, but their behavior to be restricted to three specific values, namely, truth, importance and value. Let’s sum up. Whatever action undertaken by a politician should be IMPORTANT, VALUABLE AND TRUSTWORTHY.

All above lead us to an obvious conclusion: almost no country the world over is democratically governed but by fake, false and deceptive democracies. Almost no nation the world over is governed by real politicians but by technocrats. Most are disguised democracies directed by corporations or entangled corporate groups.

Needless to say those pseudo democracies don’t work for the benefit of the people. They work for their own greedy selfish interests. How has that happened? Easy, they cheat and make us think they work for us when they’re really working for something different. Ruling groups are expert at maneuvering and calculating every step to set up and perform their plans, but they also carefully consider how to make us swallow that. Nothing is frank and sincere, nothing is trustworthy.

By following a carefully calculated scientifically designed plan of action they let us know only what is convenient for them to inform and for us to know.  Thus, they don’t release what’s important but convenient towards their selfish interested goals.

We all know that economy is of paramount importance for all societies. The eternal rule of thumb clearly indicates that collective wealth is to be equally distributed among society members; but justice – a longly forgotten word – says that such distribution is to be done by giving to all according to their needs and taking from all according to their capacities. The same rule of thumb says something absolutely obvious: the wealth of a nation is to be distributed with justice among its members and that have been done nowhere for years. Otherwise you would have not come to a dramatic conclusion: most of the wealth goes to a negligible percentage of the population, something you clearly and widely express, we are 99%.

Evo Morales, the indigenous Bolivian leader, once said that they got fed up while asking politicians (?) to solve their problems, so they decided to take power for themselves to solve their own problems. That’s a way, perhaps the sole way. We took it after a horrible struggle against a mighty powerful enemy and the job is not entirely finished yet, but we keep on fighting and achieving justice for our people.

All of you have shown more patience than us. You have been squeezed by your necks much longer than us. One possible explanation could be that the mask we had in front of our eyes was easier to throw away than yours. Our advise, take off that mask, cleanse your brains, demand no more to traditional leaders for your problems solutions, get united and organized, get rid of traditional pseudo politicians and take power by yourselves and for yourselves.

The key is union. People united can’t be defeated. You are much more than them. You’re 99%, so start up and go ahead. The sky should be your limit.


SOCIALIST MOTHERLAND AND VICTORY  - WE SHALL LIVE AND OVERCOME! 

Soluciones posibles

Mucha tinta ha chorreado y millones de bytes o bits se han esparcido en periódicos, revistas e Internet recientemente en tantos escritos sobre la situación política, económica, financiera, social, ambiental e inclusive criminal alrededor del mundo. Los análisis, recomendaciones, sugerencias de todo tipo han inundado toda clase de medio tanto corporativo como alternativo, en una u otra dirección según cada punto de vista. Sin embargo, hablaré únicamente de aquellos dirigidos a los indignados, ocupantes, alzados, rebelados, furiosos, “locos”, hartos, etc. de todo el mundo. Todos hablan y hablan pero nadie les ha mencionado ninguna recomendación sobre posibles soluciones para salir del entuerto. 

Por favor, entiendan que no quiero criticar las acciones ni lo que han escrito; al contrario, intento ayudar dentro de lo posible a obtener mejores resultados tangibles que los hasta ahora logrados.

Déjenme también señalarles que cuanto escriba proviene directamente de la experiencia; por lo tanto, asuman que todo es sincero, franco, positivo y bien intencionado.

Todos tienen perfecto derecho a dudar. ¿Quién soy yo para andar pontificando? ¿Quién soy yo para darles consejos? Bien, ya lo dije, todo cuanto diré viene de la experiencia vivida. Si amigos, yo fui uno como ustedes. Estuve metido en una lucha similar durante años y ahora felizmente disfrutando de lo que se ha logrado, dejé de ser un indignado y me he convertido en un revolucionario satisfecho.

