sábado, 13 de julio de 2013

Atila

Sobre este caballero se han tejido las peores leyendas que registre la literatura europea y lo hemos creído en el llamado “mundo occidental”, el de la mal llamada “civilización occidental” judeo-cristiana, a la supongo que pertenezco; pero no pertenezco porque así lo escogí libremente sino que por ignotas razones nací donde nací. Pero lo cierto del caso es que realmente fue un primigenio luchador anti-imperialista. Como tal inventaron las peores fábulas para desacreditarlo y acabarlo moralmente. ¡¿Lo lograron?! – No lo sé, tampoco lo creo…ahora.

Poco a poco, lentamente, a lo largo de los años, he tenido la maravillosa experiencia de ir desnudando mentiras históricas que nos han enseñado casi como dogmas, pero que no han sido otra cosa que “matrices de opinión”, como les dicen modernamente, eso que los españoles llaman “camelos”, que en Venezuela llamábamos “cobas” (no sé con cual, b ó v)

Personas muy inteligentes, pero con cero moral, sin duda, han empleado su tiempo en diseñar y fabricar engaños que luego han montado maravillosamente, a posteriori nos los han mostrado como verdades absolutas y fácilmente han entrado a la historia como hechos reales e incontrovertibles.

Por ejemplo, nos han presentado a Dante Alighieri y su escrito La Divina Comedia como una joya monumental de la cultura europea del renacimiento. - ¿Saben qué? – Hace tiempo se demostró fehacientemente – eso sí, lo han ocultado muy bien – que ese libro es UN PLAGIO de un escrito árabe llamado El Viaje de Mahoma. Atacar a la grande y extraordinaria civilización árabe, llamarlos infieles, bárbaros y todo un sinfín de calificativos negativos les ha servido para tapar su engaño, su camelo, su coba, su matriz de opinión. El ataque a la civilización árabe es viejísimo, hoy persiste y cada día lo refinan más. Desde antes de las cruzadas hasta hoy no se han detenido y les han resistido, les resisten, les resistirán y, al final, prevalecerán. Alá ju acbar.

Igual ha pasado con Atila. Donde pisa su caballo no crece la hierba es una expresión que resume odio y todo lo malo que se pueda inventar alrededor de una persona. ¿Qué no han dicho sobre Atila?

Categoricamente afirmo sin ambages ni la menor pizca de vergüenza que prefiero mil veces y más como persona, como político, como jefe, como guerrero, como gente, a Atila que a Bush, Obama, Cameron, Merkel, Hollande, Tzarkozy y otros, esos sí, que son bárbaros sin alma. No perdamos tiempo en mencionar a Rajoy, Berlusconi y otros similares. Son marionetas de los primeros.

Atila fue un gran guerrero pero también fue un hombre decente, un hombre solidario con gran corazón que se compadecía de los débiles. ¿No lo creen? Pues, les contaré una pequeña historia real.

Era el año 452 cuando Atila llegó a las puertas de Roma. Ya se había tejido parte de la leyenda, la gente le temía, creyeron anticipadamente que saquearía Roma, la destruiría y degollaría sus habitantes. El Papa León I lo esperó a orillas del Río Tevere (Tíber) y le pidió que hiciera con la ciudad lo que quisiese, pero que tuviera piedad con los fieles refugiados en las iglesias, mayoritariamente enfermos, ancianos y desvalidos.

ATILA RESPETÓ A LOS REFUGIADOS; pero no solo eso, respetarlos. No. Los cuidó, protegió y auxilió.

En aquella época era algo absolutamente “normal” que las victoriosas tropas invasoras saquearan las ciudades conquistadas. Atila no saqueó Roma, protegió sus numerosas obras de arte. Dirán que invadió Roma. Es cierto, pero lo hizo porque el ya decadente Imperio Romano había hecho un pacto que NO CUMPLIÓ. Inclusive le habían concedido con anterioridad el título de Magister Millitum. ¿Parte teatral del premeditado engaño?

Fijémonos en un pequeño detalle que nos puede conducir a una reflexión. Etimologicamente, Atila es palabra derivada de una antigua lengua germánica, atta-illus – que significa PADRECITO. En esa época era común que los líderes asumieran nombres generalmente dados por sus seguidores; seguramente Atila no era el nombre que le pusieron sus padres al nacer sino el apelativo que luego mereció. Inocentemente pregunto: ¿Qué clase de hombre es aquel cuyo pueblo llama PADRECITO? 

