domingo, 12 de enero de 2014

Guerras económicas – Primera Parte

Practicamente soy emplazado mediante correo de un amable lector a que le dé mis puntos de vista sobre lo que titulé “Guerra Económica” que escribí recientemente; pero, también él opina que “eso de la guerra económica contra Venezuela no es más que una mampara del Gobierno para distraer la atención de los ciudadanos” y, más adelante dice que “son caracterizaciones (SIC) y deformaciones inherentes a la misma naturaleza del capitalismo que a veces “afectan a algunos””.

No polemizaré; sin embargo, ruego a mi corresponsal que se sirva excusar mi terquedad y daré a continuación algunas fundamentaciones a mis ideas. De memoria. No haré investigaciones bibliográficas profundas ni cosa parecida.

Empiezo dándole la razón cuando afirma que no existe tal cosa como guerra económica sino combinación de factores que producen ese cariz. Es cierto, como única acción contra un pueblo, no existe guerra económica por sí. Siempre viene unida la acción contra la economía junto con otros frentes de ataque y para nadie es un secreto la arremetida simultánea de los medios de comunicación (de todo tipo) para crear corrientes de opinión interesadas que confundan la opinión pública. En el reciente caso venezolano, a los dos anteriores, le sumaron una guerra eléctrica ejecutada como SABOTEO a las instalaciones de todo tipo, una guerra política que buscó y sigue buscando a todo trance la desestabilización del país y una horrenda guerra psicológica que, justo es decirlo, ha desquiciado mentalmente a grandes núcleos poblacionales que sufren de infofrenia y disociación psicótica entre otras enfermedades mentales. A lo largo de la historia ha habido muchas guerras económicas que han utilizado otras argucias para atacar sociedades desde diversos flancos.

Guerra económica es negar acceso a productos por parte de la sociedad, total o parcialmente. Durante la colonia, España quiso castigar a “su colonia” y hubo puertos venezolanos donde no llegó un solo barco durante QUINCE años. Abundante documentación histórica existe. Guerra económica fue la instauración de la Compañía Guipuzcoana a troche moche por parte de la Corona para someter los mantuanos criollos cuyo poder crecía en aquellos días. Por cierto, parte de los nocivos efectos que sufrimos hoy en día provienen de descendientes de aquellos verdaderos filibusteros que vinieron con esa empresa cuasi real. Guerra económica fue el bloqueo e intento de invasión a que fue sometida Venezuela en 1902 por parte de algunas potencias europeas y también lo fue la “presión” a que fue sometido el régimen dictatorial de Pérez Jiménez porque tuvo el atrevimiento de proponer en Panamá, durante una Conferencia Interamericana, que se fundase un banco para el desarrollo del continente en el que todos los países hiciera un aporte de capital en proporción a su PIB. Solo imaginen por que EEUU se opuso y, de paso, arremetió para castigar la insolencia. Guerra económica fue la hecha en contra del Gobierno del Dr. Luís Herrera Campins en la década de los 80 que condujo a la devaluación de la moneda, fuga de capitales y estallido inflacionario. Guerra económica directamente contra el pueblo y la sociedad toda fue el PAQUETE NEOLIBERAL impuesto por el FMI y el Banco Mundial que prácticamente llevó a Venezuela a la ruina total durante “el segundo reinado del nefasto sanguinario criminal vende patria Carlos Andrés Pérez” (me da asco solo escribir su nombre) que originó el conocido y sangriento acontecimiento conocido como “El Caracazo” en 1989.

Guerra económica ha sido la impuesta contra el Gobierno Revolucionario y Nacionalista del Presidente Hugo Chávez (RIP) y su continuador Nicolás Maduro desde antes de ser electo por primera vez en 1998, por parte del imperio gringo y sus inmundos lacayos pitiyanquis que desgraciadamente nacieron y medran en Venezuela; o, ¿es que acaso no se acuerdan de la tragedia que causaron con el mal llamado paro petrolero de 2002/2003? ¿Cómo se llamaría eso sino Guerra Económica?

Estoy de acuerdo que NO FUE SOLO Guerra Económica. Lo económica sí fue solo una parte. Las guerras económicas no vienen solas, son aderezadas y condimentadas con guerra psicológica, guerra mediática, intrigas, guerra real (saboteos, guarimbas, atentados, terrorismo, intentos de magnicidio, crímenes, etc., etc.) Lo anterior solo para referirnos a pocos ejemplos anteriores.