Universalmente se acepta que la POLÍTICA es una ciencia social, por lo tanto dependiente del carácter humano. No es una ciencia exacta como la matemática o la física por cuanto debe tomar en cuenta como variables a valores humanos. Según se acepta la vieja definición, la democracia es el gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo; por tanto, para beneficio y bienestar de las personas y esos bienes promovidos por los políticos, o sea las personas dedicadas a la política; o dicho en otras palabras, quienes se ocupan de los problemas, deseos y anhelos individuales o colectivos.

Los políticos tienen que intentar solucionar los problemas de la sociedad, pero su conducta restringida a tres valores específicos, la verdad, la importancia y el valor. Resumiendo, cualquier acción que intente un político debe ser IMPORTANTE, VALIOSA Y VERAZ.

Lo anterior nos conduce a una conclusión innegable: casi ningún país del mundo está gobernado por un gobierno democrático sino por un remedo de democracia, falsa y engañosa. Casi ningún país del mundo está regido por verdaderos políticos sino por tecnócratas. La mayoría disfrazados de demócratas y dirigidos por corporaciones o grupos corporativos.

Inútil decir que esas pseudo democracias no gobiernan en beneficio del pueblo. Lo hacen en función de sus intereses crematísticos y egoístas. ¿Cómo ha sucedido esto? Sencillo, nos han engañado y hecho creer que lo hacen por nosotros cuando en realidad lo hacen por algo distinto. Esos grupos de poder son expertos manipuladores y calculan cada paso que dan para establecer y desarrollar sus planes y también prevén como hacer para que nos lo traguemos. Nada es franco, nada es confiable, nada es veraz.

Siguiendo un plan de acción diseñado y calculado científicamente nos informan solo lo que les conviene que sepamos y, consecuente a su lógica, no mencionan jamás lo que es conveniente e importante para el pueblo sino lo que es al logro de sus metas e intereses egoístas.

Todos sabemos que la economía es de importancia capital en todas las sociedades. La simple lógica nos dice que los bienes colectivos deben ser equitativamente distribuidos entre todos los miembros de la sociedad, pero con justicia – una palabra olvidada hace mucho tiempo – y ésta nos dice que esa distribución debe ser hecha dándole a todos según sus necesidades y requiriendo de todos según sus capacidades. La misma regla de la experiencia nos dice algo absolutamente obvio: la riqueza de una nación es para ser distribuida con justicia entre sus habitantes y eso no se ha hecho en ninguna parte a lo largo del tiempo. De otra forma no se explica que ustedes mismos hayan llegado a una dramática conclusión: la mayoría de la riqueza va a un porcentaje ínfimo de la población, algo que ustedes expresan amplia y gráficamente, somos el 99%.

Evo Morales, el dirigente indígena Boliviano, dijo una vez que se cansaron de pedirle a los políticos (¿?) la solución de sus problemas, hasta que decidieron tomar el poder por sí mismos para resolver sus propios problemas. Esa es una forma, tal vez la única. Esa fue la tomamos nosotros y libramos una terrible lucha que no ha concluido aún contra un enemigo súper poderoso, pero seguimos peleando y logrando justicia para nuestro pueblo.

Ustedes, amigos del mundo, han demostrado tener más paciencia que nosotros. Los han apretado por el cuello mucho más tiempo. Una explicación razonable es que la máscara que nos tapaba los ojos fue más fácil de quitar. Nuestro consejo es que se unan y organicen, que abran sus mentes, que no pierdan tiempo pidiendo nada a esos “líderes” tradicionales para que les soluciones sus problemas, sacúdanse esos viejos pseudo políticos y tomen el poder ustedes mismos y para ustedes mismos. 

La clave radica en la unidad. Pueblo unido jamás será vencido. Ustedes son mucho más que ellos. Ustedes son el 99%, así que arranquen y marchen. El cielo debe ser el límite.