De eso y mucho más no sabemos nada, no nos lo enseñan, lo ocultan. Imaginen una razón. La que se me ocurre es que Atila los superaba – y los sigue superando - en caridad, en generosidad, en ser más gente o más humano que ellos y eso es algo imposible de tolerar, de aceptar, de reconocer. Entiendo, difícil de digerir. Hablemos mal de Atila para cubrir nuestras “deficiencias”.

Si nos venimos a nuestro tiempo observaremos que en este cochino mundo nada ha cambiado y al igual que en esas épocas, hay gente que pretende cambiarlo y lucha para lograrlo; pero hay gente exactamente igual o peor de mala con el agravante que los instrumentos para la destrucción de la especie humana, y del planeta, son más letales.

Atila respetó, admiró y cuidó las obras de arte romanas. Los verdaderos bárbaros de nuestro tiempo saquean, p.e., el antiquísimo Museo de Bagdad y roban lo que no destruyen. Se enorgullecen de los tesoros acumulados en los museos de toda Europa y Norteamérica, se enorgullecen entonces de sus latrocinios porque todo lo que hay en esos sitios es ROBADO.

Y, para finalizar, no compararé – ustedes lo harán - el concepto que Atila tuvo sobre el ASILO y como lo practicó.

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viernes, 12 de julio de 2013

Cero polémica

Mi último escrito originó más reacciones diversas de las que pude en principio suponer y, aunque solo hay dos (2) comentarios públicos más una respuesta mía, mi correo se llenó. Unos me dan la razón y lo agradezco; otros, casi neutrales, critican al gobierno pero; el colmo de los colmos es el de quienes me insultan o al menos me maltratan. Uno en particular me llama “chavizta degenerado alcahueta de inútiles corruptos”; otro, me llama “traidor enemigo de la revolución” y así una variopinta lista de expresiones que, en honor a la realidad, no me insultan porque no insulta quien quiere sino quien puede y, de hecho, nadie pudo. Cuando puse mis correos a la vista del público sabía a lo que me exponía y no me arrepiento porque, también, he recibido frases muy bellas, laudables, cariñosas y una larga e inmensamente preciosa etcétera.

Diré algo que nunca he dicho públicamente. Jamás milité en partido político alguno, ni de derecha ni de izquierda ni de nada; en 1998 no voté por Hugo Chávez (QEPD) y para esa fecha me había convertido en un iconoclasta respecto a la política. Posteriormente, muchas cosas me hicieron cambiar de percepción, poco a poco y de manera conscientemente razonada fui coincidiendo con el entonces Sr. Presidente de la República Bolivariana de Venezuela y, un día, me inscribí en el PSUV porque me dio la gana…y punto.

Es pues cierto que milito en el PSUV pero nunca he ido a ninguna reunión, acto, manifestación o cosa que se le parezca; tampoco he tenido contacto con ningún dirigente de ningún rango, cargo, posición o lo que sea. Nunca llegué a ver al Comandante Eterno personalmente.

¿Qué estoy de acuerdo con el Gobierno? - Sí. ¿Qué lo apoyo? - También. ¿Qué lo defiendo? – Lo intento.

De igual manera me siento con el derecho de criticar las consecuencias malas de los errores. Observen bien la frase: “consecuencias malas de los errores”. No dije “errores” a secas porque todos cometemos errores y los únicos que no los cometen son quienes no hacen absolutamente nada. No critico a las personas, las respeto pero, eso sí, critico las consecuencias malas de los errores con la idea de que haya enmienda y no se repitan. Cosa mala es permanecer o, peor aún, propagar los errores y Marx tuvo razón cuando afirmó que la inteligencia no consiste en no cometer errores sino en saber aprender de ellos.

En otro correo alguien me echa en cara que no hable, que no critique, que no me queje y pregunta lo que yo hago en bien del partido, del gobierno, de la revolución. Empezaré por lo más elemental: ESCRIBO ESTAS LINEAS y me inspiro en el viejo lema de Kotepa Delgado: “Escribe que algo queda”. Si hubiera una sola persona que haya sido tocada en el corazón sería para mí una gran victoria y una enorme satisfacción porque mi palabra no habría caído al vacío total. El resto de lo que he hecho, hago o haré no lo diré porque auto alabarme no es mi estilo y eso, además, solo lo saben los involucrados directamente. Lo raro de todo lo sucedido es que nadie que pudiera estar directa o indirectamente relacionado con la situación descrita haya reaccionado hasta ahora. Pedí públicamente que me ayudaran a que mi clamor se oyera y es altamente probable que aún no haya sido oído donde debiera.