¿Quién puede negar el que el criminal bloqueo que mantiene el imperio gringo contra Cuba sea también una guerra económica, desde luego aderezada con otros frentes también de naturaleza criminal? Cuba ha soportado el bloqueo más largo de la historia, por el cual se le niegan inversiones, financiamiento, avances tecnológicos, medicinas y alimentos. Los cubanos han pagado además un alto precio: más de 3 mil murieron y una cifra similar resultó herido o incapacitado por actos terroristas financiados y apoyados desde territorio estadounidense. Ataques armados, sabotajes, atentados a los líderes de la Revolución, agresiones biológicas, planes de subversión interna y de aislamiento externo formaron parte del arsenal contra la pequeña isla caribeña.

¿Y qué no decir de nuestro México lindo y querido? Ciertamente México es el trozo de nuestra América que quizás ha sufrido más las agresiones del imperialismo gringo. La frase lapidaria del gran Benito Juárez lo ejemplifica: Pobrecito México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos. Lo primero fue el doloroso despojo de más de la mitad de su territorio y luego una larga cadena de intervenciones de todo tipo hasta nuestros días, tal como lo resumen Sergio Rodríguez Gelfenstein en un reciente artículo – “México, lo que el PRI te da el PRI te lo quita - publicado el Diario Ciudad CCS el 26/12/13, del cual me he tomado la licencia de extraer y parafrasear algunos fragmentos que copio a continuación:

“La guerra de la Reforma fue un movimiento político que estremeció al país a mediados del siglo XIX. La victoria de los liberales condujo a Benito Juárez a la Presidencia, sin embargo inauguró un largo período de inestabilidad que incluyó la intervención militar francesa en 1862. Esta etapa de la vida política del país concluyó con la llegada al poder de Porfirio Díaz quien gobernó despoticamente desde 1876 hasta 1911 y contó con el apoyo de los latifundistas, el clero y de Estados Unidos, cuyos inversionistas tuvieron relevantes privilegios para recibir concesiones mineras, petroleras y agrícolas.

 En 1910, hubo comicios en los que Díaz aspiraba a la reelección, sin embargo, todo el descontento acumulado en más de tres décadas de represión y marginación exigieron democracia y la no reelección del presidente. Así dio inicio la Revolución mexicana cuando Francisco Madero se puso al frente de un movimiento armado con apoyo popular de obreros, intelectuales y sobre todo campesinos que tomaron el poder y convocaron a una asamblea constituyente. Los titubeos de Madero, quien vacilaba ante la necesidad de desarrollar acciones radicales exigidas por el pueblo, llevó al alzamiento del líder campesino Emiliano Zapata quien propugnaba la realización de una profunda reforma agraria. Estados Unidos intervino para derrocar a Madero e instalar en el poder a Victoriano Huerta, quien pretendió retrotraer los avances que la Revolución postulaba para los más humildes. Además de Zapata, contra Huerta se alzó el líder del norte del país, Pancho Villa. Estados Unidos acudió en apoyo de Huerta, sus tropas desembarcaron en Veracruz en abril de 1914. Posteriormente se retiró del territorio mexicano para volver en 1917 a fin de perseguir a Villa sin lograr derrotarlo.

El 5 de febrero de 1917 es publicada en el Diario Oficial de la Federación, la Constitución Política de Estados Unidos Mexicanos, herramienta política muy avanzada no solo para México, sino para América Latina y el mundo, en materia social y de defensa de los derechos de los ciudadanos; fue muy destacable y transformador lo que aportó en cuanto a protección de los recursos naturales para su explotación a favor del desarrollo económico del país, sobre todo de las grandes mayorías excluidas a través de la historia.

En 1934, el PRI llevó al poder al general Lázaro Cárdenas, quien desde la jefatura del Estado realizó las más profundas transformaciones que recuerde la historia mexicana. Gobernó a favor de los sectores más humildes, los pequeños propietarios agrícolas y los sectores medios empobrecidos de las ciudades. Estados Unidos y las facciones oligárquicas mexicanas reaccionaron negativamente contra el gobierno de Cárdenas cuando este tomó medidas para proteger a los obreros petroleros ante la voracidad de las firmas transnacionales estadounidenses. Las empresas extranjeras desacataron la decisión del Gobierno mexicano y el general Cárdenas procedió a nacionalizar la industria petrolera. Paralelamente creó la estatal Petróleos Mexicanos (Pemex), a la cual se le estableció un status especial con rango constitucional e instituyó su misión de ser la única instancia para manejar los recursos energéticos en territorio mexicano, con la responsabilidad de administrar, explorar, explotar y vender el petróleo y gas producido en el país. México comenzó a manejar su industria más importante, luchando contra el sabotaje de las empresas petroleras estadounidenses, poniendo en primer término la distribución del producto en el mercado nacional, lo cual creó un verdadero problema en Estados Unidos al verse privado de las cuantiosas exportaciones de crudo mexicano. Así, Pemex se transformó en un ícono nacional, siendo la empresa más importante del país y una de las mayores del mundo colocando a México como el décimo productor de petróleo y décimo tercero de gas a escala mundial.”