PATRIA SOCIALISTA Y VICTORIA  -  ¡VIVIREMOS Y VENCEREMOS!

jueves, 12 de enero de 2012

Jesús de Nazareth

Lo repito, lo ratifico sin ambages y me niego de plano a retractarme de mi afirmación anterior que el más grande revolucionario de la historia fue y sigue siendo Jesús de Nazareth, cuyo nombre arameo era, más o menos, Joshua Ben Yusef, que significa Jesús Hijo de José. En latín lo escribieron Iesus y creo que en todos los idiomas modernos que se escriben con caracteres latinos se llama o se pronuncia Jesús, y en lo único que se diferencian algunos del castellano es en el acento sobre la letra U.

Parece mentira que me hayan escrito unos cuantos correos criticando, únicamente, esa afirmación contenida en mi anterior escrito y tan solo unos poquiticos dando opiniones favorables, lo cual agradezco infinitamente. La mayoría me produjeron hilaridad y que esos apreciados corresponsales perdonen mi franqueza. Hubo alguien que se opone casi brutalmente a mi condición de curero, beato, fanático religioso y otras lindezas. Inclusive hubo uno que llegó a calificarme de contrarrevolucionario de pacotilla.

Bueno, cuando escribí no llegué ni remotamente a pensar que tuviera que hacer esta tardía aclaratoria. Cuando hice mi afirmación no la hice siguiendo criterios religiosos como nunca lo hago. Tendré que pedir a esos puntillosos corresponsales que nos despojemos de cualquier criterio de esa naturaleza y con esa tónica actué, actúo y actuaré. Así que permítanme hacer varias observaciones, repito, totalmente desprovistas de intenciones “catequísticas”. Apoyémonos tan solo en evidencia histórica y pongamos a un lado creencias, mitos, leyendas, interpretaciones erradas o interesadas en el sentido que sea. Vuelvo a afirmar: el más grande revolucionario de la historia fue o es Jesús Nazareth. ¿Quieren más? También fue Socialista y Antiimperialista.

Parto de la definición de Revolución según una acepción que le da la Real Academia de la Lengua Española, Cambio rápido y profundo de cualquier cosa. Lo que sucede generalmente es que la gente ignorante asocia la palabra con violencia, guerra, muerte, desastre y otras porque así nos lo han inyectado malévolamente. No. Definitivamente no. En el campo político, desgraciadamente, en la mayoría de los casos ha sido así y ¿saben por qué? Muy sencillo, porque quienes se oponen al cambio han reaccionado violentamente por miedo a perder sus privilegios, inclusive en los casos cuando se han tratado de hacer los cambios de manera pacífica. ¿Acaso el reciente caso chileno de Salvador Allende no les hace recordar algo? Las revoluciones no han estado circunscritas estrictamente al campo político. Ha habido revoluciones en muchos campos que han tenido sus efectos, bien sea positivos o negativos. En la moda, la ciencia, la tecnología, el deporte, etc., etc.

Revolución es algo que produce un cambio total en las estructuras existentes.

Volvamos a Jesús. No fue un político en el sentido vernáculo de la palabra, a sea, no fue un líder de partido político tal como se entiende hoy en día. Hago una digresión: Un gran filósofo griego de la antigüedad acuñó el concepto que todos los hombres “conscientes” somos animales políticos – zoon politikon – porque nos ocupamos de una u otra forma de lo que ocurre en nuestra comunidad, en nuestra ciudad – nuestra polis, en idioma griego antiguo. De ahí, para los pocos que no lo sepan, se deriva la palabra POLITICO. Político, en definitiva, es alguien que se ocupa y preocupa en y por su comunidad, y su gente por supuesto. De ninguna manera es un asqueroso traficante de prebendas en conchupancia con los factores de poder en un régimen corrupto tal como lo hemos vivido a lo largo de casi doscientos años en nuestra Venezuela. No confundamos.