Me siento obligado a dejar por sentado que señalar errores no es ser contra revolucionario ni cosa que se le parezca pero, también me parece un exabrupto pretender que los errores necios de pequeños funcionarios o voluntarios sean achacados, sin pensar, a los altos dirigentes. ¿Cree realmente alguno de ustedes que nada más ni nada menos el Señor Presidente de la República o alguno de su tren ejecutivo llegó a tener algo que ver, directa o indirectamente, con la situación descrita en mi artículo anterior?

No hay que tomar el rábano por las hojas – de paso, nunca le he intentado – dice un viejo refrán; o como dicen otros, ni calvo ni con dos pelucas, pero intentar criticar TODA LA REVOLUCIÓN o TODO EL GOBIERNO porque una persona descuidada, quizás con la mejor intención del mundo, cometió un error que a su vez condujo a una consecuencia no del todo buena, es solo concebible en mente de tontos o de malintencionados que pretenden sacar provecho egoísta de todo lo que huela a descuido por parte de cualquier cosa relacionada con el Gobierno o la Revolución.  

Si antes critiqué a los organizadores del aludido operativo de Mercal, ahora los defenderé. Esa acción la organizaron personas comunes del pueblo, voluntariamente, voceros o no de Concejos comunales por tan solo el compromiso de cooperar con sus vecinos. Ningún funcionario burocrático participó y NADIE COBRÓ NADA tampoco. Un sábado cualquiera sacrificaron su descanso para, repito, cooperar con sus vecinos. No hablemos del nivel cultural o educacional de quienes participaron el operativo porque desconozco al respecto y no es mi intención especular en ese terreno. Digo esto con la intención de desterrar la posibilidad de cualquier ataque en contra del Gobierno y, en todo caso, habría la posibilidad de una falla por parte de la Revolución porque todavía no ha logrado “entrenar” a la totalidad de la población para ciertos menesteres.

A esos voluntarios los exalto y los animo a no desmayar en el solidario trabajo social en beneficio de sus vecinos, de su comunidad y de ellos mismos, pero sí les pediría más pasión revolucionaria para aprender disciplinadamente a enfrentar situaciones cotidianas e inclusive eventuales.

Si los perros ladran es señal que cabalgamos, Sancho amigo. Para los pocos que no lo sepan, que los hay y no es delito, la cita es de Don Quijote de la Mancha escrito por Don Miguel de Cervantes y Saavedra.

¿Me hice entender?

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lunes, 24 de junio de 2013

Acciones para beneficios sociales

Afirmo categóricamente que cuando se intenta efectuar una acción de tipo social con la intención de beneficiar una comunidad y no se hace bien, ésta resulta contraproducente. Mejor no hacerla. Y no pienso que se arme una discusión y tampoco que nadie venga a reclamar nada; es mi experiencia, lo he observado detenidas veces y ya no me queda la menor duda. ¿Quieren argumentos? Bien, se los daré parcialmente con un ejemplo.

Hace pocos días, en una pequeña y muy desasistida población organizaron MAL el suministro de productos alimenticios de Mercal y, si lo evaluaran, llegarían a resultados diametralmente opuestos a los buscados. Simplemente la gente no quedó satisfecha, la gente se molestó y terminó hablando pestes en contra de todos, inclusive contra muchos que no tienen ni tuvieron nada que ver con el asunto.

El primer error, no calcular la cantidad de productos a suministrar en proporción directa al probable número de compradores a satisfacer. Trajeron muy poquito para tanta gente; en consecuencia, no alcanzó para satisfacer la demanda, quienes no pudieron llegar al reparto se molestaron, se indisciplinaron, se hizo imposible mantener el orden y aquello terminó en un gran zafarrancho donde, inclusive, tuvo que actuar la policía.

Una gran cantidad de personas se fue HABLANDO MAL DEL GOBIERNO en general y esta arbitrariedad fue inmediatamente aprovechada por los escuas para soliviantar parte de la población y exagerar sus despropósitos. Pregunto: ¿valía la pena llegar a ese resultado?

Otro error en medio del caos no previsto fue no cuidar el orden ni la necesaria disciplina en todo acto concurrido. Esa disciplina y ese orden necesario debe ser cuidadosamente planificado y ejecutado para evitar que las cosas se salgan de su cauce correcto.

Otro ridículo error fue repartir números a los asistentes antes de empezar la venta, pero, ¿saben qué? – no trajeron suficiente papelitos numerados para tanta gente y, después de todo, igual los pusieron en cola, pero quienes si tenían papelitos pensaron que tendrían prioridad sobre quienes no lo tenían. Lo elemental, querido Watson, - perdón, José – hubiera sido traer papelitos numerados de sobra. Ese pequeño detalle contribuyó notablemente al desorden que se terminó de formar.