Hemos sido testigos de los últimos acontecimientos en México como producto de la descarada intervención gringa, con apoyo de sus cipayos, con la imposición del NAFTA y el más devastador paquete neoliberal, cuyas consecuencias más obvias se resumen en los siguientes párrafos:

“Lo más paradójico es que la pobreza aumentó en México de 36,3 a 37,1% a pesar de que este país es permanentemente elogiado y felicitado por el presidente Barack Obama y su vicepresidente Joe Biden por sus “éxitos económicos y el desarrollo de su democracia”. Y cómo no iba alabar Barack Obama a los dirigentes de México si hace pocos días su presidente Enrique Peña Nieto y el Congreso de la República formalizaron la cesión de su sistema energético a las empresas transnacionales poniendo con este gesto el punto final a la soberanía de México.

Los héroes nacionales Miguel Hidalgo, Ignacio Allende y Juan Aldama que hace 203 años dieron el “Grito de Dolores” deben de estar revolcándose en sus tumbas, indignados por la liquidación voluntaria de la independencia del país que resistió guerras e invasiones pero sucumbió al poder del dólar. También ya está en marcha la nueva Reforma Educativa, orientada a la privatización del sistema educativo mexicano al estilo chileno. También se propone un nuevo recorte del gasto público siguiendo las recetas ortodoxas económicas cómo sucedió en América Latina en los años 1980.” (Tomado del Correo del Orinoco del 28/12/2013, pag. 22  – América Latina frente a los desafíos del 2014)

Continuará.

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miércoles, 25 de diciembre de 2013

La Navidad Venezolana






Les confieso a mis sufridas(os) lectoras(es) que no encontraba un tema apropiado para estos días, imbuido como hemos estado tantos en la terrible guerra económica que se desata todavía contra nuestro país y su pueblo. Pero, además de dicha guerra, los temas políticos recientes nos atosigan por el dinamismo que han tomado a raíz de las medidas gubernamentales en favor de nosotros los más depauperados de la sociedad. Ojo, depauperados materialmente. Ojo, no espiritualmente.

Por suerte, vino en mi auxilio haberme tropezado en la red con una muy simpática página que recomiendo a los nostálgicos de su infancia http://www.cuandoerachamo.com/

Me referiré a otra acepción de lo que llamamos AGUINALDO en Venezuela.

Nuestros aguinaldos tuvieron su origen en el antiguo villancico español, cantos navideños de orden religioso que, al llegar aquí*, como es lógico, tuvieron una transformación y les fueron incorporados elementos de nuestra cultura; de tal manera que, no se limitan estrictamente al canto de tipo religioso dedicado a los símbolos de la Navidad. Entre las variaciones adoptadas están algunos cambios rítmicos y la incorporación de instrumentos propios.

Para mis amigas(os) de otras latitudes, copio a continuación la letra de un Aguinaldo Venezolano muy popular y muy querido siempre presente durante esta época que algunos titulan como NIÑO CRIOLLO, aunque otros lo llaman “Si la virgen fuera andina”, su primera estrofa. Espero que disfruten lo que extraje de http://www.cuandoerachamo.com/si-la-virgen-fuera-andina-aguinaldos-venezolanos a la que me he tomado la libertad de agregar otras estrofas.

Aquí les copio la letra de la “Si la Virgen fuera andina”

Coro:
Si la Virgen fuera andina
y San José de los llanos
el Niño Jesús sería
un niño venezolano.
I
Sería un Niño de alpargatas
y liquiliqui planchado
y en vez de aureola un sombrero
de cogollo deschiflado
II
Tendría los ojos negritos
quien sabe si aguarapados
y la cara tostadita
del sol de por estos lados.
III
Por cuna tendría un chinchorro
chiquito muy bien tejido
y la Virgen mecería
al Niño Jesús dormido.
IV
Los ángeles cantarían en vez de gloria aguinaldos,
con furrucos, con maracas,
una charrasca y un cuatro.
V
El crecería en la montaña
cabalgaría por los llanos
cantándole a las estrellas
con su cuatrico en la mano
VI
Los Reyes Magos vendrían
de Cumaná y Margarita,
trayendo perlas al Niño
canastos de oro en pepitas.