Jesús no fue Jefe de Estado, no condujo ejércitos, no formó ni dirigió sindicatos, no asistió a ninguna universidad, no escribió un libro, no fundó ninguna empresa, no tuvo dinero ni posesiones, no tuvo hijos – agregue el lector lo que desee a esta lista – y, sin embargo cambió la historia del mundo usando tan solo la fuerza de la palabra y su ejemplo de humildad al servicio de los demás, especialmente de quienes menos tenían, tienen o tendrán, a quienes les señaló el camino de su redención social. Sin embargo, su enorme influencia fue tal que dividió la historia del mundo en dos: AC/DC – antes de Cristo, después de Cristo. Inició la más grande revolución que aún está en proceso.

Insisto, olvidemos todo cuanto tenga que ver con religión y circunscribamos el razonamiento estrictamente a lo social. Repasemos algunas de sus sentencias lapidarias en ese sentido. Lo hago de memoria, les afirmo categóricamente que no tengo notas ni libros conmigo al momento de hacer este escrito. Lo más seguro es que dejaré por fuera afirmaciones suyas muy importantes que ahora no vendrán a mi memoria. De la misma manera pido a mis lectores sumar las que ellos deseen aportar.

El único camino a la paz es la justicia. Jesús fue el campeón de la igualdad porque sabía que la desigualdad social es el germen de la injusticia, o lo que es lo mismo, es el punto de partida para la explotación del hombre por el hombre. Quien explota a otro comete un crimen social, genera rabia en su contra y, por lo tanto, deseo y necesidad de reivindicación entre los explotados. Estos últimos intentarán de todo para alcanzar su redención social. El fenómeno de la injusticia, históricamente, se presenta en las relaciones entre individuos, grupos y entre naciones y ha sido la sempiterna fuente de conflictos a lo largo de la historia de la humanidad.

Cuando estén juntos como hermanos, yo estaré con ustedes. Jesús pide a la humanidad la búsqueda y el trabajo para conservar la unión entre todos porque sabía que cada individuo, por sí mismo, no tiene ninguna posibilidad de alcanzar nada. No requiere ninguna discusión llegar a la conclusión inevitable que la unidad fortalece las relaciones humanas y así, unidos, existe la posibilidad cierta de alcanzar logros benéficos para la colectividad; lo cual viene a ser una reiteración de la búsqueda de la ansiada justicia. En colectivo se generan los mecanismos para que se logren los objetivos de la redención social. La desunión es campo fértil para la explotación de los débiles por parte de quienes detentan el poder. Poder lo tiene quien puede económicamente, socialmente, políticamente y, más allá, quien posee los elementos coercitivos, valga decir las armas, para imponer su voluntad.

Bienaventurados los pobres porque de ellos será el reino. El reino es la tierra misma. Es aquí mismo. Se le ha querido añadir la palabra “cielo” y se ha manipulado a los desheredados para que se resignen y esperen la justicia celestial después de muertos cuando supuestamente serían sujetos de la justicia “divina”. No. No es así. Jesús cuando se refiere al Reino de Dios está hablando de un tiempo futuro con respecto a su propio tiempo, sin injusticias donde el hombre se realice a plenitud sin hambre ni miseria en vida; o lo que es lo mismo, en el reino de la justicia una vez alcanzada la redención social y esté vigente el reino de la igualdad plena. Ese es el reino al cual se refiere Jesús y no uno etéreo e inexistente. Sé de antemano que, tal vez, sufra un despiadado ataque por parte de pseudoteólogos y otros fanáticos que se escandalizarán por lo que estoy afirmando. Bienvenidos sean esos ataques y desde ya les replico con la frase de Don Quijote de la Mancha: si los perros ladran, Sancho amigo, es señal que cabalgamos.

Quien se sienta libre de pecado que arroje la primera piedra. Es una reconvención que Jesús nos hace a no juzgar las acciones de los demás, especialmente cuando no contamos con razones ni autoridad para hacerlo. Es fácil y común que los seres humanos se desboquen para criticar al prójimo, para ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. Esta inveterada costumbre es punto de partida para cometer muchas injusticias, algo a lo cual Jesús es opuesto tajantemente. Parte de ese malhadado juzgamiento es la nefasta discriminación, y la consabida explotación, basada en falsos estereotipos raciales, étnicos, sociales, religiosos y de otra índole, fuente de tantos conflictos que han generado y continúan generando muerte, miseria y desolación.