Repito, cuando se piense ejecutar una acción social, sea Mercal o lo que fuere, aunque parezca algo sencillo es necesario planificar su logística y su ejecución. ¿Qué la gente no sabe hacerlo? Es entonces el peor error, poner gente incompetente a hacer las cosas.

Ya llevamos CATORCE años de Revolución Bolivariana, ya es tiempo de tener gente entrenada en todos los frentes, especialmente en el frente social simplemente porque este frente es el abrebrechas en el camino revolucionario.

Sé de antemano que este escrito no levantará emociones entre mis lectores porque todo cuanto digo es casi de Perogrullo, es cosa sabida por todos y eso me molesta aún más; si es o debe ser sabida por todos, ¿Por qué carajo ocurre entonces?

Pido a mis escasos lectores que divulguen estas reflexiones a ver si, por carambola, llega a algún planificador, de la estatura que sea, y éste a su vez lo hace llegar a cualquier líder que, a su vez, pueda y quiera cuidar los avances que hasta ahora ha tenido la Revolución.

Ahora permítanme volver a una vieja prédica: el Gobierno Revolucionario debe atender cuanto antes las necesidades y problemas de los pequeños conglomerados y no concentrarse exclusivamente en las grandes urbes. Créanme, allí, en los pequeños, los problemas son también pequeños, de fácil solución y bajo costo. El problema aludido se presentó sencillamente porque en ese pequeño poblado no existe ni siquiera un “Mercalito”, eso sí, permanentemente surtido, donde los vecinos puedan acudir en cualquier momento y no tener que esperar “operativos especiales” que, como el descrito, resulta arrojando resultados negativos, contraproducentes.


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miércoles, 19 de junio de 2013

Un dolor muy grande

Dedicado con especial cariño a todas las madres, a todos los padres.

“Unas son de cal y otras son de arena” – Ay, ¡cuantas veces tenemos que tragar arena en la vida estoicamente! - es un adagio popular que sabiamente resume la gran realidad de la vida. Es muy cierto que a todos nos toca siempre unas verdes y otras maduras dentro de una amplia gama de valores; o para decirlo con otras palabras, unas veces nos va bien y otras no aunque siempre sea nuestro anhelado desiderátum que todo marche siempre sobre rieles.

El gran filósofo español Ortega y Gasset se refirió al hombre y sus circunstancias. Son precisamente esas circunstancias cambiantes, comunes a todos, las que rigen y dentro de las cuales transcurren nuestras vidas.
La vida oscila como péndulo entre dos extremos, uno bueno y uno “malo”, agradable desagradable, feo bonito, dulce amargo, grato ingrato, placentero doloroso.

Para un padre o una madre no existe nada peor que la pérdida de un hijo o una hija. Y dentro de esa escala de valores nada supera el dolor cuando la pérdida de ese vástago ocurre por circunstancias trágicas y “no naturales”. Si por razones de las llamadas naturales – enfermedad, terremoto, inundación, etc. – sobreviene el alivio proporcionado por la resignación ante lo inevitable; pero si es por causas trágicas – accidente, crimen, etc. – nos rebelamos y clamamos y reclamamos con rabia y furia ante una gran injusticia que no atinamos a que o quien achacar. Es ahí ante esa prueba ingrata que proporciona la vida cuando debemos erguirnos y sacar a flote nuestra capacidad para sufrir y soportar todas las inclemencias.

Perder un hijo o una hija trágicamente no tiene explicación, no tiene sentido, ni razón. Se produce en el alma una desolación inenarrable y un vacío infinito que nada ni nadie tiene capacidad para llenarlo porque no existe nada capaz de suplantar esa desgarradora ausencia.

Cada cultura de las existentes en el planeta Tierra asume la muerte de diferente manera. Unos inclusive llegan a celebrarla, pero en la mal llamada “civilización occidental judeo cristiana” no nos enseñan como asumirla ni como afrontarla por lo que, a la hora de la verdad, estamos completamente desasistidos y, entre otras consecuencias, ni siquiera sabemos como reaccionar. Entonces, nos encontramos frente a otro problema existencial, aprender de repente todo lo que ya deberíamos saber porque nadie sabe tampoco nada para enseñarnos.

Filósofos, pensadores y poetas han acuñado frases que posiblemente puedan ayudarnos a meditar y obtener un poco de eso que llamamos consuelo.