Por acá les dejo un par de enlaces para escuchar la canción cantada por Nancy Ramos y por Serenata Guayanesa:

- Si la Virgen fuera andina cantada por Nancy Ramos
- Si la Virgen fuera andina por el grupo Serenata Guayanesa

En definitiva, esto no lo escribí yo. Confieso sin ambages que lo copié. Gracias a mis aún desconocidos amigos de “Cuando era chamo” por sacarme las patas del barro”.

Tengo el deber de traducir venezolanismos empleados:

Chamo: niño.
Liquiliqui: Traje típico venezolano.
Cogollo: gramínea. Con sus fibras se elaboran hermosos tejidos artesanales.
Deschiflado: desflecado.
Aguarapado: de guarapo, bebida refrescante elaborada con papelón, de color castaño.
Chinchorro: hamaca tejida con fibras vegetales. Modernamente se teje con pabilo.
Furruco: instrumento de percusión con una vara incorporada, produce un sonido característico.
Charrasca: instrumento de percusión que se raspa con una varilla metálica o de madera.
Cuatrico: Diminutivo de cuatro. Instrumento musical de 4 cuerdas.
Papelón: azúcar morena elaborada artesanalmente en viejos trapiches.
Sacar las patas del barro: Sacarnos de apuros.

*Al llegar aquí es otro aguinaldo muy popular. Copio a continuación la letra:

AL LLEGAR AQUÍ

Al llegar aquí me saco el pañuelo
para darle a todos feliz año nuevo

Palomita blanca, paticas azules
Tú eres la que canta
por dentro e’ las nubes

Me subí en tres topias
por coge’ un laurel,
pasen buenas noches marido y mujer.

Esta era la casa, la que yo decía
que al llegar a ella las puertas se abrían

Quien fuera dichoso como San José
que una vara seca la hizo florecer

Esta parrandita de todos nosotros
la oyen ustedes porque son dichosos

Dame los pasteles, damelos calientes
que pasteles fríos avientan la gente

Para todas y todos mis mejores deseos que disfruten una hermosa, placentera, familiar

MUY FELIZ NAVIDAD Y UN VENTUROSO 2014.

¡PATRIA SOCIALISTA Y VICTORIA!  -  ¡VIVIREMOS Y VENCEREMOS!  -  ¡CHÁVEZ VIVE!  -  ¡LA LUCHA SIGUE!

miércoles, 11 de diciembre de 2013

A ser felices



El título, hablando rápido, pudiera entenderse como “hacer felices”. Bueno, en cualquiera de los dos casos es válida la frase porque estoy invitando a las dos cosas: a “ser felices” todos ustedes mis queridos sufridos lectores y, también a “hacer felices” a todos quienes los rodean. No necesito recordar una vez más que soy un empedernido propulsor de la felicidad. Al efecto, siempre les estoy recordando el llamado que hace uno de los filósofos que más admiro, el inmortal Don Mario Moreno, mejor conocido en el mundo como Cantinflas, quien dijo que “el primer deber de un ser humano es ser feliz; y el segundo, hacer felices a los demás”. ¿Han visto? Primero dice “ser” y después “hacer”. ¿Juego fonético? Puede ser, pero en definitiva, obedeciendo a Cantinflas, hay que ser y hacer felices.

El grave problema de muchos es que no saben encontrar ese camino tan fácil que está al rápido alcance de todos. Sépanlo muchos, la felicidad no es imposible ni inalcanzable; por el contrario, la tienes allí mismito, en tu más inmediata cercanía. ¿No aciertas todavía? Sorpréndete, está en ti mismo.

Para tener felicidad olvídate de TENER. Lo que tienes que lograr es SER.

Los católicos estamos es el tiempo litúrgico del Adviento, lo que quiere decir advenimiento, o lo que es lo mismo, tiempo de espera. Pero, ¿qué esperamos los cristianos católicos? Celebramos la espera de un tiempo especial que llegó hace más de 2000 años, repetimos año a año esa espera tan especial de la llegada del Mesías anunciado en los antiguos libros de la religión monoteísta judía. Nos preparamos en ese tiempo de espera arreglando “nuestra casa”, es decir, nuestro yo interior para estar listos cuando llegue ese visitante tan especial, Jesús.