Amaos los unos a los otros. Ama a tu prójimo. Perdona y ama a tu enemigo. No hagas a nadie lo que no quieres que nadie te haga. Se explica por sí solo y no requiere que haga explicaciones adicionales. Solo puedo decir lo obvio, si nos amamos entre nosotros, jamás tendremos conflictos, habrá paz, justicia e igualdad; en consecuencia, habríamos alcanzado la redención social; o lo que es lo mismo, habremos alcanzado el Reino al cual se refiere Jesús. Este reino pertenece a toda la humanidad. A todos absolutamente. No a ninguna confesión religiosa en particular. Jesús no establece ninguna diferencia. No hace discriminación alguna. Que esta última afirmación quede bien entendida es mi único propósito.


PATRIA SOCIALISTA Y VICTORIA  -  ¡VIVIREMOS Y VENCEREMOS!

lunes, 9 de enero de 2012

¿Qué y cómo hacer?

Hace mucho tiempo oí o leí una historia que se me grabó. Se las cuento para que saquen sus propias conclusiones:

Había un hombre que decidió cambiar al mundo. Transcurrió cierto tiempo y viendo que no lograba nada optó por reducir sus aspiraciones y entonces se dijo: no puedo cambiar al mundo, haré algo más pequeño, cambiaré mi país.

Tampoco pudo y las redujo aún más: cambiaré mi ciudad. Al no poder, optó por cambiar su barrio; posteriormente su calle, más tarde su cuadra, su casa.

El tiempo pasaba inexorablemente y habiendo fallado todo, decidió cambiar su familia. Desde que comenzó habían pasado varios años y miles de infructuosos intentos y, finalmente, cuando ya era viejo, tomó una decisión heroica:

ME CAMBIARÉ A MÍ MISMO.

No se pregunten adonde pretendo llegar. Se los digo ya.

Se trata de la moraleja del cuento. Para cambiar cualquier cosa es absolutamente necesario e imprescindible empezar cambiándonos a nosotros mismos. Esta es mi respuesta a todos aquellos amigos de otras latitudes que me han preguntado, creyéndome un augur, como hacer la revolución.

Una revolución no se decreta. Imposible inventarla. Es un proceso lento y largo que se va incubando. Posiblemente empieza por un individuo como el de la historia, luego un grupo pequeño que puede ir creciendo hasta que llega a tener la “masa crítica”. Solo cuando alcanza esa masa crítica se comienza a impulsar la revolución. El gran salto hacia su inicio es cuando se crea una nueva masa crítica mayor conformada por grandes segmentos de pueblo. Y solo un pueblo convencido y dispuesto a darlo todo puede hacer una revolución.

Pero no basta el deseo aunque sea el predominante de todo un pueblo. Son necesarios otros ingredientes. El primero es el amor. La revolución para ser genuina debe ser espíritu de sacrificio por los demás, incluyendo el dar la vida desinteresadamente. La verdad debe ser forma de vida y no se pueden hacer cálculos basados en el engaño ni en suposiciones interesadas, por lo que la manipulación y la tergiversación están totalmente excluidas a priori. Todos los valores humanos son necesarios y tienen que estar incluidos, la generosidad, la solidaridad, el desprendimiento y todos los demás. Por razonamiento en contrario, están absolutamente excluidos los cálculos egoístas o interesados. De una revolución no es posible obtener nada excepto la parte proporcional de todo aquello que gana el pueblo en general y he ahí uno de los grandes retos que se debe afrontar cotidianamente, desenmascarar a los pseudos revolucionarios coleados e  infiltrados que intentan aprovecharse y sacar alguna ventaja material; al igual que a los quinta columnistas que intentan frenarla o destruirla desde dentro, generalmente obedeciendo órdenes de sus antiguos amos.