Montaigne dijo “El hombre debe aprender a soportar pacientemente lo que no puede evitar debidamente.” La pregunta obvia: ¿Y cómo aprendemos? Toca a cada uno improvisar su propio aprendizaje mientras permanece sumergido en el dolor.

En su hermoso poema “Angelitos Negros”, Andrés Eloy Blanco pone en boca de la negra que perdió su negrito la expresión de fe que alivia su pena: “Dios lo tendría destinao como angelito del cielo”.

Balzac afirma algo muy cierto: “La desgracia crea en ciertas almas un vasto silencio en el que resuena la voz de Dios”. Esa voz de Dios a la que se refiere Balzac realmente truena pero no para consolarnos sino para darnos fuerza, coraje, ánimo y perseverancia. Para ponernos una coraza y mejor soportar los más tenebrosos golpes. Con el tiempo se mitigarán esos dolores que no terminan nunca de pasar y solo se irán con nosotros a nuestra propia tumba.

Busquemos pues refugio en nuestra propia fe, sea ésta cual fuere, como la negra del poema, porque el problema es meramente espiritual y no atañe a nadie más que a nosotros mismos y, sea como sea, la vida continúa y debe continuar.

Y nosotros aquí estamos, aquí seguimos con la obligación ineludible de enfrentar TODO.

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jueves, 13 de junio de 2013

Malos recuerdos de la cuarta

Parece mentira que muchas personas como yo, e inclusive mayores, tengan la memoria tan frágil al punto de no recordar cosas que en su momento causaron impacto durante los gobiernos del puntofijismo.

Aclaratoria para los amigos lectores de otras latitudes: digo cuarta (y en minúsculas) para referirme a la llamada cuarta república (y sigo con las minúsculas) o, lo que es lo mismo, el período comprendido entre 1830, fecha de la muerte de nuestro Libertador y Padre de la Patria Simón Bolívar y 1999, fecha del inicio del primer mandato del Presidente Hugo Chávez. El vocablo puntofijismo se refiere al pacto de punto fijo (insisto con las minúsculas) suscrito por los partidos polítiqueros de la derecha para instaurar una falsa democracia en Venezuela y repartirse las migajas que les dejaba al imperio a partir de 1958.

¿A qué viene el cuento? Trataré de sintetizar. Ahora, en estos días que corren, estamos sometidos a una “Guerra Económica” por parte de la burguesía más recalcitrante y apátrida con la intención de desestabilizar al Gobierno Revolucionario, Socialista, Anticapitalista, Anticolonialista, Antiimperialista, Chavista y Bolivariano que preside el Sr. Presidente Nicolás Maduro.

Pues bien, dan risa los gritos destemplados de los voceros de fedecámaras (id minúsculas), la asociación de y que empresarios a quienes llamaría “medrarios” porque nunca han emprendido nada pero, eso sí, siempre han medrado. Recuerden aquella famosa y lapidaria frase: “Todo lo que es bueno para fedecámaras es malo para el pueblo”. Precisamente por eso, por haber sido gobernados por gente afín a esa diabólica asociación se produjo la insurrección social del 27 de Febrero de 1989 y días siguientes que, dicho sea de paso, fue la primera rebelión mundial contra el neoliberalismo, el fondo monetario internacional y el banco mundial, una de cuyas consecuencias a corto plazo fue el feliz advenimiento de la Revolución Bolivariana encabezada por Hugo Chávez (QEPD)

Ya escribí antes que en esos terribles años 70, 80 y 90 del Siglo pasado la gente llegó a comer perrarina (alimento para perros), conchas (cáscaras para los puristas del idioma) de plátano, daban a los niños teteros de agua de pasta en vez de leche; la desnutrición infantil llegó a cifras astronómicas, LA GENTE SE MORÍA DE HAMBRE, la deserción escolar alcanzó índices astronómicos, la pobreza general llegó casi al 80% y la pobreza extrema rozó el 50%, y otras “lindezas” que no detallo para no aburrirlas(os)

Vuelve la pregunta: ¿A qué viene el cuento? Pues, a que la FAO, la Agencia de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación – una de las pocas agencias positivas de la ONU - está dando a Venezuela un RECONOCIMIENTO por ser Venezuela el país que más ha hecho para eliminar el hambre y la desnutrición en el mundo. Entre otras noticias, favor ver http://www.ciudadccs.info/?p=435208