La celebración de la llegada de Jesús, lo que el mundo entero conoce como la Navidad es tiempo de alegría, paz, serenidad, reflexión; y todo eso debe conducir a preparar nuestro espíritu y nuestras acciones para SER FELICES. Sí, ser felices porque eso es lo que quiere Dios que “su hijo” lleve a “sus hijos”.

Intentemos separar el asunto estrictamente religioso apegado a una fe. Intentemos el ejercicio mental de considerar a Jesús simplemente como un humano más y no como el Hijo de Dios. Y propongo el ejercicio para todos incluyendo aquellos que no comulgan con la religión católica. Jesús de Nazaret o Joshua Ben Youssef (parece ser que ese era su nombre en su lengua aramea) fue un ser humano de carne y hueso como todos nosotros. Fue un hombre real y la historia recoge su nombre y parte de sus vivencias en la tierra en un tiempo determinado y conocido, no es una fábula, un mito o una invención. De hecho EXISTIÓ, vivió en ciertos lugares reales en tiempos también reales. Pero fue tal la importancia del legado que Jesús dejó que partió las edades del mundo. La historia se dividió en ANTES DE CRISTO y DESPUÉS DE CRISTO.

Jesús no fue un guerrero como la mayoría que en su época pasaban a la historia y nunca condujo ejércitos victoriosos o no, conquistadores o no. Jesús no fue un líder político considerado esto en la connotación que solía y suele dársele a estos hombres, Jesús no fue un académico y no escribió nada que se conozca, Jesús no fue un científico y no formuló ninguna ley científica, Jesús no fue un hombre distinguido en asuntos terrenales o mundanos. Jesús no fue muchas cosas y, sin embargo, es conocido universalmente y considerado GRANDE. Todos sabemos la razón. Jesús fue, es y será AMOR y amor es sinónimo de FELICIDAD. Por tanto, entre tantas conclusiones a las que podemos llegar, diremos que Jesús es el gran y único propulsor de la felicidad entre los seres humanos.

Jesús nos aconsejó amorosamente las reglas para ser felices. Cuando dijo no hagas a otros lo que no deseas para ti nos dio una regla de oro para ser y hacer felices. Y nos dio también muchas otras reglas de oro que complementan la citada tal como ama a tu prójimo (tu hermano) como a ti mismo, da de comer al hambriento, de beber al sediento,  etc., etc. Ama y te amarán, da y recibirás. Serás feliz.

La celebración año a año de la llegada de la Navidad, la Natividad, el Nacimiento es ocasión propicia para poner nuestra casa en orden, prepararnos simbólicamente para recibir ese visitante tan distinguido y, especialmente, renovar nuestros votos de vida basados en sus divinas enseñanzas.

Bajando al plano meramente terrenal, apartando toda consideración religiosa, siendo solo seres iconoclastas y pragmáticos, tengamos entonces la sabiduría de reconocer las ventajas de ser felices, de hacer felices y tengamos el comportamiento apropiado para obtener esos dos grandes logros.

Siempre he criticado las desviaciones que la sociedad de consumo ha introducido en nuestras vidas, convirtiendo la época de Navidad en una loca y desenfrenada carrera para gastar la mayor cantidad de dinero en el menor tiempo posible adquiriendo la mayor cantidad de cosas inútiles. Para ser felices no es necesario adquirir trapos ni otras chucherías, hartarnos de aguardiente ni volvernos pantagrueles tragando todo lo que encontremos a nuestro paso. Basta, eso sí, con satisfacer decentemente nuestras necesidades y dar generosamente a aquellos menos favorecidos de la suerte y, conste, digo suerte como un eufemismo para no decir explícitamente negaciones a las cuales los somete la sociedad.

Estamos en tiempo de Adviento, estamos esperando la venida de Jesús, faltan algunos días, tenemos tiempo aún de barrer nuestras suciedades y poner la casa en orden; pero, también tenemos tiempo para pasar un trapito y quitar de nuestro espíritu, nuestra alma, nuestro intelecto o como quiera que lo llamemos, esas manchitas que nos perturban la razón. Hagamos pues una ligera labor de mantenimiento, lubriquemos con aceite de buena calidad nuestros propios mecanismos que regulan, que controlan, que rigen nuestro comportamiento ante la vida y ante nuestros hermanos.