Ninguna revolución nace absolutamente pura. Nace viciada con toda la podredumbre heredada del anterior estado de cosas que se intenta destruir y reemplazar. No se pasa de un estadio a otro en un día ni tampoco en un período corto. Una revolución nace viviendo un período de transición, largo o corto dependiendo de muchos factores. Antonio Gramsci define ese período como aquel en que algo que debe morir no termina de morir, mientras otro que puja por nacer no termina de nacer.

Amigos de otros países con deseos de tener una revolución en marcha, empiecen pues a cambiar ustedes mismos; háganlo cuanto antes sin esperar resultados inmediatos y ojalá logren tener muy pronto esa masa crítica que la inicie. Una vez iniciado, comienza una lucha diaria, se reciben ataques por todos los flancos y hay que resistirlos mientras simultáneamente se está haciendo una lenta labor de construcción. Cuando se comienzan a cosechar frutos, estos no son para nadie sino para todos y la repartición tiene que ser de tal forma que, cada quien reciba según sus necesidades mientras cada uno aporta según sus capacidades. Importante: cualquier trinchera, por modesta y humilde que parezca, es buena para la lucha. El deseo de protagonismo es contrarrevolucionario, por tanto, sumamente dañino. La revolución es, por naturaleza, también humildad y eso lo pregonó e impuso el más grande revolucionario de la historia, Jesús de Nazareth.

No se imaginen que sea un camino fácil. No lo es. La única revolución que conozco es la Bolivariana porque la he vivido completica. Tomó forma inicial cuando la masa crítica había sido ya creada a lo largo de una tormentosa historia de sufrimiento del pueblo que llegó a anhelar “algo”, y cuando ese “algo” llegó se plegó casi en masa. Al comienzo, es mi opinión, fue un movimiento que llamo aluvional. Lo comparo con un río crecido que arrastra de todo con fuerza indescriptible pero, poco a poco, al ir perdiendo ímpetu va arrastrando a la orilla, por tanto despojándose de, mucha basura que va dejando atrás.

Al principio había de todo pero se dice que la revolución tiene su propio molino que va volviendo polvo lo que no le conviene, precisamente aquellos que no han cambiado y posiblemente no cambiarán. Sí, así fue. La Revolución Bolivariano no la hicieron marcianos ni extraterrestres. La hicieron los mismos que antes apoyaron el estado de cosas vigente en mayor o menor grado; pero, esos que apoyaron lo viejo y ahora luchan por lo nuevo fueron quienes dieron el paso y decidieron cambiar.


Ahora estamos viviendo la transición. El viejo estado de cosas no ha muerto completamente y se resiste con furia a morir. El nuevo está pujando por nacer pero son tantos los obstáculos que se lo impiden. ¿Cuánto tiempo durará esa situación? Pues, no se sabe ni se sabrá.

El estallido que da inicio a cualquier revolución ocurre cuando “la masa crítica” se convence, tal como lo definió Evo Morales, palabras más, palabras menos, cuando el pueblo ya no duda que no obtiene nada pidiéndolo a los políticos de viejo cuño y decide tomar el poder para resolver los problemas por sí mismos. El poder no es nada fácil de tomar. El gobierno no es el poder, es solo un componente. La toma del poder total es un largo y dificultoso proceso que, si es exitoso, va gradualmente apoderándose de pequeños trozos. Poder tiene quien puede y el pueblo va poco a poco pudiendo más y más. Cuando un analfabeta aprende a leer y escribir adquiere una minúscula parte de poder y esa partecita le permitirá a su vez adquirir más y más pedacitos. Cuando todo un pueblo está libre de analfabetismo se le abren, como dijo Allende minutos antes de su paso a la inmortalidad, las amplias alamedas por donde transita el hombre libre.


PATRIA SOCIALISTA Y VICTORIA  -  ¡VIVIREMOS Y VENCEREMOS!