Ahora me hago una pregunta: ¿Han sido tan malas las políticas implementadas por la Revolución Bolivariana en estos pasados 14 años en materia de bienestar social? Ojo, no estoy incluyendo otros logros que no son precisamente conchas de ajo. ¿Les recuerdo algunos? Bien, allá van unos poquitos: se erradicó el analfabetismo, Venezuela es Territorio libre de analfabetismo, la educación primaria cubre a más del 98% de los niños en edad escolar, casi 2 millones de personas han recuperado la visión tanto en Venezuela como en otros países de América Latina y África gracias a la Misión Milagro, se ha dotado de computadoras a todos los niños de educación primaria y ya se comenzó en la secundaria; 98% de la población come 3 o más veces al día, 1,4 dos y solo 0,4 menos de dos; los niños de 7 años (edad que los especialistas usan para ciertas mediciones) aumentaron su talla en 2 o más centímetros como consecuencia directa de “comer más y mejor”, más del 96% tiene acceso al agua potable, hay más de 2 millones y medio de pensionados incluyendo a centenas de miles que nunca cotizaron a la seguridad social. Solo algunas cosillas en materia social y no me voy a meter en infraestructura (carreteras, autopistas, puertos, aeropuertos, ferrocarriles, metros, hospitales y centros de salud, escuelas, liceos, etc.) Si lo haré en educación superior porque se han fundado 28 nuevas universidades y politécnicos convirtiendo a Venezuela en el cuarto país del mundo en materia de matrícula universitaria, y el país se ha convertido en una enorme sala de clases a donde asiste más o menos el 30% de la población.

Por supuesto que no diré que todo está perfecto. No. Estamos muy lejos de estar bien del todo; pero, carajo, los logros alcanzados hasta ahora son enormes. Falta mucho por hacer, eso no lo discute nadie, pero la deuda que nos dejó la cuarta en inconmensurable. Imaginen ustedes camaradas el tamaño de una deuda social de casi QUINIENTOS AÑOS. A eso hay que verle la cara.

Pero, ¿Quién nos dejó esa deuda? ¿No lo saben o se hacen los pendejos? ¿Se los digo? Pues bien, se los diré: la burguesía depredadora y apátrida que nos explotó durante ese lapso y de paso le regaló a los imperios de turno los recursos naturales de la patria a cambio de insignificantes migajas.

Hago otra pregunta: ¿Vale o no la pena seguir luchando?

Respondan, por favor, amigas y amigos.


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viernes, 31 de mayo de 2013

Fallas ¿garrafales?

Circula por la red una supuesta carta dirigida por una dama margariteña a la Lic. Mary Pily Hernández, actual Coordinadora de Gobierno para la Región Oriental, en la cual se señalan una serie de fallas y errores por parte del Gobierno Socialista que, supuestamente, contribuyeron directamente a la merma de la votación a favor de la Revolución en las pasadas elecciones presidenciales del 14 A. No entraré al análisis de las supuestas fallas pero, ciertas o no en su caso y localidad específicos, si puedo afirmar categóricamente que coinciden con lo que he observado en muchos lugares, especialmente en los pueblos y localidades pequeñas a las que, según mi apreciación, no se les presta la atención que requieren con la debida celeridad.

A comienzos del Siglo XX, por razones de sobra conocidas, comenzó el llamado éxodo campesino que prácticamente hizo colapsar las grandes ciudades de Venezuela, fenómeno que se incrementó notablemente a partir de la década de los 50. Bien sabido es que las condiciones de vida del interior del país obligaron a grandes contingentes humanos a ese malhadado desplazamiento que plagó a Caracas, Valencia, Barquisimeto, Maracaibo, Puerto Ordaz/San Félix y Barcelona/Puerto La Cruz de los mal llamados cinturones de miseria.

La causa fundamental fue el olvido de los gobiernos de turno de esos compatriotas a quienes no les quedó más remedio que intentar paliar su miseria en esos polos de atracción. Creo que se nos convirtió en un patrón cultural la idea de atender prioritariamente a los habitantes de las grandes urbes en desmedro de las ciudades medianas y pequeñas, campos y caseríos.

Los problemas de estas últimas, por tener menos extensión y población, son problemas menos complejos y de menores dimensiones; en consecuencia, de más fácil y rápida solución; pero, hasta por inercia, se continúa con la vieja política de asumir resolver en primer término los problemas más complejos, y más costosos, de las grandes concentraciones humanas. No es que no se atiendan esos graves y complejos problemas sino la sobrevivencia de la abulia respecto a las de menor población.