Repito; sí, soy feliz además porque soy orgulloso ciudadano de la República Bolivariana de Venezuela, un país bendito que está intentando poner en práctica un sabio consejo de nuestro Libertador y Padre de la Patria Simón Bolívar que dice así: “El sistema de gobierno más perfecto, es aquel que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social, y mayor suma de estabilidad política” (Discurso pronunciado ante el Congreso de Angostura el día de su instalación, 15 de febrero de 1819)

Preguntémonos, ¿Qué otro país del mundo tiene entre sus principales postulados políticos producir la mayor suma de felicidad posible a su pueblo y ya instituyó un Vice-Ministerio para la Suprema Felicidad?

Deseo a todas y todas la más hermosa, placentera, dichosa y FELIZ NAVIDAD.


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lunes, 25 de noviembre de 2013

La guerra económica



Gracias a Dios porque el Sr. Presidente Nicolás Maduro, al fin, inclusive antes de ser aprobada la Ley Habilitante para luchar a fondo contra la corrupción desatada y la guerra económica desatada por la burguesía lacaya pitiyanqui apátrida, ha decidido apretar tuercas y proceder con las primeras acciones contundentes contra acaparadores ladrones especuladores y otros bichos de uña que saquean los fondos de la sufrida población venezolana. Sabemos que los ricos pagan lo que sea y a ellos no se les causa ni siquiera rasguños, ellos no son las víctimas, son los victimarios aunque ahora aparezcan muchos de ellos mostrándose cual vestales ofendidas rasgándose las vestiduras y clamando inocencia.

En Venezuela sabemos quienes son los ladrones especuladores acaparadores. Son los que siempre lo han sido; pero la diferencia ahora es que el Supremo Comandante Eterno, HUGO RAFAEL CHÁVEZ FRÍAS – RIP – logró desenmascararlos y una porción mayoritaria de la población, especialmente las víctimas más vulnerables, lo saben ya a ciencia cierta y no se tragan las ruedas de molino que pretenden hacernos tragar a juro presentándose como angelitos serenados. Esos cuentos de camino ya no nos lo tragamos más, ya les conocemos el eterno truquito de hacerse parecer lo que no eran, y que personas decentes, importantes, de alcurnia, “nobles” apellidotes, etc., etc., y no son ni han sido más que buitres rapaces chupasangre de los desposeídos, además de viles traidores antipatria, lacayos de los imperios de turno, capaces de vender hasta a su propia madre. Ejemplos contundentes más que sobran.

Ya no nos tragamos más eufemismos bien elaborados por agencias de publicidad, expertos en marketing, asesores en relaciones públicas (impúdicas los llamo yo) que los presentan a través de los medios masivos y otros instrumentos truculentos como seres impolutos a punto de ser canonizados.

No señores, repito, sabemos exactamente lo que son y lo que siempre han sido. Y, peor para ellos, para decirlo en criollo, decidimos no calarnos más a esos demonios. Ya basta. Se nos agotó la paciencia. Vamos a sacudirnos esa asquerosa podredumbre. Además, sabemos cómo hacerlo. Hasta ahora por las buenas pero no nos hagan perder la paciencia que ya se nos colmó. Sería preferible que hicieran sus maletas y se vayan con sus asquerosas manos llenas de sangre a disfrutar el fabuloso producto de sus robos pasados y depredaciones al sitio donde les corresponde estar: los albañales del imperio. Que vayan a lamer patas tan sucias como las de ellos mismos y a regodearse en los charcos de excremento donde les corresponde estar. No queremos esa inmundicia fastidiando nuestra existencia.

Y por favor, no me llamen resentido social ni cosa parecida. Nunca lo he sido, no lo soy ni lo seré jamás. Lo que me pasa es que ya, a estas alturas de mi vida, me tienen asqueado y sencillamente no los soporto más. Huyan preferiblemente por su propia seguridad personal y no tienten al pueblo que ya llegó al límite de su estoica capacidad de aguante. Y tampoco venga nadie a decirme que se les dé la oportunidad de regeneración porque eso es total y absolutamente imposible. Está en sus genes y su ADN esa absurda manera irracional de comportarse. Esa enfermedad es atávica, hereditaria y les viene de sus más remotos antepasados, por lo tanto es incurable. No tienen redención posible.

¡Que se vayan a disfrutar sus millones a otra parte! – Aquí NO HACEN FALTA.


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