Gran ilusión me originaron las reiteradas declaraciones del Sr. Presidente Chávez (QEPD) cuando se refirió a sus deseos de establecer incentivos, planes y programas para impulsar el  retorno de la gente a sus lugares de origen y, así, desconcentrar las grandes ciudades con la consecuente aminoración de tantos problemas de todo orden, pero, ¿cómo se puede lograr ese ansiado, romántico e idílico retorno si no se hace nada para mejorar las condiciones de vida de los pueblos y comunidades de menor envergadura?

Los habitantes de Caracas y las demás ciudades grandes cuentan con todos los servicios aunque con deficiencias mejorables, pero el problema es que los pequeños pueblos cuentan con muy poco por no decir nada. Creo que no ocurre en otras partes del mundo, pero el costo de la vida en los pueblitos es muy superior, todo es más caro en parte, porque los organismos de supervisión y control son prácticamente desconocidos y nula su acción; los servicios públicos son deficientes y tardíos, los trámites administrativos hay que canalizarlos a cientos de kilómetros de distancia, etc., etc.

Ignoro en estos momentos cuales son los planes inmediatos del Sr. Presidente Maduro y, por supuesto no sé cuales serán sus iniciativas para las siguientes fases de su Gobierno de calle, pero me da la impresión – y deseo rectificarla pronto – que sus acciones van encaminadas según el patrón cultural al que me he referido porque observo que a las comunidades pequeñas no le ha dedicado la atención que merecen y su acción se ha circunscrito al enganche de votos y simpatía donde hay bastante gente. De esa manera nunca se desconcentrarán las grande urbes; al contrario, el presupuesto de la nación se irá todos los años por el mismo desaguadero porque los problemas causados por el hacinamiento nunca serán resueltos y, al contrario, de ese círculo vicioso es muy difícil escapar a menos que se ejecuten acciones heroicas, drásticas y definitivas. ¿Estará el Gobierno en condiciones y será capaz de tomar ese tipo de medidas? Pues, aparentemente no. O al menos así lo dejan entrever las soluciones hasta ahora anunciadas.

Escogí vivir en una localidad pequeña porque quiero hacerlo en un lugar donde haya paz, tranquilidad, sin ruido, sin otras molestias y, sobretodo, alejado de multitudes y me da tristeza que las soluciones a problemas pequeños, tal vez insignificantes según la escala de las grandes ciudades, fáciles de resolver no son ni siquiera tomados en cuenta por los responsables de la administración pública, a quienes no culpo si ellos ni siquiera lo saben. Y no lo saben porque sencillamente no vienen, pero tampoco reciben o desoyen los reclamos si los llegan a visitar.

El mismo señalamiento de la dama margariteña referida al comienzo lo hago yo. Los votos se fueron para la oposición. Me parece un exabrupto que un pobre de solemnidad vote por la extrema derecha pero no lo culpo, su desilusión y sus esperanzas frustradas lo obligaron.

Rectificar a tiempo es de sabios. La Revolución debe ser sabia. Ser cretino es contra revolucionario.


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martes, 28 de mayo de 2013

3R2 ~ Eficiencia

En teoría me parece maravilloso el camino propuesto por el gobierno Nacional para enrumbar el país. Las 3R2 (revisión, rectificación, reimpulso elevadas al cuadrado) no es necesariamente, ni conduce al, aumento de la eficiencia de manera automática, porque la eficiencia; o lo que es lo mismo, el camino a la excelencia, es producto de un patrón cultural incrustado en la mente de los seres humanos.

Se pueden hacer todas las revisiones que se quieran hacer. Se puede pretender rectificar a partir de la revisión. Se puede poner toda la voluntad para reimpulsar. Eso no basta, No es suficiente. Hacer las cosas bien porque ésta sea la única forma de hacerlas forma parte de un concepto de vida y eso nos viene del hogar, de la buena escuela y de la voluntad de aceptarlo como lo más conveniente. Sin gente preparada y adaptada a esas exigencias nunca se llegará a la eficiencia (hacer bien las cosas).

Por ahí se llenan las bocotas diciendo que la empresa privada es eficiente y, ah, sí es transnacional es casi un paradigma. Por otro lado, se le niega a priori esa cualidad a todo cuanto sea público; o lo que es lo mismo para aquellos que no me entienden, dirigido u orientado por el Estado, es decir, en primer lugar por el Gobierno.

Escribir este bodrio parte de una experiencia vivida hoy. Viví la INEFICIENCIA con un organismo público, con una empresa privada nacional y con una transnacional. ¿Cuál de las tres es más ineficiente para resolver un problema casi trivial? Esa experiencia en particular me lleva a darles un empate en el rango más bajo – cero absoluto en eficiencia – porque no creo que exista escala más baja para medir nada (los matemáticos me podrían orientar)

La empresa pública simplemente no respondió varios números telefónicos marcados. ¿Qué hacen los burócratas que no atienden los teléfonos? ¿Para qué tienen teléfonos entonces? Ya lo intenté antes hacerlo por correo electrónico o fax y nunca recibí respuesta alguna. Si no atienden los teléfonos, ¿por qué carajo no responden tampoco las comunicaciones? Sugiero que alguien, si tiene la posibilidad de hacerlo, le sugiera a algún jefesote encumbrado del Gobierno que haga el intento de llamar, especialmente, a un 0 – 800. Y si le llegan a contestar no le resuelven NADA. Por inercia dicen que eso que usted solicita es imposible o le ponen las mil y una trabas para rechazar su petición. Mucho menos le dicen cual es la probable vía para hallar una solución.

Le doy un punto a las otras dos, la privada nacional y la transnacional. Responden el teléfono. Sí señoras y señores, responde el teléfono una máquina. Esa máquina infernal suele estar programada para darte instrucciones que no son en nada pertinentes a lo que quieres, intentas desesperadamente marcar un número que tal vez te lleve a alguien, a un ser humano que te oiga y ojalá te entienda, pero nada y, si avatares del destino, te topas con alguien que habla, éste o ésta debe ser un androide programado que contesta como autómata respuestas prefabricadas, programadas, te dice que ellos no, que eso es imposible, que, que, que…..

Si la empresa nacional es pequeña, sí te responde una persona (hombre o mujer) pero tampoco sabe nada. Hoy me respondió una mujer que seguramente no es complacida sexualmente por su marido, en caso que lo tenga, y simplemente me dijo que eso no lo resolvía su empresa porque ella era la gerente, allí se hacía lo que a ella “le daba la gana” y no le daba la gana de ordenarlo. ¡Qué carácter! ¡Qué avasallante personalidad! Resultado único: perdieron un cliente potencial. Felicitaré a los instructores que le dieron uno de esos maravillosos y costosos cursos de Ventas y Relaciones Humanas.

Para que tengan una mejor idea de mi karma, con la pública intenté saber el resultado de una solicitud; con las dos privadas se trata de un aparato electrónico, muy pesado, que se dañó y buscaba una orientación para resolver el problema sin tener que transportarlo cientos de kilómetros hasta un “centro autorizado”. Alguna solución probable que redujera riesgos y esfuerzos. Sepan burócratas de las dos empresas privadas que no me siento frustrado ni desanimado. Me han hecho un gran favor porque ahora dedicaré algunas horas a estudiar el problema y LO RESOLVERÉ YO MISMO, y mi única recomendación es que se vayan bien largo al mismísimo carajo.

Vuelvo entonces al comienzo. Sr. Presidente Nicolás Maduro Moros, Ministros del Gabinete y altos funcionarios, si por alguna extraña razón esto cuanto digo llega a alguno de ustedes – aunque lo dudo – piensen un poquito en la posibilidad de ir poco a poco entrenando y enseñando a la gente a, en primer lugar, ser gente y comportarse siempre como tal empezando por lo elemental: contestar llamadas telefónicas; en segundo, a tratar a los demás como gente; en tercero, a conocer sus deberes y sus capacidades y, en cuarto lugar, a conocer las soluciones a los problemas que les puedan llegar a plantear.

Sin eso anteriormente dicho, y otras cosas más, nunca jamás habrá eficiencia. No debe ser ningún consuelo que las empresas privadas sean ineficientes. No se trata de una competencia para saber cual lo es más.

Santo Tomás Moro dijo que el hombre (y la mujer también) debe prepararse para ser lo que él llamo un hombre – o una mujer - para toda ocasión. Entiéndase esto como preparación para todas las eventualidades que se le puedan presentar en la vida familiar, emocional, afectiva y, también, laboral. Si eres barrendero procura siempre ser el mejor barrendero y, en el otro extremo, si eres técnico de quinto o sexto nivel en astrofísica intergaláctica procura también ser el mejor. El conocimiento por sí solo no basta, lo que sirve es el uso que le das y sí lo usas con responsabilidad tendrá entonces utilidad. Saber más no implica tener más derechos; al contrario, genera tener más responsabilidades.

Espero con gusto todos los denuestos.

PATRIA SOCIALISTA Y VICTORIA  -  ¡CHÁVEZ VIVE!  -  ¡LA LUCHA SIGUE!